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Momentos clave
Corrigiendo tareas de Udemy, cerca del 60% llegan vacías: un punto, una letra, un espacio en blanco. De ahí sale este episodio, en el que Juan Gabriel explica sin anestesia por qué el diploma en PDF de un marketplace no vale nada para buscar trabajo, qué hay detrás de esas tareas fantasma (piratería y devoluciones a 30 días) y cómo funciona una certificación que un reclutador sí puede verificar.
Diez años desde 124 dólares en un día
El primer curso se publicó el 31 de agosto de 2015 y facturó 124 dólares en su primer día. Ese cálculo (si uno da esto, cien dan mucho más) fue lo que le llevó a dedicarse a la docencia online a tiempo completo.
«si un curso en un día me ha podido dar 124 dólares el día que me dediqué full time a esto»
Corregir tareas no es opcional
Solo en medio mes se habían apuntado 967 estudiantes a sus cursos en Udemy y en una semana corrigió cerca de 200 tareas. Sin tareas no hay forma de comprobar que alguien ha aprendido algo.
«¿qué diferencia habría entre un curso online o ver una serie de Netflix?»
El 60% de las tareas llegan vacías
De las cerca de 200 tareas corregidas, más de la mitad no tenían contenido: un punto, un par de letras, un espacio o un no. El caso que dispara el episodio lo tenía abierto en la otra pantalla mientras grababa.
«que todas sus respuestas han sido PP entonces el tío debe ser realmente de derechas»
A la plataforma le da igual
La venta está cerrada antes de que empiece la corrección, así que el marketplace no tiene incentivo para exigir nada. Ni siquiera existe la opción de rechazar una entrega: solo se puede dejar un texto de retroalimentación.
«a Udemy le da igual que el estudiante haga la tarea o que no haga la tarea el curso ya lo han comprado»
El diploma en PDF no es certificable
El papel se cuelga en LinkedIn, pero no se puede validar que su titular cumpliera los requisitos ni sirve para convalidar materias frente a un empleador. Sin verificación externa es solo un archivo con tu nombre.
«a la hora de buscar trabajo un diploma de Udemy no tiene validez ninguna no sirve para nada»
Piratería y devoluciones a 30 días
El motivo más habitual de completar un curso a toda velocidad no es el diploma, sino descargar los vídeos y revenderlos. La garantía de devolución de 30 días convierte esa práctica en gratuita, así que en su escuela no existe ninguna devolución.
«esas políticas de devolución fomentan la piratería y lo estoy viendo diariamente»
Convertir el enlace pirata en marketing
En lugar de denunciar, entra donde se vende el curso robado, se presenta como autor, avisa de que el material está obsoleto o incompleto y deja el enlace al contenido actualizado con descuento. De ahí salen ventas.
«convierto una arma que en principio era nociva para mi negocio en una herramienta de marketing»
Insignias blockchain y convalidación
La escuela trabaja con una entidad certificadora que también certifica cursos de Google y de universidades como Stanford o Cambridge. En vez de un PDF se emite una insignia con URL propia, enlazable a LinkedIn y verificable por cualquiera. Quien completó el curso en Udemy puede convalidarlo previa comprobación manual.
«simplemente se le otorga no un pdf sino una insignia digital que es formato blockchain con su url que la puede colocar en su perfil de LinkedIn directamente con un click»
El episodio, en profundidad
Este episodio nace de un cabreo concreto: Juan Gabriel corrige tareas de sus cursos y se encuentra, una detrás de otra, con respuestas vacías. De ahí la pregunta del capítulo 145: si el estudiante no hace nada, ¿qué vale el diploma que la plataforma le entrega al final? Su respuesta no tiene matices: "por qué narices un curso de Udemy nunca te va a ayudar a conseguir trabajo". Y lo dice desde dentro, porque él vende ahí y corrige ahí.
Diez años y 124 dólares de partida
El contexto ayuda. Se dedica a la enseñanza online desde 2015 y recuerda la fecha del primer curso: 31 de agosto de ese año, 124 dólares el primer día. El cálculo que hizo entonces fue simple: si un curso da eso en un día, cien cursos y dedicación completa cambian la ecuación. Casi diez años después, la rutina sigue incluyendo lo menos glamuroso del oficio: corregir.
