Volumen 050 · Frogmación Podcast

Si vas a la Universidad, necesitas escuchar esto

Por Juan Gabriel Gomila • • 25 min de audio

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Episodio 050: Si vas a la Universidad, necesitas escuchar esto

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Momentos clave

Segunda parte del top 10 de razones para no ir a la universidad: de la seis a la diez, leídas en directo. Por el camino, una noticia de El Mundo que dice que la mitad de las familias españolas paga ya clases particulares, y una lista muy concreta de lo que la carrera no te enseña y la empresa da por sabido, empezando por el control de versiones.

La noticia de El Mundo que lo arranca todo

Juan Gabriel lee un artículo del periódico El Mundo publicado esa semana: la mitad de las familias españolas paga ya clases particulares y el 46% de los alumnos de la escuela pública recurre a profesores de apoyo. El gasto en refuerzo ha subido un 300% desde 2006 mientras baja el de comedor o ropa.

«La mitad de las familias españolas contrata ya clases, particulares para completar la formación de sus hijos.»

Uno de cada dos, no uno de cada cuatro

Lo que no esperaba es la escala. El profesor de repaso era cosa de hogares pudientes y ahora es la mitad de la población. Su lectura es que, si hace falta refuerzo para entender lo que se da en clase, lo que se da en clase no está funcionando.

«Joder, uno de cada dos significa que la mitad de la población está llendo a clase y no se enteraran nada.»

Razón 6: salir de una ingeniería sin saber GitHub

La falta de conexión entre universidad y mercado laboral, con el ejemplo del control de versiones. Para él, un ingeniero que no sabe usarlo es como un médico que no conoce el nombre de sus instrumentos. Cuando algún profesor lo enseña, lo hace fuera del currículo.

«El código tiene que tener un control de versiones y cuando un estudiante llega en práctica a una empresa debe saber utilizar un control de versiones.»

Leer un plan de negocio y la declaración de la renta

El mismo hueco lo ve en lo administrativo: nadie enseña a leer un plan de negocio ni a hacer la declaración de la renta. Saber qué es el IRPF o el IVA le parece tan básico como aprender a leer, para entender el primer sueldo y comprobar que nadie te estafa.

Razón 7: treinta egresados con el mismo papel

Cuando dirigía una empresa de videojuegos le llegaban treinta candidatos de matemáticas e informática, todos con el mismo título y el mismo perfil. Sin nada que los distinga, la selección se vuelve arbitraria. Su receta es portfolio, repositorio público y redes usadas para enseñar proyectos.

«estamos creando automatas estamos creando fotocopias los unos de los otros que no tienen ganas de investigar»

Razón 8: transparencias frente a proyectos

Critica la clase que consiste en proyectar y leer transparencias, y propone aprendizaje basado en proyectos. Usa su curso de Python como ejemplo: teoría breve, ejemplos, documentación y un proyecto final donde te da el enunciado y te deja resolverlo a tu gusto.

«eso es incentivar el crecimiento personal eso es una posibilidad de aprendizaje práctico»

Razón 9: horarios de la época industrial

Cuatro horas de clase más las horas de apuntes, esquemas y ejercicios. Él lo compaginó con el conservatorio. Compara el horario fijo con ir a la mina y lo contrapone a poder estudiar cuando uno está fresco, aunque sea de madrugada.

«yo prefiero aprender matemáticas contigo porque lo aprendo a mi gusto, si no te entiendo, vuelvo a ver el vídeo»

Razón 10: el 2% que de verdad usa

Cierra con Steve Jobs, Bill Gates, Walt Disney y Mark Zuckerberg, que dejaron la universidad o no la pisaron. Pero el dato más honesto es el suyo propio sobre cuánto de lo que estudió le sirve hoy. Y remata contra las comisiones de calidad: organizar y juzgar en lugar de enseñar.

