Volumen 025 · Frogmación Podcast

¿Qué tienen en común aprender Matemáticas y jugar a Pokemon?

Por Juan Gabriel Gomila • • 16 min de audio

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Episodio 025: ¿Qué tienen en común aprender Matemáticas y jugar a Pokemon?

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Momentos clave

Episodio sin invitado: Juan Gabriel Gomila cuenta cómo ha diseñado la ruta de matemáticas de Frogames tomando prestado el sistema de medallas de Pokémon. Te llevas el itinerario completo, cuánto tiempo real exige a la semana y por qué cada diploma funciona como una insignia de gimnasio.

La universidad ya no tiene el monopolio

El episodio retoma el debate de toda la primera temporada: universidad o formación online. La respuesta que da es que la información ya está repartida entre YouTube, Wikipedia, podcasts y plataformas, y que eso complementa a la universidad aunque todavía no la sustituya.

«A día de hoy podríamos decir que la información ya no está en la universidad únicamente.»

Del 100% de la carrera, un 5%

El criterio con el que decide qué entra en una ruta. Del temario completo de su carrera, solo una fracción la usa de verdad en su día a día; el resto está bien tenerlo, pero no se aplica. De ahí sale el extracto que forma la ruta.

«del 100% de conocimientos que yo pude aprender en la carrera, probablemente con un 5% voy sobrado»

La ruta de matemáticas dura un año

Anuncia que ya han empezado a publicar rutas de aprendizaje, cada una con su itinerario y sus semanas pautadas. La de matemáticas, la que tenía delante al grabar, sale de un año de duración a ritmo de universidad.

«la ruta de matemáticas nos ha salido literalmente un año»

Veinte horas que no son de vídeo

Aclara el cálculo antes de que nadie se asuste. De esas veinte horas semanales, entre seis y ocho son de vídeo y el resto son ejercicios, práctica y comunidad. Quien pueda meter fines de semana lo baja a medio año o cuatro meses.

«Ojo, cuando yo digo 20 horas a la semana, no significa ver 20 horas de vídeo a la semana.»

Cada curso es una medalla de gimnasio

El préstamo directo de Pokémon: sabes desde el principio dónde está el jefe final, pero para llegar hay que recorrer gimnasios. En la ruta, cada curso es un gimnasio y su diploma es la medalla que hay que entregar para optar al proyecto final.

«necesitas recolectar esas medallas, necesitas decir gimnasio a gimnasio necesitas completar curso a curso»

Un orden recomendado, no obligatorio

Detalla el itinerario de matemáticas con sus semanas por bloque, desde las preuniversitarias hasta los tres cursos de cálculo numérico, y deja claro que se puede alternar entre temáticas. Lo único innegociable son las insignias.

«te doy un orden recomendado de los cursos»

Enseñar como si fuera un videojuego

Le da la vuelta a la broma que hace a sus estudiantes de primero de videojuegos: si hacer un juego es enseñar, entonces enseñar puede diseñarse como un juego, sin forzarlo, para mantener el enganche.

«cuando más aprende uno es jugando»

El proyecto final y la certificación

Al fondo de la ruta hay un proyecto final y una certificación que en ese momento todavía era un adelanto: registrada en una cadena de bloques, compartible y verificable por quien recluta.

«será totalmente oficial, la podréis compartir en vuestra redes sociales»

El episodio, en profundidad

El capítulo 25 de Frogmación no tiene invitado. Es Juan Gabriel Gomila grabando en caliente, con la ruta de aprendizaje de matemáticas de Frogames Formación recién terminada delante, y con una pregunta que suena a broma y no lo es: qué tienen en común aprender matemáticas y jugar a Pokémon. La respuesta corta es el sistema de medallas de gimnasio. La larga ocupa el episodio entero.

Primero, el debate de fondo: para qué sirve hoy la universidad

Antes de llegar a Pokémon, el episodio recoge una conversación que había atravesado toda la primera temporada del podcast: si para aprender de un tema hace falta pasar por la universidad o basta con formarse online. La conclusión que deja es deliberadamente poco épica. Las universidades son, dice, «titanes que llevan 800 años en circulación», y en su origen eran literalmente la cuna del conocimiento: allí estaban los pensadores, los transcriptores y los libros. Pero eso ya no es exclusivo: «A día de hoy podríamos decir que la información ya no está en la universidad únicamente.»

La pandemia aceleró el movimiento. Lo que era papel y lápiz pasó a ser pantalla y teclado, y con ello llegó «un cambio en las metodologías, un cambio en los sistemas de aprendizaje, un cambio en las evaluaciones». Hoy hay información en YouTube, en Wikipedia, en un podcast, en un libro, en una plataforma de cursos. Su formulación es prudente y merece la pena respetarla tal cual: «el rol de la universidad como lo conociamos ya no es el mismo», pero lo de fuera la complementa; todavía no dice que la sustituya.

Ahí cae el dato personal que ordena todo lo demás: «del 100% de conocimientos que yo pude aprender en la carrera, probablemente con un 5% voy sobrado». No es un ataque a la carrera, es el criterio de diseño. Si solo una fracción se usa de verdad en el día a día, lo interesante es extraer esa fracción y construir con ella un itinerario que se pueda completar.

