Volumen 052 · Frogmación Podcast

Cómo desarrollar tu inteligencia cepillándote los dientes

Por Juan Gabriel Gomila • • 9 min de audio

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Episodio 052: Cómo desarrollar tu inteligencia cepillándote los dientes

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Momentos clave

Un episodio corto sin invitado en el que Juan Gabriel Gomila propone un experimento casero: cepillarte los dientes durante siete días con la mano que no usas. La excusa para explicar qué es aprender, por qué la torpeza inicial es buena señal y en qué se parece todo esto al entrenamiento de una red neuronal.

El cepillo no es lo importante

Abre con su cepillo eléctrico de viaje y aclara que no hace falta que sea eléctrico ni hay marca que promocionar. Cuenta que ahora extrema la higiene bucal porque lleva brackets, pero el objeto da igual: lo que cambia es la mano.

«sobre todo ahora que llevo brackets»

Qué es la inteligencia, según él

Define la inteligencia como conexiones neuronales ya disparadas que se vuelven a recorrer con más facilidad. Los ejemplos son aprender a programar, decir tus primeras frases en un idioma o seguir una receta por primera vez.

«que es la inteligencia humana, la inteligencia la definen, esas conexiones entre las neuronas que ya han sido disparadas anteriormente y que en forma de conocimientos pueden ser redisparadas y recorridas de forma mucho más sencilla»

El reto de los siete días

La propuesta concreta: una semana entera cepillándote con la mano no dominante. Si te lavas tres veces al día salen una veintena de repeticiones, y al final de la semana notarás algo de destreza aunque no iguales a tu mano buena.

«ponte de reto, durante siete días consecutivos»

Por qué se abandona el ejercicio

Avisa de las dos formas de rendirse: olvidarte sin más de cambiar de mano, y cansarte del esfuerzo mental que exige un cepillado decente cuando no dominas el gesto. La sensación de torpeza inicial forma parte del plan.

«es muy normal no acordarte de utilizar la otra mano»

Cocinar, barrer, pasar páginas

Pasada la semana, amplía el ejercicio a otros gestos cotidianos: remover un guiso, barrer, limpiar con un trapo. La segunda tarea puede ser tan pequeña como girar las páginas de un libro con la otra mano.

«intenta agregar una segunda cosa que harías con la mano dominante para hacerlo con la otra, aunque sea simplemente girar las páginas de un libro»

El límite: no es competir

Con el deporte marca el freno. No se trata de cambiar de mano en el tenis ni de buscar situaciones extremas para entrenar el reflejo con el lado malo, sino de ejercitar la mano no dominante en lo cotidiano.

«no se trata de llegar al mismo nivel, pero si ejercitar la mano no dominante»

El 1% diario, otra vez

Enlaza con un episodio anterior del podcast sobre la mejora del uno por ciento diario: sumar cada día un gesto más con la mano mala en lugar de intentar un cambio radical de golpe.

«recuerda, el episodio que hablamos del incremento de 1 por ciento»

Así entrena una red neuronal

El cierre conecta el truco casero con el machine learning: una red no tiene mano dominante, pero en su entrenamiento los datos deben pasar por todas las neuronas y despertarlas. El paralelismo es lo que da sentido al ejercicio.

«durante la fase de entrenamiento lo que va haciendo es que los datos van fluyendo a través de todas y cada una de las neuronas y todas deben despertarse en el proceso»

El episodio, en profundidad

Hay episodios de Frogmación que nacen de una entrevista y otros que nacen de una manía doméstica. El 52 es de los segundos: Juan Gabriel Gomila se planta delante del micrófono con su cepillo de dientes eléctrico en la mano, el que se lleva de viaje a todas partes, y suelta una pregunta que parece una broma y no lo es. ¿Se puede entrenar la inteligencia mientras te lavas los dientes?

Un cepillo de dientes como excusa

La respuesta corta es que el cepillo no tiene nada de especial. No hace falta que sea eléctrico y el episodio deja claro desde el minuto uno que aquí no se hace propaganda de ninguna marca. El propio Juan Gabriel cuenta que ahora lo cuida más de lo normal porque lleva brackets y la higiene bucal se le ha vuelto obligatoria, pero el objeto es lo de menos. Lo que importa es la mano con la que lo coges.

El planteamiento es este: eres diestro o eres zurdo, y cuando vas al baño coges el cepillo con la mano de siempre sin pensarlo. Arriba, abajo, en piloto automático. Prueba a hacerlo con la otra. Los primeros días serás torpe, te dejarás huecos y hasta puedes hacerte daño en la encía. Y ahí está justamente la gracia del ejercicio: en la torpeza.