«del 100% de mis conocimientos que ha adquirido, utilizó 2%, un 3% ya, siendo muy, muy generoso»

El episodio, en profundidad

Juan Gabriel Gomila abre el episodio 50 de Frogmación reconociendo que la semana anterior tocó un nervio. El top 10 de razones para no ir a la universidad, una lista que le había pedido a ChatGPT y de la que solo leyó las cinco primeras, le llenó el buzón: antiguos alumnos suyos comentando en YouTube, profesores de universidad en activo, estudiantes de otros centros. Este episodio es la segunda mitad: las razones de la seis a la diez, leídas en directo y comentadas sobre la marcha.

El dato que abre el episodio: una de cada dos familias paga clases particulares

Antes de volver a la lista hay una noticia del periódico El Mundo que se le cruzó esa misma semana y que lee en voz alta: la mitad de las familias españolas contrata ya clases particulares para completar la formación de sus hijos, y el 46% de los alumnos de la escuela pública recurre a profesores de apoyo. El gasto en clases particulares ha aumentado un 300% desde el año 2006, mientras que el de comedor, vestido y calzado o incluso alimentación se mantiene o baja en los últimos quince años.

Lo que le descoloca no es el fenómeno, sino la escala: el profesor de repaso era cosa de hogares pudientes y ahora es uno de cada dos. Él esperaba uno de cada cuatro. Y de ahí hace el salto: si con quince años ya hace falta refuerzo en matemáticas, idiomas o lengua, el mismo diagnóstico sirve para lo que viene después.

Razón seis: la universidad y el mundo laboral no se tocan

La primera de las cinco razones pendientes es la falta de conexión directa entre la universidad y el mercado laboral. Su ejemplo favorito es el control de versiones: cómo es posible que alguien pase por una ingeniería informática, por matemáticas o por cualquier carrera donde se toque código y salga sin saber usar GitHub.

el código no se guarda en Dropbox, no se guarda en Google Drive. El código tiene que tener un control de versiones

Para él, un ingeniero que no sabe usar un control de versiones es como un médico que no conoce el nombre de los instrumentos de su consulta. Y cuando algún profesor lo enseña, lo hace de tapadillo, porque no forma parte del currículo. Ese hueco lo cubre el curso de Git y GitHub de la A a la Z de Frogames, dedicado precisamente al control de versiones.

El mismo argumento lo extiende a otras cosas que nadie enseña y todo el mundo necesita: leer un plan de negocio o hacer la declaración de la renta. Saber qué es el IRPF o el IVA le parece tan básico como aprender a leer: en cuanto cobras el primer sueldo conviene entender de dónde salen esos descuentos. De las fundaciones universidad-empresa y las spin-offs dice que acaban centradas en ingresar dinero privado para la propia universidad, no en trasladar lo que pide la empresa al aula. El resultado lo conocen muchos oyentes: llegar el primer día a la empresa sintiéndote un completo inútil, con el síndrome del impostor encima y la certeza de que te van a crujir, porque no sabes usar las herramientas. Y ahí es cuando toca espabilar y formarse por cuenta propia, con cursos online o con libros.

Razón siete: fotocopias en lugar de oportunidades de crecimiento

La séptima razón, la falta de oportunidades de crecimiento, la ilustra con una anécdota de cuando dirigía una empresa de videojuegos: le llegaban treinta egresados de matemáticas e informática y todos venían con el mismo papel. Si nadie se distingue, cualquier criterio de selección es arbitrario, y lo dice con sorna: el más guapo, el más alto, el que traiga el café más caliente.

estamos creando automatas estamos creando fotocopias los unos de los otros que no tienen ganas de investigar

Su alternativa no depende de ninguna facultad: montar un portfolio, publicarlo, tener un repositorio público en condiciones y usar las redes sociales para enseñar proyectos, no para compartir el cubata del fin de semana. Lo más parecido a una oportunidad de crecimiento que ofrece la carrera es el trabajo final de grado, y llega al final, enfocado a entregar un trabajo y no a crecer.

