Volumen 045 · Frogmación Podcast

¿Te has parado a aprender?

Por Juan Gabriel Gomila • • 10 min de audio

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Episodio 045: ¿Te has parado a aprender?

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Momentos clave

Un episodio grabado en Alemania, entre sesión y sesión de un hackathon de cuatro días con Unity en Mercedes. La tesis: en las empresas no falta capacidad, falta el parón para leer documentación, mirar lo que hace el de al lado y aprender algo nuevo. Y la responsabilidad de darlo no es del empleado.

Un hackathon de cuatro días en Alemania

Graba el episodio fuera de casa, en las oficinas de Mercedes, adonde ha ido a dar una formación de Unity distinta a las suyas. En lugar de un curso con vídeos y ejercicios, cuatro días de hackathon para artistas y desarrolladores.

«que normalmente en el día no se suele tener en una oficina»

Dashboards, salpicaderos y una API externa

El trabajo se organizó en grupos pequeños, cada uno con un frente: dashboards, elementos interactivos, modernizar interfaces de usuario, simulaciones. Un equipo hizo el salpicadero de un coche y otro integró una API externa.

Por qué nunca hay tiempo para formarse

En la empresa el tiempo va entero a producir y cerrar tareas, porque hay objetivos que cumplir y productos que tienen que salir. Lo primero que se cae de la agenda es leer documentación o mirar qué hace el resto del equipo.

«muchas veces no nos paramos a leer documentación, o no nos paramos a ver qué está haciendo el resto»

La vida dentro de una cajita estanco

Cuando te asignan un rol muy concreto, te instalas en una zona de confort donde te actualizas poco respecto al estándar de la industria. El precio es que todo lo que queda fuera empieza a parecer inabarcable.

«cualquier cosa que esté fuera de esa caja se nos hace grande»

El síndrome del impostor como síntoma

Lo define y avisa de que le dedicará un capítulo entero. Para él es consecuencia directa de vivir encerrado en una tarea: nadie puede saberlo todo, por eso existen los equipos multidisciplinares.

«cuando uno se cree que no es bastante bueno en un trabajo o en un aspecto concreto»

Dos días enteros para una sola cosa

Hace balance de su propia semana: pudo desarrollar una funcionalidad de principio a fin, enterarse de lo que hacían sus compañeros, leer documentación y ver un vídeo para aprender algo de Unity, sin la presión del entregable diario.

«me he podido parar dos días enteros para enfocarme en un trabajo concreto»

La llamada de atención va a los jefes

Deja claro que no culpa a empleados ni a estudiantes con veinte asignaturas encima. Quien puede meter una game jam, un hackathon o un datatón en el calendario es quien manda en ese calendario.

«es una llamada de atención a vuestros jefes, a vuestros profesores»

Las horas de innovación de Google y Facebook

Cita el ejemplo de las grandes tecnológicas, que reservan horas al mes para proyectos personales y de innovación, y recuerda que de ahí han salido productos y spin-offs que acabaron siendo franquicias.

«les dan a los empleados una serie de horas al mes para trabajar en proyectos personales»

El episodio, en profundidad

Este episodio no se grabó en el sitio de siempre. Juan Gabriel Gomila lo abre avisando de que, si lo estás viendo en el canal de YouTube, el escenario es otro: no está en casa, está en Alemania, con un polo puesto en honor a cómo lo han tratado allí. Ha viajado hasta las oficinas de Mercedes a dar una formación de Unity que no se parece a ninguna de las que suele dar.

Lo habitual en su trabajo, explica, es preparar un curso, explicarlo, que la gente practique viendo los vídeos y haciendo los ejercicios, y que al final aprenda algo. Esta vez el encargo era distinto: montar un hackathon de cuatro días para que artistas y desarrolladores de la empresa salieran de su zona de confort e innovaran con el motor Unity.

Cuatro días para hacer lo que no cabe en la jornada

El formato fueron grupos pequeños de trabajo, cada uno con un frente distinto: dashboards, elementos interactivos, modernizar interfaces de usuario, crear simulaciones. Un equipo se puso a construir el salpicadero de un coche; otro se lanzó a implementar una funcionalidad apoyándose en una API externa. La sensación general fue buena, cuenta, porque pudieron experimentar y dedicarle un tiempo «que normalmente en el día no se suele tener en una oficina».

Y ahí está el tema del episodio. En una empresa, casi todo el tiempo se dedica a que los empleados produzcan y saquen adelante una lista larga de tareas, o bien para cumplir objetivos o bien porque un producto tiene que salir, «porque el siguiente coche está esperando que el software venga preparado». El resultado es que «muchas veces no nos paramos a leer documentación, o no nos paramos a ver qué está haciendo el resto», ni a ver ese vídeo de YouTube, ni a formarnos en el aspecto concreto que nos hace falta.