Qué es aprender, según este episodio

El salto del baño a la neurociencia lo da con una definición sencilla de inteligencia: «que es la inteligencia humana, la inteligencia la definen, esas conexiones entre las neuronas que ya han sido disparadas anteriormente y que en forma de conocimientos pueden ser redisparadas y recorridas de forma mucho más sencilla».

Los ejemplos que usa son los de cualquiera que haya empezado algo desde cero: la primera vez que programaste, las primeras frases en un idioma nuevo, la primera vez que seguiste una receta de cocina. Costó porque no había camino hecho. Después de recorrerlo una, dos, varias veces (eso que llamamos estudiar), el mismo camino se vuelve fácil. Pone también el caso del músico: la primera vez que le pones delante una partitura sale como sale, y tras repetirla muchas veces acaba tocándola en una banda o en una orquesta.

La conclusión que le interesa es la que enlaza con el cepillo: esas conexiones no se despiertan solo con cursos y libros. Las cosas del día a día también sirven, si las haces de una forma que obligue al cerebro a trabajar en lugar de repetir el automatismo.

El reto de los siete días

De ahí sale la propuesta concreta del episodio: «ponte de reto, durante siete días consecutivos» cepillarte los dientes con la mano mala. Si te los lavas tres veces al día, como él, salen una veintena de repeticiones en una semana. Y avisa de las dos formas de abandonar: olvidarte de cambiar de mano (que es lo más habitual) y cansarte del esfuerzo mental que exige hacer un cepillado decente cuando no controlas el gesto.

El resultado que promete es modesto y por eso resulta creíble. No vas a igualar a tu mano buena en una semana, pero notarás que has cogido algo de destreza. Sobre el arranque no engaña a nadie: «de nuevo al inicio te sentirás torpe, te sentirás un poco raro».

De la mano mala a la sartén, la escoba y el libro

Pasada la primera semana, el ejercicio se amplía. Él lo aplica cocinando: remueve el guiso con la derecha, así que la tarea es removerlo con la izquierda. Sirve barrer, limpiar con un trapo o cualquier gesto cotidiano que puedas trasladar a la mano no dominante. Y para el que quiera segunda ronda: «intenta agregar una segunda cosa que harías con la mano dominante para hacerlo con la otra, aunque sea simplemente girar las páginas de un libro».

Con el deporte marca el límite él mismo. No se trata de cambiar de mano en la pista de tenis ni de meterse en peleas para entrenar el reflejo de defenderse con el lado malo: «no se trata de llegar al mismo nivel, pero si ejercitar la mano no dominante». Y conecta con un episodio anterior del podcast sobre la mejora del 1% diario: un poco cada día, no un giro radical de golpe.

El guiño final: así entrena una red neuronal

El cierre es el que delata al formador de inteligencia artificial. Después de todo el rato hablando de manos, suelta: «y dicho sea de paso, esa es la forma en la que trabajaría una red neuronal». Una red no distingue mano dominante de la otra, pero el mecanismo le sirve de espejo: «durante la fase de entrenamiento lo que va haciendo es que los datos van fluyendo a través de todas y cada una de las neuronas y todas deben despertarse en el proceso».

De ahí la frase con la que remata la idea: «los humanos como ahora utilizamos un porcentaje muy bajo de nuestras neuronas, es nuestro trabajo decidir si despertamos algunas o no». Es su forma de decirlo, y conviene tomarla como metáfora motivadora más que como dato de laboratorio; lo aprovechable es la parte de la decisión, no el porcentaje.

Termina pidiendo resultados: que pruebes siete días y cuentes qué tal en los comentarios de YouTube o por redes sociales si lo escuchas en Spotify. Nueve minutos, ningún material especial y un experimento que puedes empezar esta misma noche. Si además quieres despertar conexiones por la vía clásica, el catálogo está en cursos.frogamesformacion.com.

Lo que te llevas

  • Cepillarte los dientes con la mano no dominante durante siete días seguidos es el experimento completo: no necesitas material ni tiempo extra.
  • La torpeza de los primeros días no es un fallo, es la señal de que el gesto todavía no está automatizado.
  • El podcast define la inteligencia como conexiones neuronales ya recorridas que se vuelven a activar con menos esfuerzo: aprender es abrir y repetir caminos.
  • El mismo principio se ve en el músico que repite una partitura hasta poder tocarla en una banda o en una orquesta.
  • Pasada la semana, el ejercicio se amplía a otros gestos diarios: remover un guiso, barrer, limpiar con un trapo o pasar las páginas de un libro con la otra mano.
  • El paralelismo final con el entrenamiento de una red neuronal, donde los datos deben pasar por todas las neuronas, es lo que convierte la anécdota en una idea sobre cómo se aprende.

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