Y el volumen no es simbólico: solo en medio mes se habían apuntado 967 estudiantes a sus cursos en Udemy, y en la última semana había corregido cerca de 200 tareas. Son el único mecanismo que tiene un instructor para comprobar que alguien ha aprendido algo. Sin ellas, "¿qué diferencia habría entre un curso online o ver una serie de Netflix?". Ninguna.
El 60% de las tareas llegan vacías
Aquí está el dato que dispara el episodio: de esas 200 tareas corregidas, "aproximadamente el 60% de ellas están vacías". Vacías de verdad: un punto, una letra suelta, un espacio en blanco, un no escrito tal cual. Si el enunciado pedía una media aritmética y llega un punto, la tarea no está hecha.
El episodio se graba en caliente: mientras habla tiene abierto en la otra pantalla el caso que le ha hecho saltar, un alumno cuyo nombre no piensa dar y del que cuenta, medio resignado medio en broma, "que todas sus respuestas han sido PP entonces el tío debe ser realmente de derechas". Dos letras repetidas en cada entrega de un curso entero.
A la plataforma le da exactamente igual
Lo relevante no es la anécdota, sino que el sistema no tiene ningún incentivo para arreglarlo: "a Udemy le da igual que el estudiante haga la tarea o que no haga la tarea el curso ya lo han comprado". La venta está cerrada antes de que empiece la corrección.
Y no es una impresión, es una limitación del producto: "en Udemy, el botón de rechazar una tarea ni siquiera existe". Solo puedes dejar un texto de retroalimentación, que en su caso se resume en "bien hecho, capuyo, entrega bien la tarea" y poco más, porque una vez entregada se da por válida y, en sus palabras, "si te he visto no me acuerdo". Corregirlas es decisión suya, no obligación de la plataforma. En su escuela sí se puede rechazar una entrega y exigir que se repita, y ese detalle menor es el que sostiene todo lo demás.
Por qué ese PDF no sirve para buscar trabajo
Mucha gente completa cursos por el papel que colgar en LinkedIn. El problema es que "a la hora de buscar trabajo un diploma de Udemy no tiene validez ninguna no sirve para nada". No porque el temario sea malo, sino porque no es certificable: nadie puede validar que el titular cumpliera los requisitos ni convalidarlo como materia frente a un empleador. Su comparación es poco piadosa: como presentar un título de un curso de ganchillo.
El motivo real: piratería y devoluciones a 30 días
La parte incómoda es que el diploma ni siquiera es la razón principal para completar un curso a toda prisa. "tristemente el mayor motivo que me suelo encontrar es por piratería": estudiantes a los que "el curso le importa a tres pimientos" y solo quieren descargar los vídeos para revenderlos. Lo ha visto de primera mano: gente que "tienen la cara dura de descargar el contenido", subirlo a un servicio tipo Mega, publicarlo en Facebook a dos o cinco euros y encima tenerlo a él agregado como contacto. La pista es el ritmo: cursos de 50 horas completados en dos días.
Y aquí entra la política de devoluciones, que señala sin rodeos: "si tu fomentas que la gente pueda comprar un curso, completarlo ni siquiera completarlo, ir a través de todas las clases descargar el contenido y devolverlo significa que fomentas la piratería de gratis". No es una sospecha: "esas políticas de devolución fomentan la piratería y lo estoy viendo diariamente". Por eso en su escuela "ni siquiera tenemos garantía de devolución de 30 días ni siquiera de una hora": se acogen a la cláusula de servicio digital. "si tu compras mi curso es porque quieres hacer mi curso esto no es un bufe libre". Entras al restaurante, comes y "lo pagas y punto pelota".
Del enlace pirata a herramienta de marketing
Denunciar dejó de ser su batalla hace años, cuando concluyó que "la plataforma fomentaba la piratería pues escucha allá con ellos". Ahora, cuando detecta un enlace o se lo avisa un alumno, entra donde se vende el curso robado, se presenta como autor, advierte de que ese material está obsoleto o incompleto, enlaza el contenido actualizado y deja un descuento. "convierto una arma que en principio era nociva para mi negocio en una herramienta de marketing", y le funciona.
