Volumen 180 · Frogmación Podcast

Entrevista a Isabel Fernández – Tecnología compatible con la biología ⚡🌿

Por Juan Gabriel Gomila • • 62 min de audio

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Episodio 180: Entrevista a Isabel Fernández – Tecnología compatible con la biología ⚡🌿

Momentos clave

Isabel Fernández Vargas estudió teleco, perdió a su padre por un melanoma y pasó ella misma por un cáncer de tiroides. De ahí salió una pregunta técnica: si la radiación electromagnética natural es información para el cuerpo, qué le hace la artificial. Este episodio es su respuesta, con el detalle de por qué apantallar no le convence y qué haría esta noche en tu dormitorio.

De teleco sin vocación a la salud

Eligió telecomunicaciones porque quería ciencias puras, no por vocación, y hasta segundo no le vio el sentido. Francia, un doctorado abandonado, electrónica textil, ciencia de datos aplicada a ensayos clínicos y gestión de la investigación en una universidad.

El módulo que le ordenó los puntos

Formándose en nutrición y epigenética se encontró un módulo sobre nutrición electromagnética. Ahí encajó su formación técnica con lo que buscaba desde la enfermedad de su padre y la suya propia.

«Ya es como que se me ordenaron los puntos de golpe»

La radiación natural es información

El sol de agosto no dice lo mismo que el de febrero, y de esas señales dependen desde un árbol hasta nuestras hormonas. Su tesis es que la radiación artificial se superpone a esa información.

«estamos confundiendo a nuestro cuerpo»

Los límites oficiales solo miran el calor

Los niveles vigentes se fijaron pensando en efectos térmicos y en exposiciones puntuales de tipo laboral. No contemplan ni la exposición repetida día tras día ni los efectos no térmicos.

«son niveles que están basados en efectos térmicos»

Calcio, radicales libres e inflamación

Explica el mecanismo que defiende: canales de la membrana celular que se abren por voltaje y dejan entrar calcio cuando no toca. De ahí, exceso de radicales libres, estrés oxidativo e inflamación.

«entran más calcio en la célula del que toca, y eso está generando más radicales libres de los que tendría que haber»

Bloquear no es filtrar

Apantallar funciona como un espejo: te protege a ti y devuelve la señal al otro lado creando más interferencias. Y como el material no distingue entre artificial y natural, te deja también sin la que el cuerpo usa.

«acabas teniendo también síntomas por ese déficit»

Oro a escala nanométrica

Su alternativa es una tecnología patentada de nanopartículas de oro, estabilizada con paladio y titanio, que actuaría sobre el ruido de los electrones sin cargarse la información de la señal. Formato tarjeta para el móvil, disco para espacios.

Empieza por la zona de descanso

De noche el cuerpo repara, y no lo hace bien si está lidiando con algo que percibe como un ataque. Por eso el dormitorio es siempre el primer espacio que recomienda limpiar.

«el móvil fuera de la habitación, y nada cargando, en la mesita»

El episodio, en profundidad

Juan Gabriel abre el episodio 180 con una provocación: si alguna vez te han llamado paranoico por pensar que la electricidad, el wifi y el 5G tienen algo que ver con cómo duermes, este es tu episodio. Isabel Fernández Vargas es ingeniera de telecomunicaciones y consultora certificada en contaminación electromagnética, y no trae un discurso de apagarlo todo, sino una distinción técnica: bloquear una señal y filtrarla no son lo mismo.

De los cables de su padre al doctorado que dejó

De pequeña le gustaban las matemáticas, no la escritura. Su madre insistía en que fuera médico; su padre trabajaba en la empresa eléctrica de la zona y le enseñaba cosas con cables y antenas, así que ella era de las de arreglar el enchufe roto. Eligió teleco sin vocación, porque quería ciencias puras, y reconoce que al entrar no tenía ni idea de lo que era la carrera.

Hizo el proyecto de fin de carrera en Francia y se quedó allí a trabajar. Tramitaba irse a Alemania cuando enfermó su padre y decidió volver. Después dio clases en la universidad y empezó un doctorado que dejó porque no le compensaba el esfuerzo. Vinieron un centro donde se metía electrónica en el textil, ciencia de datos para interpretar ensayos clínicos y una universidad, ayudando a grupos de investigación con la parte técnica y las patentes. Todo eso, dice, ya viraba sin querer hacia la salud.

El módulo que le ordenó los puntos

En paralelo se formaba en nutrición y en epigenética. La idea que la enganchó: «no es que las tengas a fuego, sino que tus genes están reaccionando al ambiente exterior». Y en una de esas formaciones había un módulo sobre nutrición electromagnética. «Ya es como que se me ordenaron los puntos de golpe», cuenta. La radiación electromagnética natural, para el cuerpo, es información: le dice a un árbol cuándo florecer y a nuestras hormonas cómo comportarse, porque no es igual el sol de agosto que el de febrero. Al superponerle radiación artificial, según ella, «estamos confundiendo a nuestro cuerpo». Juan Gabriel lo compara con el jet lag; ella lo afina: con el cambio de hora ya lo notas.

Por qué los límites oficiales se le quedan cortos

Aquí habla la ingeniera. Los niveles oficiales, dice, «son niveles que están basados en efectos térmicos»: el típico teléfono que te calienta la oreja. No contemplan la exposición continuada día tras otro, ni los efectos no térmicos, que aparecerían a intensidades mucho menores. Su explicación: la membrana celular tiene canales que se abren por voltaje, por la diferencia de cargas entre dentro y fuera, y si esa diferencia se altera de forma anómala se abren cuando no toca. «Entran más calcio en la célula del que toca, y eso está generando más radicales libres de los que tendría que haber», y de ahí al estrés oxidativo y a la inflamación. No hay un síntoma que puedas señalar como suyo, matiza: potencia la parte del cuerpo que ya tienes débil.

