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Momentos clave
Último episodio de la tercera temporada y, en lugar de tecnología, cinco propósitos para las vacaciones: viajar y quitarse el reloj, viajar mentalmente con un libro o un curso, llamar a quien tienes olvidado, escuchar al cuerpo antes de que te avise a gritos y aguantar un fin de semana sin pantallas. Con la historia de su vuelta a la banda de música y dos casos de cáncer detectados justo al jubilarse.
Tres temporadas y de dónde viene todo
Repasa el arranque de Frogames Formación en marzo de 2022, tras la salida de Udemy: diplomas blockchain infalsificables, rutas de aprendizaje en mapas interactivos, blog semanal y este podcast, que empezó siendo solo audio y acabó grabándose también en vídeo.
Viajar y quitarse el reloj
El primer propósito es salir, aunque sea a un pueblo cercano en autobús. Detrás está la idea de romper la tiranía del horario, que aprendió haciendo ayuno intermitente después de acumular quince o dieciséis kilos de más viajando.
«el hambre no debería ser una rutina, no debería ser una convención social»
El do it, do it, do it hasta morir
Recupera el reproche del maestro de yoga B. K. S. Iyengar a la mentalidad occidental de hacer sin parar, y lo convierte en la disyuntiva que atraviesa todo el episodio.
«es la diferencia entre pasar por la vida, pasar por la vida hasta que te mueres, o disfrutar la vida y sentirte orgulloso de lo que has hecho»
Leer como evasión, con el romanticismo de aval
El segundo propósito es viajar con la cabeza: una novela, un curso de algo que nunca te has planteado, un podcast. Y el argumento histórico de que la literatura fantástica nació como huida de una realidad que era un desastre.
«de que la realidad que me ha tocado vivir es una mierda, vamos a intentar por lo menos pasarnos lo bien leyendo un libro»
La llamada que le devolvió la música
Al romper con su primera pareja en 2017 llevaba tres años fuera de la banda de música. Llamó al presidente para volver y a su mejor amigo de la banda; hoy toca con varias formaciones y el 27 de julio hace de maestro de ceremonias en una gala de ópera en Mallorca.
«quedad, simplemente, quedad, porque siempre es un buen momento para compartir una buena historia»
Dos cánceres al mes de jubilarse
Cuenta el caso de su madre, operada de un cáncer en la zona ginecológica al mes de prejubilarse y que había empezado con microgotas de sangre despachadas como una infección, y el de un compañero de su banda de música con un cáncer de riñón el primer mes de jubilado. Su teoría: mientras se trabaja nadie pasa del chequeo anual.
«consecuencia ya os digo del primer punto, el puto reloj y los horarios»
Escucharse no es esoterismo
Sus propios ejemplos: encías que sangraban por dientes solapados y se arreglaron con brackets, el injerto de pelo en Turquía y la espondilitis anquilosante, que sin cura ha mejorado con yoga. El chequeo casero es levantar los brazos y mirar si uno llega menos que el otro.
«cerrar los hombros es cerrar el pecho, cerrar el pecho es respirar menos, respirar menos significa tener menos energía»
Un fin de semana sin pantallas, nivel pro
El quinto propósito, que ni él ha completado todavía. Lo más cerca que ha estado son las salidas en bici de ocho a diez horas con el móvil en la mochila. Este verano se propone el fin de semana entero, portátil incluido.
«no os podéis imaginar la sensación del cuerpo, incluso de la mente de los ojos, de haber estado todo el día sin teléfono móvil»
El episodio, en profundidad
Último episodio de la tercera temporada de Frogmación. En Frogames Formación también se van de vacaciones y, antes de bajar la persiana, Juan Gabriel Gomila deja cinco propósitos para que las de quien escucha valgan la pena.