Insignias blockchain con Accredible
La alternativa es la certificación verificable. Como en sus cursos las tareas son obligatorias y se corrigen, el diploma sí se certifica: "trabajamos con una entidad certificadora que en nuestro caso se llama Accredible", la misma casa que certifica cursos de Google y de universidades como Stanford o Cambridge.
El formato cambia la naturaleza del documento: al completar el curso "simplemente se le otorga no un pdf sino una insignia digital que es formato blockchain con su url que la puede colocar en su perfil de LinkedIn directamente con un click". Y cualquiera que lo vea "puede acceder y comprobar el nombre de la persona cuando completó el curso las habilidades clave que ha adquirido a través del curso". Eso es lo que un reclutador verifica en diez segundos y un PDF no da.
La hamburguesa de un euro y la de veinte
¿Por qué el mismo curso cuesta bastante más en la escuela propia? Certificar cuesta dinero: "cada diploma digital que emitimos nos cuesta en torno unos 20 euros", cuando el curso se vende por nueve en Udemy. Y está el soporte: dudas revisadas a diario, tareas corregidas de verdad y certificación final. Su conclusión tampoco se anda con rodeos: "nosotros ofrecemos una calidad pues no del montón como la que se puede ofrecer en Udemy". El contenido suele ser el mismo, pero su versión se actualiza y se amplía y la del marketplace se recorta y no se toca.
¿Y los estudiantes del marketplace tienen peor trato? "Yo diría que sí, tienen un trato menor pero porque así lo fomenta la propia plataforma". La metáfora que usa es de las que se quedan: "yo lo comparo como comerte una hamburguesa en el McDonald's Udemy o comerte una hamburguesa pues en un sitio un poco más de calidad". Sigue siendo una hamburguesa. Pero una cuesta un euro y la otra veinte.
Si ya hiciste el curso en Udemy: convalidación
El cierre es práctico. A quien ya completó uno de sus cursos allí no lo dejan tirado: hay un programa de convalidaciones, manual y con comprobación. El estudiante envía el recibo, se entra en su cuenta, se verifica que las tareas están hechas y que no hubo salto de clases ni descarga masiva, y solo entonces se emite la insignia. El certificado les cuesta unos 20 euros y la convalidación se cobra a 15: "nosotros nos sacrificamos poniendo 5 euros de nuestro bolsillo para poder certificar a los estudiantes", con el aviso de que el precio subirá.
Hay incluso quien convalida antes de terminar, porque quiere el contenido completo y el soporte del profesor. Ese es el fondo del asunto: el temario puede ser idéntico, pero lo que hace defendible un curso en una entrevista es que alguien haya corregido tu trabajo y que un tercero pueda comprobarlo. La página de certificaciones de Frogames Formación explica el sistema y el proceso de convalidación.
Lo que te llevas
- Un diploma en PDF de un marketplace no es certificable: nadie puede comprobar que cumpliste los requisitos, así que no cuenta en una entrevista.
- Las tareas corregidas, y con opción de rechazarlas, son lo único que separa un curso online de ver una serie: sin evaluación no hay aprendizaje demostrable.
- Cerca del 60% de las tareas entregadas en Udemy llegan vacías, y la plataforma no ofrece ni siquiera un botón para rechazarlas.
- La garantía de devolución de 30 días permite comprar, descargarlo todo y pedir el reembolso: en la práctica subvenciona la piratería.
- Frente a un enlace pirata rinde más presentarse como autor y ofrecer el contenido actualizado con descuento que pelearse con la plataforma.
- Una insignia digital verificable con URL propia se enlaza a LinkedIn y deja comprobar nombre, fecha y habilidades adquiridas; un PDF no.
- Certificar cuesta dinero real, unos 20 euros por diploma emitido, y eso explica buena parte de la diferencia de precio entre el mismo curso en un marketplace y en la escuela propia.
- Si ya completaste el curso en Udemy hay una vía de convalidación, con verificación manual de las tareas, para obtener la certificación.