Momentos clave
El capítulo corto del viernes va de una tontería que resulta ser una decisión de negocio: casi nadie pronuncia bien Frogames, ni siquiera en la lista de patrocinadores de una TED Talk. De ahí sale una moraleja concreta y una prueba de dos minutos para cualquiera que esté eligiendo el nombre de su empresa.
El capítulo corto del fin de semana
Presenta el formato breve de los viernes, al que todavía no le ha encontrado nombre y que baraja llamar la tecnología del viernes o los cinco minutitos del fin de semana. Aclara que este capítulo continúa el quinto, donde contó el origen del nombre.
«la historia de hoy es cortita»
Charlas, patrocinios y presentaciones
Le invitan a conferencias, patrocinan eventos, hackatones y concursos, y suele aceptar. Mucha gente lo conoce por haberle visto dar una charla en su universidad más que por los cursos online. Con su nombre nunca hay problema.
«mi nombre no hay ningún problema en pronunciarlo»
Frog más games, no fro-ga-mes
El nombre es la conjunción de frog, rana, y games. En el anagrama la patita de la rana es una G al revés, y esa G es la que une las dos palabras. Nació como empresa de apps y videojuegos; de haber nacido para formación quizá se habría llamado Frogmación.
«todo el mundo sabe pronunciar games»
La lista de patrocinadores de la TED Talk
En una TED Talk de 2021, donde estaban como invitados y patrocinadores, la lista de esponsors se leyó en alto y su nombre sonó a la española en una sala en silencio. Había tres o cuatro personas de Frogames entre el público.
«nos dolió bastante, los que estábamos allí de frogames»
Leer rápido explica el destrozo
No lo atribuye a mala intención. Quien lo pronuncia mal suele estar leyendo a toda velocidad un currículum de presentación o una lista de patrocinadores, y a esa velocidad la palabra se lee tal como está escrita.
«está leyendo super rápido el currículum de cuando me presentan»
El inglés técnico dicho en castellano
El mismo problema afecta a lenguajes de programación y tecnologías con nombre inglés, que tendemos a adaptar mal al pronunciarlos. Pone como ejemplos, exagerando a propósito, blockchain y Facebook dichos a la española.
«cuando tenemos un lenguaje de programación o tenemos una tecnología o adoptamos un nombre que viene del inglés y lo pronunciamos en castellano»
Sus padres también lo dicen mal
El ejemplo más cercano lo tiene en casa. A la gente de mediana edad o mayor le cuestan estos nombres comerciales en inglés, y para sus padres la marca es simplemente lo que hace su hijo.
«para ellos sigo siendo su hijo, el de frogames»
La prueba del papel antes de registrar nada
La moraleja práctica: probar el nombre en varios idiomas, escribirlo en un papel y pedir a otras personas que lo lean en voz alta. Si gana la pronunciación equivocada, toca darle una vuelta antes de que la marca se quede con ella.
«si hay más personas que lo pronuncian mal que bien, igual date una vuelta de tuerca»
El episodio, en profundidad
Hay capítulos de Frogmación que explican una tecnología y capítulos que cuentan una historia. El sexto es de los segundos, y además de los cortos: Juan Gabriel Gomila lo presenta como el capítulo del fin de semana, ese formato breve al que todavía no le ha puesto nombre y que baraja llamar la tecnología del viernes o los cinco minutitos del fin de semana. «la historia de hoy es cortita», avisa. Va de algo que suena a anécdota y acaba siendo una decisión de negocio: si la gente sabe o no pronunciar el nombre de tu empresa.
Donde lo dejamos la semana pasada
El quinto episodio contaba de dónde venía Frogames: la rana saltarina, el origen del nombre. Este empieza justo ahí, en el problema que ese nombre arrastra desde entonces. Antes de entrar en materia recuerda que el podcast está en Spotify, en Apple Music, en Google Podcast, en Amazon Music y en el canal de YouTube, por si alguien llega a este capítulo sin haber escuchado el anterior.
El problema aparece cuando te presentan
El contexto es su día a día. Le invitan a charlas y conferencias, patrocinan eventos, y por medio aparecen hackatones, competiciones y concursos. Le escriben para proponerle esponsorizar una charla, regalar un curso o una suscripción, o ir a hablar, y normalmente dice que sí. De hecho mucha gente no lo conoce por los cursos online en plataformas como Udemy o en la plataforma propia de Frogames, sino por haberle visto dar una charla en su universidad o en su barrio, sobre todo en Latinoamérica, hasta que la pandemia le obligó a darlas desde el cubículo en el que graba.