No se esconde el coste de defender esto. En su propio gremio hay compañeros que le dicen «y tú con dos carreras», y ella misma se describe como la loca que dejó un puesto casi de funcionaria en la universidad.

Bloquear no es filtrar

El paradigma habitual es el apantallamiento: poner algo físico para que la señal no llegue. Isabel le ve dos pegas. Una, que la pantalla se comporta como un espejo: tú quedas protegido, pero al otro lado la radiación rebota y genera más interferencias. Es lo que Juan Gabriel sufre en las salas donde da formación, con siete u ocho redes wifi potentísimas y mala cobertura. Otra, de fondo: el material que bloquea no distingue entre radiación artificial y natural, así que también te deja sin la que el cuerpo necesita. «Acabas teniendo también síntomas por ese déficit».

Su tesis es que el problema no está en la intensidad, sino en un ruido cuántico que se genera al crear la señal y viaja con ella. Lo explica con la corriente alterna: al obligar al electrón a ir y volver cincuenta veces por segundo le añades una vibración artificial. En la naturaleza el ruido es blanco y las vibraciones se cancelan; aquí todas van hacia el mismo lado y la suma no da cero. Ese ruido no lo para una pantalla.

Oro a escala nanométrica

Lo que sí lo elimina, según ella, es una tecnología patentada basada en las propiedades del oro a escala nanométrica, donde las partículas se comportan como un imán fuerte. La fórmula lleva oro como base y paladio y titanio para estabilizar, y con eso se construyen unidades de filtrado. Juan Gabriel se imagina al albañil pintando la fachada con polvo de oro; ella lo aterriza: un formato tipo tarjeta de crédito con tres unidades que va entre el móvil y la funda, tocando, y un disco con diecinueve unidades para un espacio. El detalle bonito es el de al lado: a escala nanométrica los materiales cambian de propiedades y el cobre, conductor en macro, pasa a comportarse como aislante.

Cuando el cuerpo ya ha dicho basta

La electrohipersensibilidad, en su descripción, es lo que pasa cuando el sistema nervioso peta: pierdes la tolerancia natural y reaccionas con muchísima menos exposición. Náuseas, visión borrosa, fatiga extrema, insomnio, dolores, presión en la cabeza. Lo compara con la sensibilidad química múltiple y avisa de que, pasado ese umbral, volver atrás exige un trabajo multidisciplinar.

Lo que haría esta noche en tu casa

Primero, el móvil, porque es lo único que va contigo a todas partes. Segundo, protección personal si frecuentas entornos cargados: hospitales con resonancias, naves con maquinaria, aeropuertos con radares. Y tercero, la zona de descanso, siempre lo primero, porque de noche el cuerpo se repara y no puede hacerlo si está atendiendo a algo que percibe como un ataque. «El móvil fuera de la habitación, y nada cargando, en la mesita». Si lo usas de despertador, asegúrate de que el bluetooth también está apagado, o cómprate uno de pilas de toda la vida. Añade un cuarto: «No utilizar el móvil ni tu portátil mientras se están cargando». En mitad de una reunión, tira de powerbank, que es corriente continua; el problema, insiste, es la alterna.

Juan Gabriel pregunta por sus placas solares y sale otro concepto: la electricidad sucia, los picos que fuentes de alimentación, motores y conversiones alterna-continua meten sobre la onda. Los inversores generan muchos. Su consejo: no ponerlos cerca de la zona de descanso y que «entre la salida del inversor y tu casa metas unos filtros», porque una vez el ruido entra por los cables lo tienes en toda la instalación.

El final se va por donde no esperas. Los dos son gente de números y aun así él confiesa que lleva piedras de ojo de tigre y obsidiana encima, y que hay quien le suelta qué hace un matemático con una puta piedra en el bolsillo. Ella tira del símil que le dio una física: si generar electricidad exige presas y subestaciones para contener la energía, un cuerpo que también la tiene necesitará algo parecido, y a esos puntos el yoga los llama chakras. Recomienda además caminar descalzo, para captar electrones que actúan como antioxidantes y que perdimos con las suelas de goma. Se despide sin catastrofismo: «lo que sí que me gustaría es que todo este tema de la radiación no lo enfoquéis con el miedo y la angustia».

Lo que te llevas

  • Su enfoque no es apagar la tecnología ni apantallarla, sino filtrar el ruido que viaja con la señal para que el cuerpo la tolere.
  • Los límites oficiales de exposición se basan en efectos térmicos y en episodios puntuales, no en la exposición continuada ni en efectos no térmicos.
  • El mecanismo que defiende pasa por los canales de la membrana celular que se abren por voltaje: entra calcio de más, aparecen radicales libres y con ellos estrés oxidativo.
  • Apantallar tiene dos efectos secundarios: rebota la señal hacia el otro lado y bloquea también la radiación natural, que el cuerpo necesita.
  • Prioridades prácticas: el móvil, que va contigo a todas partes; protección personal en entornos cargados; y el dormitorio, sin móvil encendido ni nada cargando en la mesita.
  • No uses el móvil ni el portátil mientras se cargan; con powerbank, corriente continua, no le ve problema. Y si tienes placas solares, filtros a la salida del inversor.
  • Su despedida es lo contrario del alarmismo: convivir con la tecnología sin miedo y sin volver a las cavernas.

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