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Momentos clave
Un encuadre nuevo, un micro que estorba y un correo inesperado de un matemático francés. En el episodio 26, Juan Gabriel Gomila explica por qué aceptó meterse en un tema del que no tenía ni idea y qué le ha dado a cambio. Con un cierre sobre la gamificación de la plataforma de Frogames.
Un encuadre nuevo por probar
El episodio arranca con el móvil colocado delante en lugar de en un lateral. No hay más razón que la curiosidad, y pide feedback a quien lo vea en YouTube para decidir cuál funciona mejor.
«Nada, quería improvisar»
El micro que se come el plano
Su micrófono mide diez o quince centímetros de diámetro y se cuela en cualquier encuadre. Ponerlo sobre la mesa tampoco es opción porque entra en conflicto con el teclado.
«lo podría tener encima de la mesa, pero si lo colocara encima de la mesa luego, me molestaría para escribir»
Dos escenarios: probar o pasar
Ante algo nuevo solo caben dos caminos: probarlo y decidir con criterio, o pasar de ello. Nadie sabe si le gusta programar hasta que escribe su primera línea de código.
«tristemente hay mucha gente que pasa de ello»
El correo del matemático francés
Un desconocido le escribe para que traduzca al castellano sus cursos de finanzas y trading automatizado en Python. Le hace caso porque es matemático como él.
«hace unos meses me contactó un colega matemático francés»
Decir que no era la salida fácil
Su primer impulso fue rechazarlo por desconocimiento del tema. En vez de eso tiró del hilo matemático y se puso a leer sus libros, ver sus cursos y traducir sus transparencias.
«yo el trading financiero no tengo ni idea»
Una saga entera de finanzas cuantitativas
De ahí salieron varios cursos de palos distintos: Machine Learning aplicado a finanzas cuantitativas, estadística y probabilidad, y automatización de compraventa de activos. Tres meses antes no conocía nada de eso.
«me he ido empapando, me han gustado»
Diez temáticas que no estaban previstas
Sin esos empujones se habría quedado en su zona cómoda, el desarrollo de apps para iOS. Hoy el catálogo cubre diez áreas distintas, organizadas en rutas de aprendizaje.
«he tocado diez temáticas diferentes»
Gamificar la plataforma es otro experimento
Completar vídeos da puntos y monedas, cada mes hay competición con trofeos de oro, plata y bronce, y las monedas se cambian por artículos virtuales o por camisetas, calendarios y tazas.
«cada vez que completas un vídeo te damos unos puntos, te damos unas monedas»
El episodio, en profundidad
El episodio 26 de Frogmación empieza con un experimento que se ve antes de oírse: Juan Gabriel Gomila ha cogido el móvil con el que graba, que estaba en un lateral, y lo ha puesto justo delante. «Nada, quería improvisar», explica, y aprovecha para pedir feedback a quien lo esté viendo en YouTube: si gusta más este encuadre, con él en primer plano y el fondo detrás, o el de lado.
Detrás del cambio hay un problema real, de los que no se resuelven leyendo un manual. El micrófono que usa es grande —habla de un diámetro de diez o quince centímetros— y se mete en todos los planos: coloque donde coloque la cámara, o acaba tapado por el micro, o acaba hablando de una forma un poco rara con respecto a él. Bajarlo a la mesa tampoco vale: «lo podría tener encima de la mesa, pero si lo colocara encima de la mesa luego, me molestaría para escribir». Encuadrar un vídeo en el que se le vea a él, se vea el escenario y se vea lo que quiere enseñar es bastante menos trivial de lo que parece desde fuera. Y la única salida es probar.
Dos escenarios: lo pruebas o pasas de ello
El micro es la excusa. El consejo de la semana va sobre formación, y la idea es sencilla: cuando quieres probar algo nuevo y no sabes si te va a gustar, solo hay dos escenarios. O lo pruebas, y entonces puedes decidir con conocimiento de causa si sigues o si no es lo tuyo; o pasas de ello. «tristemente hay mucha gente que pasa de ello», dice, y pone dos ejemplos que se entienden a la primera: nadie sabe que le gusta programar hasta que escribe su primera línea de código, y nadie sabe que le gusta el yoga hasta que ha practicado sus primeras asanas.
De ahí sale la regla que atraviesa el episodio: «no tenemos que restringirnos a nosotros mismos» con el argumento de que ya tenemos lo que nos gusta. Y lo dice apuntando a algo concreto: los cursos que vas a hacer, la formación que vas a pagar y aquello a lo que te vas a dedicar profesionalmente.