La ruta de matemáticas: un año, si le dedicas 20 horas a la semana

De ahí sale la ruta de matemáticas, la que estaba trabajando justo antes de grabar. La idea es sencilla: en lugar de abrir la plataforma entera y abrumar a alguien con cien cursos, se agrupan los que hacen falta para una temática, se ordenan y se le pone un calendario. Con los pilares ya trabajados en episodios anteriores, «la ruta de matemáticas nos ha salido literalmente un año».

Y aquí viene el matiz que evita que ese año suene a humo: «Ojo, cuando yo digo 20 horas a la semana, no significa ver 20 horas de vídeo a la semana.» Son entre seis y ocho horas de vídeo, una o dos al día, y el resto es hacer ejercicios, practicar e interactuar en las comunidades. La comparación que usa es la clase presencial: estás dos horas en el aula, pero esas dos horas no son dos horas de conocimiento inyectado sin pausa. Si le metes fines de semana, mañanas y tardes, ese año se puede convertir en medio año o en cuatro meses.

La ventaja que reivindica frente al sistema universitario no es el vídeo, es el ritmo de corrección: «nosotros las tareas las corregimos día a día», en lugar de recibirla dos semanas después, cuando ya ni te acuerdas de qué entregaste.

El sistema Pokémon: un curso, una medalla

La estructura viene de un juego al que lleva enganchado desde el Pokémon Rojo, que tuvo que comprarse porque el vecino se había comprado el otro color y así podían intercambiar. Lo que le fascina no es coleccionar, es el diseño del progreso: desde el principio sabes dónde está el Alto Mando, te lo dice el mapa y a veces hasta la intro, pero «para poder retar al tomando necesitas ir gimnasio a gimnasio a recoger las medallas de cada entrenador».

La traducción es literal: «Cada una de los cursos de nuestra ruta es una medalla de una entrenador, de una temática». Para presentarte al proyecto final «necesitas recolectar esas medallas, necesitas decir gimnasio a gimnasio necesitas completar curso a curso». Y las medallas no son una metáfora vaga, son los diplomas que ya se entregan al terminar cada curso: «Es el diplomita que representa vuestra medalla.» Sin ellos, «sin ellas no se te podrá abrir la puerta final al alto mando, al jefe final».

El razonamiento de fondo lo cuenta con la broma que les hace a los estudiantes de primero de videojuegos: cuando haces un juego estás enseñando, estás transmitiendo un mundo, una filosofía, unos personajes. Aquí se hace lo mismo del revés: «estamos enseñando, estamos formando el futuro con el objetivo de que sea como un videojuego». Y el motivo es tan viejo como cierto: «cuando más aprende uno es jugando».

El orden recomendado, que no es obligatorio

Aunque haya que recoger medallas, «te doy un orden recomendado de los cursos». Para matemáticas, el itinerario que enumera es este:

  • dos semanas de matemáticas preuniversitarias;
  • ocho semanas de programación en Python;
  • dos semanas de documentación;
  • seis semanas de estadística descriptiva;
  • seis de álgebra lineal;
  • seis de matemáticas discretas;
  • seis de cálculo, más probabilidad;
  • y los tres cursos de la saga de cálculo numérico.

Nada obliga a seguirlo en ese orden. Puedes alternar tres días de cálculo con tres de álgebra y tres de estadística; lo único que se te va a pedir al final son las insignias. Ese es justo el punto de la gamificación aquí: el mapa está fijo, la ruta la eliges tú.

El jefe final: proyecto y certificación

Al final de la ruta hay un proyecto final, y detrás una certificación que en el momento de grabar todavía era un anuncio a medias: registrada en una cadena de bloques y, sobre todo, comprobable por terceros. «será totalmente oficial, la podréis compartir en vuestra redes sociales», y quien recluta podrá validar que has adquirido esas competencias.

Lo que no cambia es de quién depende el esfuerzo. La frase con la que cierra la parte de fondo es esa: «si vosotros mismos, no invertís en vuestra formación», nadie lo va a hacer por ti. Le gustaría que existiera el enchufe de Matrix para descargarse el conocimiento de golpe, igual que le gusta imaginar el final de Men in Black llevado al extremo de conectar planetas enteros, pero mientras eso no llegue lo único que se puede hacer es ponerlo fácil: horas pautadas, semanas contadas y un objetivo visible. Por eso no lo llaman plan de estudios, sino ruta de aprendizaje, para que «os sirva a vosotros mismos como un mapa del tesoro».

Lo que te llevas

  • Una ruta de aprendizaje es un plan de estudios ordenado: qué cursos, en qué orden y cuántas semanas lleva cada bloque.
  • La de matemáticas está calculada en un año a razón de veinte horas semanales, de las que solo seis a ocho son de vídeo.
  • El resto del tiempo es ejercicios, práctica y comunidad; ver vídeo sin practicar no cuenta como avanzar.
  • Cada curso completado da un diploma que funciona como medalla de gimnasio: sin todas ellas no se abre el proyecto final.
  • El orden propuesto (preuniversitarias, Python, documentación, estadística, álgebra, discreta, cálculo y numérico) es una recomendación, no una secuencia obligatoria.
  • La ventaja que reivindica frente al aula no es el vídeo, sino corregir las tareas día a día en lugar de dos semanas después.
  • Al final de la ruta hay una certificación pensada para ser verificable por terceros, no solo un PDF.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Ejercicios resueltos de matemáticas preuniversitarias.