La cajita estanco

Su diagnóstico es que mucha gente se forma antes de entrar a una empresa (para postular a un puesto, mejorar el currículo, el portfolio, los certificados) y deja de hacerlo justo cuando entra. Te asignan un rol, un trabajo muy concreto, y «empezamos a vivir en una cajita estanco». Es cómodo, es la zona de confort, pero dentro de ella uno se actualiza poco respecto al estándar de la industria y llega un punto en que «cualquier cosa que esté fuera de esa caja se nos hace grande».

El síndrome del impostor, que promete para otro día

De ahí engancha con un tema que dice que quiere tratar en un capítulo entero más adelante: el síndrome del impostor, «cuando uno se cree que no es bastante bueno en un trabajo o en un aspecto concreto», y piensa que está engañando al jefe o a sus compañeros, o teme que descubran que no domina algo. Su argumento es que eso es imposible por definición: si todos supiéramos de todo no existirían los equipos multidisciplinares, ni el trabajo en equipo, ni empresas con trabajadores de distintas nacionalidades, culturas, bases de conocimiento y carreras.

Y se pone a sí mismo de ejemplo. Si alguien le pregunta por algo de Unity que él no haya tocado en los últimos dos años, la reacción interna es la misma: temer que se note. Pero las herramientas cambian, es imposible acordarse de todo y estar al día de todas las tecnologías. Eso no significa mentir, dice: significa ser humano y trabajar con otras personas que saben de lo que tú no sabes.

Lo que se llevó él mismo del hackathon

La parte más honesta del episodio es cuando hace balance de su propia semana. «Me he podido parar dos días enteros para enfocarme en un trabajo concreto» y desarrollar una funcionalidad de principio a fin. Pudo enterarse de qué hacían los demás de su equipo. Pudo leer documentación, algo para lo que antes no tenía tiempo. Pudo ver un vídeo de YouTube para aprender a implementar una funcionalidad en Unity. Y todo eso sin sudar por no llegar al entregable del final del día. Su reflexión: si esto le ha pasado a él, en un evento que organizaba él mismo, cuántas veces estará pasando en las empresas donde nadie tiene tiempo de actualizarse.

La llamada de atención no va a los empleados

Aquí es explícito: no está culpando a quien trabaja ni a los estudiantes que tienen veinte asignaturas que cubrir en muy poco tiempo. «Es una llamada de atención a vuestros jefes, a vuestros profesores» y a los mánagers, que son quienes pueden decidir que una game jam, un hackathon o un datatón entren en el calendario. Porque la zona de confort del empleado es medio obligada: alguien te espolea, te pide resultados, te pide tareas, y no queda «el tiempo para modernizar, o para aprender una cosa nueva» ni para sumar una habilidad nueva al portfolio.

la excusa entre comillas de tener que entregar mucho trabajo en poco tiempo lo único que hace es echar palas de tierra sobre esas posibilidades de seguir aprendiendo

Lo que ya hacen las grandes

Su último argumento es de autoridad ajena: empresas como Google o Facebook «les dan a los empleados una serie de horas al mes para trabajar en proyectos personales» y de innovación, y esos proyectos acaban a veces siendo la semilla de un producto futuro. En el mundo del videojuego, señala, han nacido así spin-offs que después se convirtieron en franquicias que hoy se comercializan igual que el resto del catálogo de esas compañías. La pregunta que deja encima de la mesa es si el resto no tendría algo que aprender de eso.

Cierra pidiendo comentarios en YouTube y en redes sobre el tema, anunciando una recapitulación del año en las semanas siguientes y contando el lanzamiento de esa misma semana: el curso completo de Java de la A a la Z, con ejercicios, transparencias y código, dirigido por una persona del equipo, para quien quiera aprender un lenguaje que se sigue enseñando en las universidades y se sigue usando en Android y en el manejo de servidores. Todo ello mientras espera un vuelo de vuelta a Mallorca con cinco grados bajo cero y forro polar.

Lo que te llevas

  • Un hackathon de cuatro días puede ser formación real: en Mercedes sirvió para que artistas y desarrolladores innovaran con Unity en dashboards, interfaces y simulaciones.
  • El tiempo de formación no desaparece por falta de ganas, sino porque la agenda está llena de entregables con fecha.
  • Trabajar siempre en la misma tarea crea una cajita estanco: cómoda, pero que hace enorme cualquier cosa de fuera.
  • El síndrome del impostor es, para él, consecuencia de ese encierro; nadie puede estar al día de todo y por eso existen los equipos multidisciplinares.
  • Dos días seguidos de foco dan para acabar una funcionalidad de principio a fin, leer documentación y enterarse de lo que hace tu propio equipo.
  • La decisión de reservar ese tiempo es de jefes, mánagers y profesores, no del empleado ni del estudiante.
  • Google y Facebook llevan años dando horas al mes para proyectos personales, y de ahí han salido productos y spin-offs.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Curso completo de Java de la A a la Z.