Volumen 011 · Frogmación Podcast

Entrevista a Kensy Ayala - ¿Qué es la cinetosis para un desarrollador de videojuegos?

Por Juan Gabriel Gomila • • 28 min de audio

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Episodio 011: Entrevista a Kensy Ayala - ¿Qué es la cinetosis para un desarrollador de videojuegos?

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Momentos clave

Kensy Ayala llegó a Unity desde el backend y con una beca de medicina en el bolsillo que nunca usó. Cuenta cómo se organiza para aprender sin parar y qué es la cinetosis: los mareos que le impiden jugar (y probar) juegos en 3D y primera persona.

De la beca de medicina a la programación

Kensy quería ser doctora y ganó una beca universitaria, pero el bachillerato tecnológico en computación le cambió los planes. Su primer lenguaje fue Visual FoxPro, después Visual Basic, Access y HTML, y en la universidad todo se reorientó hacia Java.

«era mi segunda opción pero yo me enamore de la programación saliendo del colegio»

El primer encargo real: tres semanas de Java

Un amigo de la carrera le pasó un proyecto a medias de una empresa. Lo terminaron en tres semanas y estuvo dos años en producción hasta que la empresa cambió de sistema. Hoy lleva casi cuatro años graduada en ingeniería en informática.

«tengo casi cuatro años de haberme graduado de la universidad»

Unity llegó pedido por la empresa

En su trabajo pidieron que aprendieran Unity aprovechando la experiencia previa del equipo. Empezó por el curso de Unity 2020, descubrió el manejo de audio dentro del motor y, como ya sabía C++, le recomendaron dar el salto a Unreal.

«yo era que necesitamos que aprendan unity»

Carrera o autodidacta, el falso dilema

Ni el título ni el aprendizaje por libre ganan por separado. Kensy tiene amistades de ingeniería eléctrica, mecatrónica y electrónica que hoy programan, y su método es aprender fundamentos en una tecnología, trabajarla y saltar a la siguiente.

«Es un equilibrio, es un balance»

Cómo organiza el tiempo para aprenderlo todo

Trabajo, clases de inglés avanzado, una comunidad en Honduras con charlas, podcast y directos, y vida personal. La clave está en aprovechar los huecos muertos: los podcasts los escucha conduciendo de camino a casa.

«mi trabajo, mis clases, soy casada, tengo mis perros, entonces son varias cosas»

Qué es la cinetosis y cómo se le manifiesta

El mareo por movimiento aparece con juegos 3D en primera persona y con cámaras rápidas, no con el 2D. Le pasaba con el FIFA de su hermano y en el cine, aunque insiste en que no es médica ni está diagnosticada y busca un especialista.

«Eso se le llama el maréo por movimiento»

La realidad virtual, descartada

Probó unas gafas de VR y tuvo que sentarse porque no aguantaba de pie. Lo explica como un conflicto entre lo que ve y lo que oye. El presentador cuenta su propia jornada de doce horas grabando un curso de VR y el mareo con el que acabó.

«que el cerebro confunda lo que está viendo con lo que está escuchando»

Aprender programando videojuegos

Los fundamentos se los asentaron los juegos de consola de la universidad: punteros y memoria con un conecta 4, un sudoku de proyecto final y una batalla naval en Java. Incluso el algoritmo de Floyd se lo enseñaron como un GPS de juguete.

«aprendes a cómo trabajar recusividad»

El episodio, en profundidad

Kensy Ayala se iba a dedicar a la medicina: ganó una beca universitaria con esa idea, pero cursaba un bachillerato tecnológico en computación y la programación se le cruzó delante. «era mi segunda opción pero yo me enamore de la programación saliendo del colegio». En este episodio 11 de Frogmación cuenta cómo se hizo desarrolladora full stack desde Honduras, cómo llegó a Unity y por qué hay una parte del desarrollo de videojuegos que su cuerpo no le deja tocar: la cinetosis.

Visual FoxPro, Java y un primer encargo de tres semanas

Su primer lenguaje fue Visual FoxPro, del que Juan Gabriel Gomila admite conocer solo el nombre. Después llegaron Visual Basic, los procedimientos almacenados de Access y algo de HTML. En la universidad todo eso quedó atrás y empezó con Java, que fue también su primer trabajo pagado: un amigo de la carrera le pasó un proyecto a medias de una empresa, lo terminaron en tres semanas y estuvo dos años en producción. Hoy lleva casi cuatro años graduada en ingeniería en informática y trabaja en backend con C# y en desarrollo web, con Angular como framework de cabecera.

Kensy cuenta sin rodeos el ambiente de entonces: el estigma de que los desarrolladores eran «personas raras» encerradas ante el ordenador, y una carrera que describe como machista en aquel momento. Dice que ha ido cambiando.

Unity entró por la puerta del trabajo

La llegada a los videojuegos no fue un capricho: en su empresa pidieron que aprendieran Unity aprovechando la experiencia previa. Empezó con el curso completo de Unity 2020, aunque en el episodio se recomienda pasar antes por los cinco videojuegos con Unity, más centrado en el 2D y en los fundamentos. Ahí descubrió el manejo de audio dentro del motor —reverberación, eventos, a qué objetos aplicarla— con una herramienta específica de audio para videojuegos. Como ya sabía C++, le recomendaron dar el salto a Unreal Engine, y compró también un curso de smart contracts con React. «es mi sueño de desarrollador de videojuegos», resume.

¿Carrera o autodidacta? «Es un equilibrio, es un balance»

Preguntada por si le abrió más puertas el título o lo que aprendió por su cuenta, Kensy no elige: tiene amistades que estudiaron ingeniería eléctrica, mecatrónica o electrónica y hoy programan. Su estrategia, copiada de un referente peruano de la formación al que escucha, es aprender bien los fundamentos en una tecnología, trabajarla y saltar a la siguiente: de Java a Angular, de ahí a React, a Unity y a la animación.