El matemático francés que le cambió el catálogo
La parte más interesante del capítulo es que no es teoría. «hace unos meses me contactó un colega matemático francés», cuenta. No lo conocía de nada, pero le hizo caso porque era matemático como él y porque había montado una serie de cursos sobre el mundo de las finanzas y el trading automatizado en Python. Quería que se los tradujera al castellano.
La primera reacción fue la esperable: «yo el trading financiero no tengo ni idea». Ahí estaba la puerta de salida, y la nombra tal cual: «eso hubiera sido la solución fácil para mí». Lo que hizo en su lugar fue tirar del único hilo que tenía: si el otro es matemático y se dedica al trading con Python, algo tendrá que ver con las matemáticas. Así que se puso a leer sus libros, a documentarse, a ver sus cursos y a pasar sus transparencias al castellano.
El resultado, en el momento de grabar el episodio, es una saga de cursos a medio grabar que empezaría a salir a final de verano o principios de otoño, uno tras otro. Y es una saga, no un curso, porque son palos muy distintos: Machine Learning aplicado a las finanzas cuantitativas, estadística y probabilidad aplicadas a finanzas cuantitativas, y automatización de compra y venta de activos financieros a través de plataformas de trading. «me he ido empapando, me han gustado», resume. Tres meses antes no conocía ninguna de esas cosas.
Diez temáticas que no estaban en el plan
El contrafáctico es lo que da peso al consejo. Si no se hubiera puesto a investigar esa temática, hoy seguiría haciendo lo de siempre: cursos de Python, cursos de Machine Learning, las tecnologías que ya controlaba. En cambio, unos cuantos años después puede decir que «he tocado diez temáticas diferentes», que son las rutas de aprendizaje que ha ido comentando en el podcast y que están disponibles en la plataforma de Frogames.
Ninguna de esas ramas nació de un plan de negocio. Nacieron de que alguien le empujó: eres matemático, haz cursos de matemáticas; has trabajado en el sector de los videojuegos, haz cursos de videojuegos. Si no llega ese empujón, dice, probablemente se habría quedado en la temática donde estaba supercómodo y que le encantaba —el desarrollo de aplicaciones para iOS, en su día con Objective-C y ahora con Swift—, que es a lo que todavía vuelve de vez en cuando para grabar algún curso.
Por eso la conclusión no es un eslogan motivacional, sino una advertencia práctica sobre el coste de oportunidad de quedarse quieto: si te conformas con lo que ya te funciona y decides que «no voy a improvisar, no voy a experimentar porque igual os estáis perdiendo cosas muy muy guayes», o las cosas podrían ser muy distintas según cómo te lo tomes.
Improvisar también en la plataforma: la gamificación
El episodio cierra con otro experimento en marcha, este del lado del producto. Juan Gabriel es fan de los videojuegos y le gusta traerse al sector de la educación todo lo que le gusta de ellos: «siempre me gusta meterme en el sector de la educación trayéndome todo lo que me gusta de los videojuegos». En las semanas previas a la grabación han gamificado la plataforma de Frogames.
El mecanismo que describe es este: «cada vez que completas un vídeo te damos unos puntos, te damos unas monedas». Cada mes hay competiciones —quien más aprende, más sube— y los tres primeros se llevan trofeo de oro, plata o bronce. Y las monedas no son decorativas: «las monedas sirven para comprar artículos virtuales» o bien físicos, del tipo camisetas, calendarios o tazas. Es decir, que a base de hacer cursos te puede acabar llegando merchandising a casa sin haber pagado nada aparte.
Es el mismo principio del encuadre y del trading: probar algo que no sabes si va a funcionar, mirar qué pasa y quedarte con lo que salga bien. El propio episodio termina pidiendo exactamente eso, feedback: qué temas quieres que trate, a quién te gustaría que entrevistara, en YouTube, en las plataformas de podcast o por redes sociales.
Lo que te llevas
- Cuando no sabes si algo te va a gustar solo hay dos salidas: probarlo o renunciar a saberlo; la segunda parece gratis y no lo es.
- La salida fácil ante un encargo que no dominas es decir que no. Antes de decirlo, busca el hilo que sí conoces: en su caso, las matemáticas detrás del trading.
- Documentarse a fondo en un tema nuevo puede convertirse en una saga entera de cursos en cuestión de meses.
- Las diez temáticas del catálogo no salieron de un plan, sino de aceptar empujones externos hacia terrenos desconocidos.
- Quedarte solo en lo que dominas tiene un coste que no ves: las cosas que te estás perdiendo por no experimentar.
- Improvisar vale también para el producto: la gamificación de la plataforma (puntos, monedas, competiciones y premios) es otro experimento en marcha.