Razón ocho: el aprendizaje práctico que no llega

Aquí carga contra la clase de transparencias que el profesor lee, y a veces ni eso, porque divaga sobre ellas. Frente a eso pone el aprendizaje basado en proyectos: crea tu página, crea tu repositorio, haz una aplicación al final del curso. Pone de ejemplo su propio curso completo de Python de la A a la Z: la teoría se cuenta en una línea, luego vienen los ejemplos, la documentación y los ejercicios, y el proyecto final son cinco o seis horas de vídeo con el enunciado por delante y la solución solo si te atascas. Eso, dice, sí es incentivar el crecimiento personal.

Razón nueve: el exceso de trabajo

De nueve a una en la facultad, más las horas de pasar apuntes a limpio, hacer esquemas, resolver ejercicios y buscarte la vida cuando no has entendido nada. Él lo vivió compaginando la carrera de matemáticas con el conservatorio: cuatro horas por la mañana y cuatro por la tarde. Del plan que prometía hacerlo todo más práctico dice que fue un arma de doble filo que cayó del lado equivocado, el de saturar al estudiante. Y contrapone el horario fijo, heredado de la época industrial, a cómo trabaja él: si un día se levanta a las seis con ganas, graba el podcast, porque ese es el momento en que está inspirado. Sus alumnos le dicen lo mismo: prefieren aprender a la una de la madrugada.

Razón diez: se puede tener éxito sin título

La última la ilustra con nombres conocidos que dejaron la universidad o no la pisaron: Steve Jobs antes de fundar Apple, Bill Gates, Walt Disney y Mark Zuckerberg. Pero el ejemplo más honesto es el suyo. Él fue a la universidad, tuvo la suerte de que sus padres pudieran costearla, así que no puede ponerse de ejemplo. Lo que sí calcula es cuánto de aquello le sirve hoy: entre un 2 y un 3%, siendo generoso. Si volviera a empezar, dice, se lo pensaría, y probablemente aprendería leyendo divulgación y buscando para qué sirven las matemáticas en videojuegos, en cadenas de bloques o en criptografía.

El cierre: comisiones de calidad y una llamada a replantearse el sistema

El remate va contra la estructura piramidal de controles de calidad y comisiones de garantía de calidad. La comparación que elige es suya y no la esquiva: «una forma de controlar una gestapo, llamaría yo, no es diferente de una gestapo». Lo que le molesta es la prioridad que revela: organizar, legislar, criticar y juzgar en lugar de enseñar. Su conclusión no es quemar la universidad, sino que la información ya no vive allí. Está en Wikipedia, en el móvil, en cualquier sitio. Lo escaso hoy es el criterio para distinguir qué información vale y cuál no, y eso no se entrena yendo a clase como borregos. Como él mismo repite, no es que en Frogames lo hagan mejor, es que lo hacen diferente.

Lo que te llevas

  • La mitad de las familias españolas contrata clases particulares y el 46% de los alumnos de la pública usa profesor de apoyo: si hace falta refuerzo, la clase no está funcionando.
  • Salir de una ingeniería sin saber usar un control de versiones es el ejemplo más claro de la distancia entre el currículo y lo que pide la empresa el primer día.
  • Leer un plan de negocio, entender el IRPF o hacer la declaración de la renta son competencias básicas que nadie enseña y todo el mundo acaba necesitando.
  • Si todos los egresados de una carrera presentan el mismo expediente, la empresa selecciona por criterios arbitrarios: el portfolio y el repositorio público son lo que te diferencia.
  • El aprendizaje que engancha es el de proyecto: enunciado, libertad para resolverlo a tu manera y solución disponible solo si te atascas.
  • La información ya no está en la universidad sino en cualquier pantalla; lo escaso es el criterio para distinguir qué vale y qué no.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Git y GitHub de la A a la Z: Todo sobre el control de versiones.