Antes, un repaso: en marzo de 2022, tras la salida de Udemy, María y él arrancaron Frogames Formación y con ella un ecosistema entero —diplomas blockchain infalsificables, rutas de aprendizaje en mapas interactivos, un blog semanal y este podcast—. Tres temporadas después, el episodio destila lo que han ido recomendando los invitados.
1. Viajar, y dejarse el reloj en casa
Salir, conocer un sitio nuevo, que te dé el sol. Su tesis: quien tiene jornada de nueve a cinco acaba con la vida entera en horarios, comer a las dos porque la empresa da media hora, cenar y dormir cuando toca. Nos rige un reloj, no lo que nos interesa. Lo aprendió con el ayuno intermitente, que empezó por sobrepeso —de tanto viajar llegó a pesar quince o dieciséis kilos más que ahora— y le enseñó otra cosa: «el hambre no debería ser una rutina, no debería ser una convención social».
Viajar tampoco exige un avión: en Mallorca, ochenta o cien kilómetros de lado a lado, hay montaña, playa y pueblos a los que se llega en autobús. Ahí cita al maestro de yoga B. K. S. Iyengar y su reproche a los occidentales, «hacemos, hacemos, hacemos, hacemos, do it, do it, do it, do it», hasta morir. De donde sale la frase que atraviesa el episodio: «es la diferencia entre pasar por la vida, pasar por la vida hasta que te mueres, o disfrutar la vida y sentirte orgulloso de lo que has hecho».
2. Viajar mentalmente: un libro, un curso, un podcast
El segundo es viajar con la cabeza. Leer una historia que te guste, no necesariamente para aprender: piratas, Juego de Tronos, El Señor de los Anillos, Harry Potter. Y tira de historia de la literatura: el romanticismo «nace como un movimiento de contrapartida a la puta mierda que vivíamos aquí en Europa» —las guerras de Flandes, la pérdida de las colonias— y frente a eso vampiros, Frankenstein o Drácula. Evasión pura: «de que la realidad que me ha tocado vivir es una mierda, vamos a intentar por lo menos pasarnos lo bien leyendo un libro».
Él anda con Juego de Tronos y le cuesta: cinco libros largos, año y medio, a cinco u ocho páginas cada noche. Suma, barriendo para casa, ese curso que nunca has empezado, y los podcasts; el suyo para caer dormido es Nadie Sabe Nada, de Berto Romero y Buenafuente. Y una pista: en los últimos cinco minutos de cada entrevista los invitados recomiendan libro, película o serie, siempre con un motivo.
3. Llamar a esa persona con la que hace tiempo que no quedas
Lo cuenta con su propia historia. Al terminar la relación con su primera pareja, en 2017, llevaba tres años fuera de la banda de música por culpa de aquella relación. Llamó al presidente para pedir volver y al que siempre había considerado su mejor amigo de la banda. Estaba oxidadísimo, casi incapaz de leer las notas. Recuerda la tarde en que ese amigo apareció en la casa que estaba reformando y se pasaron horas con la azada y el pico limpiando el jardín.
Siete años después toca con varias bandas y orquestas, y el 27 de julio hace de maestro de ceremonias en una gala de ópera en Mallorca cuyo hilo argumental es buscarle novia y casarlo. La versión cotidiana del consejo son sus compañeros de yoga: antes cada uno se iba a su casa al acabar la práctica y ahora se quedan al café, de donde han salido cenas y un grupo de WhatsApp. El resumen: «quedad, simplemente, quedad, porque siempre es un buen momento para compartir una buena historia».
4. Escuchar el cuerpo, que es el punto en el que nadie piensa
Tras tres puntos de puertas para afuera, el cuarto va hacia dentro. El punto de partida: nos metemos melatonina para caer dormidos y luego nos drogamos a café para arrancar el día. «consecuencia ya os digo del primer punto, el puto reloj y los horarios».