Con su nombre no hay incidencias: «mi nombre no hay ningún problema en pronunciarlo». Como mucho llega la broma clásica de si va a cantar una balada o una ranchera, por el cantante Juan Gabriel, y él mismo remata: «que si cantara igual me echaban del país o de la charla a hostia limpia». El problema llega en la frase siguiente, cuando quien presenta dice el nombre de la empresa a la española: fro-GA-mes en lugar de FROG-games.
Frog más games, y la G del anagrama
El nombre es la conjunción de dos palabras: frog, rana, por la historia de la rana saltarina que terminó convertida en el emblema central, y games. En el anagrama la patita de la rana es una G al revés, aprovechada para que el dibujo tenga estética, y esa misma G es la que une frog con games. Frogames nació como empresa de creación de apps y videojuegos; si hubiera nacido para la formación, dice, quizá se habría llamado Frogmación, como el podcast, juntando rana y formación. Pero se llama Frogames, y la segunda mitad de la palabra pide una pronunciación inglesa que en castellano se pierde. Su argumento es que no hay excusa: «todo el mundo sabe pronunciar games».
La lista de patrocinadores de la TED Talk
La anécdota más grande que guarda es de una TED Talk de 2021, a la que fueron como invitados y también como patrocinadores. Pasó lo típico: al final del evento se lee en alto la lista de esponsors, y por el micro de quien presentaba sonó «un frogames en medio de la sala totalmente en silencio», con la pronunciación castellana. Eran tres o cuatro personas de Frogames entre el público, y la reacción fue mirarse los unos a los otros: «nos dolió bastante, los que estábamos allí de frogames».
Él mismo apunta la explicación, que no es mala fe de nadie. Quien lo pronuncia mal, probablemente, «está leyendo super rápido el currículum de cuando me presentan» o la lista de patrocinadores, y a esa velocidad una palabra se lee tal y como está escrita.
No es solo tu marca: es medio vocabulario técnico
De ahí salta a un problema más amplio, que en su sector es diario: «cuando tenemos un lenguaje de programación o tenemos una tecnología o adoptamos un nombre que viene del inglés y lo pronunciamos en castellano», tendemos a adaptarlo mal. Pone dos ejemplos exagerando a propósito, blockchain y Facebook dichos a la española, y luego el ejemplo que tiene más cerca: sus propios padres. Gente ya entrada en la mediana edad o mayor a la que estos nombres comerciales en inglés le cuestan, o que sencillamente tiene otra prioridad. «para ellos sigo siendo su hijo, el de frogames».
La moraleja, que es de negocio
La conclusión del capítulo cabe en una frase: «cuidado porque la gente lo tiene que saber pronunciar». Cuando eliges un nombre de empresa o un nombre comercial puedes acabar con él girado en tu contra, porque una cosa es cómo suena en tu cabeza y otra cómo lo lee alguien que lo ve escrito por primera vez. «vosotros pensáis que igual tiene gancho, que igual es muy bonito, es muy chulo, que pega fuerte», y aun así puede fallar en el único sitio donde importa, que es la boca de otra persona.
La prueba que propone no cuesta nada. Primero, «probarlo en diferentes idiomas». Después, la tontería que casi nadie hace: escribir el nombre en un papel, enseñárselo a alguien y pedirle que lo lea en voz alta, contándole que estás pensando llamar así a tu empresa o lanzar un proyecto con ese nombre, a ver qué te contesta. Y una regla de decisión clara con el resultado: «si hay más personas que lo pronuncian mal que bien, igual date una vuelta de tuerca», «no sea cosa que os conozcan con el nombre mal pronunciado en castellano» en lugar de como lo habías pensado tú.
Es un capítulo de viernes y se ríe de sí mismo durante seis minutos, pero deja un test barato y un aviso caro: el nombre que eliges no lo pronuncias tú, lo pronuncian los demás, y ese es el que se queda.
Lo que te llevas
- Frogames es frog, rana, más games: la G invertida del anagrama, que es la patita de la rana, es la que une las dos palabras.
- Un nombre en inglés leído a velocidad de currículum se pronuncia como está escrito, y esa versión es la que se queda entre el público.
- El daño de marca es real y ocurre en público: pasó con la lista de patrocinadores de una TED Talk de 2021, ante tres o cuatro personas del equipo.
- El mismo fenómeno afecta al vocabulario técnico: lenguajes y tecnologías con nombre inglés se adaptan mal al pronunciarlos en castellano.
- Antes de registrar un nombre, pruébalo en varios idiomas y escríbelo en un papel para que otra persona lo lea en voz alta.
- Si lo pronuncia mal más gente que bien, dale una vuelta: que guste, tenga gancho o pegue fuerte no compensa que nadie sepa decirlo.