Volumen 033 · Frogmación Podcast

¿Cómo es un día de trabajo en Frogames?

Por Juan Gabriel Gomila • • 12 min de audio

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Episodio 033: ¿Cómo es un día de trabajo en Frogames?

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Momentos clave

Un episodio que no pensaba grabar y que acabó saliendo a petición del público: cómo es de verdad un día de trabajo en Frogames, hora a hora. Mañanas de gestión, dudas y certificados; tardes de grabación; siesta en medio y el móvil silenciado a ratos. Y una sola regla que lo sostiene todo: hacer una cosa cada vez.

La organización es la clave

Antes de contar horarios, desmonta la idea de que trabajar allí sea no parar nunca. Lo que sostiene el día no es trabajar más, sino la estructura y hacer una cosa concreta cada vez.

«la organización o la estructura es la clave, y hacer cada vez una cosa enfocarnos en una cosa concreta, cada vez nos ayuda a hacer un poco más productivos»

Las ocho de la mañana: dudas y comprobaciones

El día arranca con café y un capítulo de serie, y sigue con una hora de gestión de dudas y corrección de tareas. Lo primero es verificar que la plataforma no se ha caído durante la noche; en el medio año anterior no había pasado ni una vez.

«a la 8 de la mañana, tras un buen café y un capítulo de alguna serie cortita»

Una hora por cada certificado blockchain

Dar de alta un certificado no es pulsar un botón: hay que asociarlo al curso, fijar la dificultad y escribir una a una las habilidades y su nivel de profundidad, siguiendo la taxonomía de Bloom. Eso obliga a repasar clase a clase, exámenes y tareas incluidos.

«igual crear uno de estos certificados blockchain, me lleva media hora o tres cuartos o incluso una hora»

Quién hace qué dentro del equipo

María lleva el diseño de las insignias y el HTML de la plataforma; Mateo, lo que da a la calle. Los símbolos tienen gramática propia: hexágonos para cursos, flechas para niveles, círculos para temáticas y escudos para rutas completadas.

«Mateo como sabéis lleva a la parte de marketing comunicación»

Comer, siesta y despegarse del ordenador

Entre la una y las dos y media se para. Si se ha empezado a las ocho es porque uno se ha levantado a las siete, así que caben una, dos o tres horitas de siesta, videojuego o juego de mesa antes de la segunda mitad del día.

«si nos hemos levantado temprano, se he dicho que empezamos a las ocho, por tanto nos levantamos a las siete»

La tarde es la fase de grabación

Tres, cuatro, cinco o seis vídeos por sesión, de cursos nuevos, actualizaciones o entregas episódicas como los de matemática discreta o matemáticas para videojuegos. En ese momento estaba grabando el sexto curso de trading algorítmico.

«por la tarde es más la fase de grabación»

Responder a las ocho de la tarde

Charlas en universidades por Zoom, patrocinios y peticiones varias entran sin avisar. La táctica es aplazar la respuesta al final de la jornada y delegar el filtrado del correo y la agenda en su asistente personal.

«hay que esperar a la 8 de la tarde, cuando ya has terminado tu jornada para realizar ese tipo de respuestas para que no te rompa la tarde»

Ocho notificaciones en doce minutos

Confiesa en directo cuántas notificaciones le han saltado mientras grababa. No propone apagar el móvil (graba los vídeos con él), sino silenciarlo en la franja del descanso y en la fase más productiva del día.

«el tiempo que grabado este episodio, van 8 notificaciones, para que os veis una idea»

El episodio, en profundidad

El capítulo 33 de Frogmación nace por insistencia del público. Juan Gabriel Gomila reconoce que no pensaba grabarlo, pero la pregunta le llegaba una y otra vez: si hay plataforma propia, soporte, certificados blockchain, cursos nuevos, instructores repartidos por medio mundo, clases de Unity y encima un podcast, ¿cuándo se hace todo eso? La respuesta no es un truco de productividad: es un horario, un reparto de tareas y una regla repetida hasta el final.

La respuesta corta: una cosa cada vez

Antes de contar el día por horas, desmonta la caricatura. Quien trabaja con él dirá que siempre está trabajando o maquinando algo, pero la clave que señala es la de un episodio anterior: «la organización o la estructura es la clave», y hacer una cosa concreta cada vez es lo que acaba haciéndote productivo. El día se parte en dos mitades distintas: mañana de gestión, tarde de producción.

La mañana empieza a las ocho, con café y serie

El arranque es literal: «a la 8 de la mañana, tras un buen café y un capítulo de alguna serie cortita». Después, una hora de gestión de dudas, corrección de tareas y, sobre todo, comprobar que la plataforma no se ha caído durante la noche. En el medio año largo que llevaba funcionando, no había pasado ni una vez.

Las dudas del día a día las lleva más María que él; a él le llegan las más técnicas o las que tienen un componente personal delicado dentro de la comunidad.

Una hora por cada certificado blockchain

La parte gruesa de esas mañanas, en el mes previo a la grabación, eran los certificados blockchain. Aquí el episodio se pone concreto y poco glamuroso: hay que dar de alta uno por uno cada certificado, asociarlo a su curso, indicar el nivel de dificultad y escribir una a una las habilidades que adquiere el estudiante y a qué nivel de profundidad, en la línea de la taxonomía de Bloom que había explicado la semana anterior. Por eso «igual crear uno de estos certificados blockchain, me lleva media hora o tres cuartos o incluso una hora»: recopilar esas habilidades significa ir clase a clase, mirar los exámenes, mirar las tareas y analizar qué se aprende exactamente en cada punto.