Luego cuenta dos casos cercanos, que son historias suyas y no lecciones de medicina. A su madre le detectaron un cáncer en la zona ginecológica al mes de prejubilarse; llevaba semanas orinando microgotas de sangre y en la consulta se lo habían despachado como una infección. La operaron, tres años de revisiones y radioterapia, sin quimio, y hoy está bien: el aniversario lo celebran en casa. El segundo es un compañero de su banda de música que se jubila tras toda una vida trabajando y al primer mes, cáncer de riñón. Riñón extirpado, quimio y ahora microquistes en la vejiga. Su teoría: mientras trabajaban nadie pasó del chequeo anual, porque quién se hace radiografías de todo el cuerpo cada año.
Su propia versión es menos grave e igual de ilustrativa. Las encías le sangraban cada mañana por muchos colutorios que usara: eran dientes solapados, y los brackets de toda la temporada pasada los recolocaron. Está el injerto de pelo en Turquía, por el que le dicen que aparenta cinco años menos. Y el dolor de verdad, la espondilitis anquilosante, sin cura, con la que el yoga le ha devuelto brazos que antes no subían. Su chequeo casero es levantar los brazos y mirar si uno se queda más abajo, y estirarse hacia atrás quien trabaje con ordenador, porque «cerrar los hombros es cerrar el pecho, cerrar el pecho es respirar menos, respirar menos significa tener menos energía». Y que quede claro de qué habla: «no me refiero a nivel espiritual, me refiero a escucharos a vosotros mismos si hay algo que no funciona, a ver el por qué».
5. Un fin de semana entero sin tecnología
El quinto lo añadió porque cuatro no le parecía buen número para un top, y avisa: es nivel pro, «ser capaz de pasar un fin de semana sin abrir un correo electrónico, sin mirar un whatsapp», ni stories, ni reels, ni televisión, salvo emergencia. Los estímulos disparan cortisol y dopamina: pasas al siguiente vídeo sin saber por qué hasta que se te ha ido media hora.
Él todavía no lo ha hecho. Lo más parecido son las salidas en bici que arrancan a las seis de la mañana con el móvil en la mochila: ocho, nueve o diez horas sin tocarlo, y al volver ni ganas de abrirlo. «no os podéis imaginar la sensación del cuerpo, incluso de la mente de los ojos, de haber estado todo el día sin teléfono móvil». Este verano se propone el fin de semana completo, portátil incluido. Y remata con la escena de terraza: «ves a tres personas en una mesa y las tres están con el móvil».
Hasta septiembre
Cierra reconociendo el tono: «Igual os he aleccionado demasiado. No es mi objetivo en estos podcasts». Vuelve en septiembre con la cuarta temporada; mientras tanto, los cursos siguen en cursos.frogamesformacion.com. Y una novedad de esa misma mañana: Spotify ha añadido caja de comentarios, así que ahí o en YouTube se puede contar cuántos propósitos sobreviven al verano.
Lo que te llevas
- Viajar no exige un avión: una excursión a un pueblo cercano en autobús o en tren cumple la misma función de desconectar de la rutina y del reloj.
- El horario fijo se come la vida entera fuera del trabajo; en vacaciones, quitarse el reloj es el primer acto de libertad.
- La lectura por placer funciona como evasión mental igual que el viaje físico funciona como evasión corporal, sobre todo después de un día de pantallas.
- Cada invitado del podcast recomienda libro, película o serie en los últimos cinco minutos de su entrevista: ahí hay catálogo para empezar.
- Reconectar con alguien a quien has perdido de vista cuesta una llamada y puede devolverte una parte de tu vida, como a él le devolvió la banda de música.
- Escuchar al cuerpo es literal: encías que sangran, un brazo que no sube tanto como el otro, hombros cerrados que reducen la respiración y la energía.
- Dos personas cercanas recibieron un diagnóstico de cáncer al mes de jubilarse, después de años sin más control que el chequeo anual.
- Un fin de semana sin correo, mensajería, redes ni televisión baja los estímulos que disparan cortisol y dopamina; es el propósito más difícil de los cinco.