Juan Gabriel se apunta al mismo bando: después de años tocando tecnologías —una década con Swift, unos quince con Java— dice que «todavía no me considero experto de ninguna tecnología». Lo llama síndrome del impostor, y avisa de que también les pasa a los que enseñan.

Cómo cabe todo eso en un día

¿Cómo se organiza alguien que quiere aprenderlo todo? Kensy admite que al principio cuesta. Además del trabajo participa en una comunidad de Honduras que comparte conocimiento con charlas, podcast y directos —la víspera de la grabación hicieron un encuentro por el día internacional de niñas en tecnología— y está terminando el nivel avanzado de inglés: «mi trabajo, mis clases, soy casada, tengo mis perros, entonces son varias cosas». El truco es aprovechar los huecos: los podcasts los escucha conduciendo, y de este dice que «en dos días me los terminé cuando venía manejando hacia la casa».

La cinetosis: cuando el 3D en primera persona te marea

«Eso se le llama el maréo por movimiento», explica ella misma, que aclara varias veces que no es médica y que ni siquiera está diagnosticada: busca un médico de referencia, entre otras cosas porque pasar el día ante una pantalla le ha traído episodios de migraña y le ha tocado usar lentes.

El patrón es concreto. Con juegos 2D no tiene problema —«los juegos en dos de no se me dificulta»—, pero el movimiento rápido de cámara en primera persona la tumba: «no puedo jugar ese tipo de juegos». Le pasaba con el FIFA de su hermano en cuanto los jugadores se movían por el campo, y en el cine, en una película de acción donde «hubo una escena en la que hubieron tantos movimientos» con un helicóptero que tuvo que salirse con ganas de vomitar. Curiosamente, en una discoteca —luces y movimiento— no le ocurre, y tampoco en una videollamada.

La realidad virtual, por tanto, queda descartada. «he probado usar un VR», cuenta, y «tuve que sentar que porque no pudo resistir a estar de pie». Lo explica como un conflicto sensorial: el problema es «que el cerebro confunda lo que está viendo con lo que está escuchando», porque en la escena la perseguían por un lado y el sonido le llegaba por otro. Juan Gabriel aporta su versión, sin cinetosis de por medio: grabando un curso de VR con Platzi en Barcelona, con unas gafas de HTC llenas de cables, se pasó de las doce de la mañana a las doce de la noche poniéndose y quitándose el visor: «yo acabé con un colocón, que dije nunca más».

Lo que sí juega, y por qué engancha

Su lista dibuja un perfil claro: Mario Bros repetido hasta terminarlo, juegos de emparejar fichas —«me encantan los juegos al estilo candy»—, un clásico de emparejar joyas con el que se sentó ocho horas hasta acabar todos los niveles y levantarse con la vista negra, y otro que la tuvo en pie a las dos de la madrugada por un nivel atragantado. También los juegos de coches y uno de motos para móvil que se controla con el acelerómetro, donde la progresión de mejoras es lo que engancha: «me encanta la adrenalina que te produce conducir».

Juan Gabriel señala lo que los une: son juegos de contenido de autor, con niveles diseñados a mano para dosificar la dopamina —y en el free to play, para que acabes pagando—, frente a los títulos que sueltan miles de niveles generados por un algoritmo.

Aprender a programar haciendo juegos

Lo que de verdad le asentó los fundamentos fueron los juegos en consola de la universidad: punteros, arreglos y gestión de memoria con un conecta 4 y un sudoku de proyecto final, y una batalla naval en Java. Ahí aprendió recursividad —«aprendes a cómo trabajar recusividad», el tema que a cualquiera le da dolor de cabeza—. Incluso el algoritmo de Floyd se lo enseñaron con un juego que calculaba los kilómetros recorridos según las aristas del mapa: un GPS, vaya.

Es la filosofía de la casa: «siempre intento que el proyecto final independientemente, que tenga que ver o no con videojuegos, sea un videojuego». En el curso completo de Python el proyecto final es un juego de formar palabras, ideal para trabajar con bolsas de letras y diccionarios, más digerible que contar espacios en blanco como en los ejercicios de facultad.

Y pese al mareo no piensa apartarse: quiere tratarse porque «quiero continuar con esto, los videojuegos no quiero parar», y tiene entre ceja y ceja su propio juego de coches. Si a ti también te pasa algo raro con las gafas de realidad virtual a los cinco minutos, este episodio te sonará.

Lo que te llevas

  • La cinetosis o mareo por movimiento no distingue entre un viaje en coche y un videojuego: aparece con la aceleración repetida, y en 3D con cámara en primera persona basta para tumbarte.
  • Afecta al 3D con movimiento rápido, no al 2D: Kensy juega sin problema a títulos de emparejar fichas o de plataformas clásicas, pero no puede con un shooter ni con la realidad virtual.
  • La explicación que maneja es el conflicto sensorial: el cerebro no cuadra lo que ves con lo que oyes y con dónde cree que está tu cuerpo.
  • Aprender fundamentos en una tecnología, trabajarla y saltar a la siguiente funciona mejor que esperar a dominar una del todo: así pasó de Java a Angular, a React y a Unity.
  • Un título de informática y el aprendizaje por tu cuenta no compiten: la carrera da la base y los cursos abren las puertas concretas de cada empleo.
  • Programar juegos es la mejor excusa para entender punteros, memoria y recursividad: un conecta 4, un sudoku o una batalla naval enseñan más que contar espacios en blanco.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Curso completo de Unity 2020: inicia en el mundo de videojuegos.