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Momentos clave
Lesly Zerna estudió telecomunicaciones en Bolivia, se fue con una beca a Bélgica y acabó en la inteligencia artificial y la ciencia de datos. En este episodio cuenta cómo se elige carrera cuando nadie te explica lo ancho que es el campo, qué se encuentra una mujer en un aula de treinta, y por qué enseñar lo que todavía estás aprendiendo fue lo que la llevó a la red de expertos de Google.
Por qué telecomunicaciones y no otra cosa
Lesly eligió ingeniería en telecomunicaciones en la Universidad Católica Boliviana en pleno auge de los primeros Android. La convenció el argumento de que, al final, casi todo en ese mundo también es software.
«el mundo hablaba de las aplicaciones y smartphones»
Buscar el mundo completo, no solo programar
En Bolivia la carrera de la que sales programador es la ingeniería; fuera, eso se llama ciencias de la computación y abarca mucho más. Por eso buscó ese nombre concreto para la maestría y acabó dos años en Bélgica con una beca.
«más allá de solo programación, pues me interesaba conocer el mundo completo»
Dos chicas en un grupo de treinta
Venía de un colegio de puras niñas y se encontró una clase de ingeniería casi entera de chicos. Dice que al principio le prestó poca atención porque estaba centrada en la beca, pero los comentarios sobre qué pinta una mujer en telecomunicaciones llegaron igual.
«era como dos chicas en un grupo de 30»
Los mitos del mundo STEM
Su respuesta al estigma no es defensiva, es de escala: el campo es tan grande que cada cual acaba encontrando la parte que le gusta. Y añade que la tecnología permite construir una carrera que no se parece a la de generaciones anteriores.
«la realidad es un campo super amplio que tiene espacio para todos»
Enseñar es la mejor forma de aprender
De vuelta en Bolivia en 2018, con la inteligencia artificial todavía en el terreno académico, se apoyó en las comunidades tecnológicas y en grupos de estudio para contar lo que iba aprendiendo. Esa práctica, más los blogs y los proyectos, es lo que acabó abriéndole la puerta.
«a veces cuando uno enseña, pues aprende mejor»
Qué es ser experta de Google
Describe el programa como una red mundial de personas que dominan alguna tecnología de Google y que además hacen comunidad local. Hay entrevistas para entrar y, sobre todo, una renovación anual que obliga a reestudiar y actualizar los proyectos.
«una red mundial de expertos en algún tema de del espectro de tecnologías de Google»
Universidad y formación online, las dos
No elige entre una y otra. De la universidad valora profesores, contactos y oportunidades; su pega es la lentitud para actualizarse. Los cursos online cubren justo eso, y no hace falta terminarlos enteros: entra a los dos o tres temas que necesita.
«la universidad y pues la educación formal, si le llamamos así, es muy lenta para cambiar»
Poner límites al trabajo en casa
Se define como adicta al trabajo y en pandemia acabó echando más horas que en la oficina. Lo que le funcionó fue gestionar horarios y respetar el descanso; la escalada, que descubrió en Bruselas y practica en La Paz, hace el resto.
«organizarme mejor con respecto al tema de horarios de trabajo, a poder decir no a ciertas horas»
El episodio, en profundidad
El capítulo 24 de Frogmación es una entrevista con Lesly Zerna, ingeniera boliviana dedicada a la inteligencia artificial, a la ciencia de datos y a enseñar las dos cosas. Juan Gabriel Gomila la presenta como docente y desarrolladora experta de Google, y la conversación arranca sin guion.
De las antenas al mundo completo
Lesly no empezó en ciencias de la computación, sino en telecomunicaciones, en la Universidad Católica Boliviana, en el momento en que los teléfonos Android estaban de moda y «el mundo hablaba de las aplicaciones y smartphones». La convenció el argumento de que, al final, buena parte de las telecomunicaciones también es software. Trabajó unos años como ingeniera de software y se metió a la maestría con una idea fija: estudiar fuera y en inglés. Después de aplicar a muchas becas, una funcionó, y pasó dos años en Bélgica.
El cambio de rumbo es útil para cualquiera que esté eligiendo estudios. En Bolivia, y cree que en buena parte de Latinoamérica, la carrera de la que sales programador es la ingeniería; fuera, eso se llama ciencias de la computación y abarca mucho más. «más allá de solo programación, pues me interesaba conocer el mundo completo», resume. Ahí entraron el manejo de memoria, los dispositivos que llevamos encima y, al final, la inteligencia artificial y la ciencia de datos.
Se quedó ahí por una razón concreta: los datos la obligan a meterse en campos ajenos. Un proyecto de salud, otro de finanzas, y en cada uno toca aprender el dominio antes de analizar. De niña dudaba entre ingeniería, historia y psicología; la ciencia de datos le dejó quedarse con todo.
Dos chicas en un grupo de treinta
La parte más incómoda de la charla es también la más útil. Lesly salió de un colegio de puras niñas y aterrizó en una carrera donde «era como dos chicas en un grupo de 30». Dice que al principio le prestó poca atención porque estaba centrada en la beca, pero los comentarios llegaron igual: «como mujer que vas a hacer en esta carrera o en telecom», seguido del chiste de rigor sobre subirse a los postes a cambiar antenas. En su primer trabajo el patrón se repitió, con jefes y equipo de hombres, y lo que marcó la diferencia fueron los compañeros que, en vez de mirarla mal, la animaban a trabajar como cualquier otro.