En paralelo, María se ocupa de la parte artística: colores, símbolos y coherencia visual de cada ruta. El sistema tiene su propia gramática: hexágonos para los cursos, flechas para los niveles de dificultad del 1 al 4, círculos para las temáticas (NLP, videojuegos con Unity) y unos escudos, con pinta de placa de policía americana, para la ruta completada.

Y queda el trabajo hacia atrás: como ya había gente que había completado esos cursos antes de que existieran las insignias, toca ir uno por uno verificando el 100% del curso y las tareas entregadas y no suspendidas, y otorgar el certificado a mano. De ahí que muchos estudiantes recibieran cada mañana un correo diciendo que habían conseguido una insignia, un certificado o un broche.

Quién hace qué

El equipo de dentro son tres. María es quien toca el HTML y las funcionalidades cuando hay que incrustar algo en la plataforma. «Mateo como sabéis lleva a la parte de marketing comunicación»: los textos, la elección de colores y de imágenes, todo lo que da a la calle. Y él se describe a sí mismo dando órdenes a diestro y siniestro, en plan hay que montar una página para explicar las certificaciones blockchain o una para los afiliados.

Alrededor hay más gente: marketing y comunicación externa, con David como ejemplo, y una segunda empresa de desarrollo de videojuegos, asesoría y trabajos con terceros, con sus reuniones y sus responsables de operaciones. Entre medias caen correos de todo tipo, incluido el aviso de que hoy llega un paquete de Amazon.

Comer, siesta y desconectar de verdad

La mañana termina entre la una y las dos y media. Después se come y, no todos los días pero sí a menudo, hay siesta: si el día empieza a las ocho es porque uno se ha levantado a las siete, y ahí caben una, dos o tres horitas de desconexión, ya sea durmiendo, jugando a un videojuego o echando una partida a un juego de mesa. Lo importante, insiste, es despegarse del ordenador antes de arrancar la segunda parte.

La tarde: grabar

«por la tarde es más la fase de grabación». Si el cuerpo lo pide, caen tres, cuatro, cinco o seis vídeos de un curso por lanzar, de uno por actualizar o de esos que salen en formato episódico con una sección nueva cada mes o cada dos: pone como ejemplo los cursos de matemática discreta o de matemáticas para videojuegos, que crecen a medida que hay material. En ese momento estaba metido a fondo en los de trading algorítmico: calculaba que al publicarse el episodio ya habría salido el quinto, y él ya estaría con el sexto.

La tarde absorbe también lo demás: materiales, PowerPoints, actividades y ejercicios de las clases presenciales de desarrollo de videojuegos, corregir a los estudiantes y su trabajo como instructor certificado de Unity, rol que deja apuntado para un episodio propio.

Los fuegos y la regla de las ocho de la tarde

Nada de esto ocurre en un tubo de vacío: aparecen fuegos, llega una invitación para dar una charla en una universidad por Zoom o la propuesta de patrocinar un evento tecnológico. Su forma de que eso no le rompa el día es doble. Una, aplazar: «hay que esperar a la 8 de la tarde, cuando ya has terminado tu jornada para realizar ese tipo de respuestas para que no te rompa la tarde». Y dos, delegar en su asistente personal, que le agenda lo que llega y le deja en el correo solo lo que merece la pena, porque con «los 20.000 millones de WhatsApp, mensajes, peticiones que me llegan en el día a día» no habría empresa que aguantase.

Ocho notificaciones en un episodio de doce minutos

El cierre es una confesión con dato incluido: «el tiempo que grabado este episodio, van 8 notificaciones, para que os veis una idea». Su recomendación no es apagar el móvil todo el día, entre otras cosas porque él graba los vídeos con el móvil y porque a veces esperas una llamada o al repartidor. Lo que sí hace es silenciarlo en la franja de la comida y el descanso, de una a tres o cuatro. El motivo, con ejemplo propio: si mientras escribe las habilidades de un certificado le salta un WhatsApp y pierde el hilo, pone la habilidad que no toca, y el perjudicado es el estudiante que quería ese certificado bien detallado. «estamos muy conectados al mundo de internet, al mundo de las notificaciones, pero, intentemos que cuando nos concentramos, lo hagamos de verdad».

Las excepciones: yoga y pádel

El horario no es una jaula. «hay dos días por semana, que, de 9 a 11, aproximadamente hago yoga, por las mañanas», con lo que esos días la jornada real empieza hacia las doce. María juega al pádel y va al gimnasio, sobre todo por las tardes. La conclusión es honesta: no es así a rajatabla todos los días, pero a grandes rasgos esa es la jornada.

Los cursos que menciona mientras cuenta sus tardes de grabación son los de matemática discreta, los de matemáticas para desarrolladores de videojuegos y la ruta de trading algorítmico.

Lo que te llevas

  • El día se parte en dos: mañana de gestión y plataforma, tarde de grabación y producción de contenido.
  • Lo primero cada mañana es comprobar que la plataforma no se ha caído por la noche, antes de tocar nada más.
  • Un certificado blockchain cuesta entre media hora y una hora porque hay que revisar clase a clase las habilidades y su nivel de profundidad.
  • El reparto de roles es explícito: dudas y diseño, marketing y comunicación, y dirección; nadie hace de todo.
  • Las peticiones externas se aplazan al final de la jornada o se delegan, para no romper el bloque de trabajo en curso.
  • Las notificaciones se silencian en la franja de descanso y en la fase más productiva; el coste de perder el hilo lo paga el estudiante.
  • El horario admite excepciones fijas: dos mañanas de yoga a la semana, y pádel o gimnasio por las tardes.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Matemática Discreta con Python.