Su lectura no es ni victimista ni triunfalista. Menciona los estudios según los cuales las niñas van bien en matemáticas hasta la adolescencia, cuando los roles empiezan a repartir oficios, y responde con el tamaño del terreno.
la realidad es un campo super amplio que tiene espacio para todos
No se trata de elegir entre carreras de hombres y carreras de mujeres, sino de descubrir qué parte de un territorio enorme te gusta. Y añade el motivo por el que merece la pena: «la tecnología nos brinda grandes oportunidades para desarrollar una carrera diferente a lo que hacían nuestros padres, nuestros abuelos». Juan Gabriel recuerda que la figura fundacional de la informática moderna fue una mujer del siglo XIX, y lanza un aviso a los docentes, porque «no están formando robots, están formando individuos» y una mala experiencia a los diez o doce años puede desviar una vocación entera.
Enseñar lo que estás aprendiendo
El camino hasta el programa de expertos de Google no fue una candidatura, fue una acumulación. De vuelta en Bolivia en 2018, cuando la inteligencia artificial era allí un asunto casi solo académico, se apoyó en las comunidades tecnológicas locales y en grupos de estudio para compartir lo que iba aprendiendo. «a veces cuando uno enseña, pues aprende mejor», dice. Sumó blogs, que empezó escribiendo sobre sus viajes antes de pasarse a lo técnico, y proyectos propios, hasta que alguien de esa red le sugirió postularse.
El programa es «una red mundial de expertos en algún tema de del espectro de tecnologías de Google» que además hace comunidad local. Entrar implica entrevistas donde pesa tanto lo técnico como lo que aportas a la gente de tu zona; quedarse implica no parar: «cada año va a estar tener que volver a estudiar y cada año va a hacer tener que actualizar tus proyectos». A cambio hay capacitaciones continuas y viajes a eventos de la comunidad latinoamericana.
Universidad y cursos online: las dos
Juan Gabriel le hace la pregunta clásica y ella no elige. «Yo creo que me quedo con los dos». De la universidad se queda con los buenos profesores, la comunidad, los contactos y las oportunidades. El problema es otro: «la universidad y pues la educación formal, si le llamamos así, es muy lenta para cambiar». Si la tecnología se mueve cada año, lo que aprendes allí no basta.
Su historia con la formación online empieza con un profesor de la maestría que, explicando algoritmos, mandó a la clase a ver el famoso curso de Machine Learning de una plataforma abierta. Ella acabó enganchada a otro, Learning How to Learn, porque estudiar cómo aprenden las personas le ayudaba a entender cómo se hace que aprendan las máquinas. Se inscribió a diez cursos y se propuso terminar al menos uno; el primero que completó fue de inglés para negocios. La lección es antiacadémica: dejó de verlos de principio a fin y empezó a entrar solo a los dos o tres temas que necesitaba. «para mí, la aprendizaje en línea es súper súper importante, porque es más fácil o más rápido de actualizarse en tecnología». Ninguna vía reemplaza a la otra: «el internet es nuestra biblioteca».
Es la idea que redondea Juan Gabriel: «esa idea antigua de que el conocimiento está en una biblioteca, en una universidad concreta, en un sitio concreto y demás, a día de hoy con internet ya es totalmente un mito».
Apagar el ordenador y subir a la pared
El último tramo va de separar trabajo y casa. Lesly se define como adicta al trabajo y admite que en pandemia echó más horas de las que habría echado en la oficina, hasta que apareció el límite: «necesito despejarme, quiero salir, quiero hacer, quiero subir a la montaña o quiero ir a pasear». Lo que aprendió fue gestión, no fuerza de voluntad: «organizarme mejor con respecto al tema de horarios de trabajo, a poder decir no a ciertas horas». Juan Gabriel confiesa su truco, silenciar el ordenador al levantarse para no oír llegar los correos.
Su vía de escape es la escalada, que descubrió en Bruselas y ha recuperado en La Paz con grupos locales de roca y montaña. Funciona por un motivo curioso: no apaga la cabeza, la ocupa. «es otro esfuerzo mental, también que uno hace».
Cierran con la sección fija. De lectura, Lesly está con un ensayo sobre las matemáticas usadas como arma, pero recomienda más las memorias de un responsable de un estudio de animación: su cultura de trabajo, las conversaciones con Steve Jobs y el desenlace con Disney. De cine, documentales, futurismo y las últimas de Marvel.
Si quieres pisar el terreno del que habla Lesly, en Frogames Formación tienes el mismo camino: Una semana de ciencia de datos en Python para probar, y el Curso completo de Machine Learning: Data Science en Python para ir en serio.
Lo que te llevas
- La carrera que te convierte en programador se llama distinto en cada país; buscar el nombre correcto (ciencias de la computación) le abrió a Lesly un campo mucho más ancho que la programación.
- La ciencia de datos obliga a aprender el dominio de cada proyecto, de la salud a las finanzas, y eso es justo lo que la mantiene enganchada.
- El estigma de género se cuela pronto y por lo bajo: dos mujeres en una clase de treinta y comentarios sobre subirse a los postes en el primer trabajo.
- Enseñar lo que todavía estás aprendiendo, en grupos de estudio, charlas y blogs, es lo que la llevó a la red de expertos de Google.
- Ser experta certificada no es una meta, es un mantenimiento: cada año toca volver a estudiar y actualizar los proyectos.
- Universidad y cursos online no compiten, se complementan; y no hace falta completar un curso entero para sacarle partido.