Volumen 015 · Frogmación Podcast

Entrevista a Pedro Daniel Alcalá - De analista en banca a docente online

Por Juan Gabriel Gomila • • 56 min de audio

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Episodio 015: Entrevista a Pedro Daniel Alcalá - De analista en banca a docente online

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Momentos clave

Pedro Daniel Alcalá se pasó diecinueve años construyendo indicadores económicos dentro de un banco central antes de tener que rehacer su vida fuera de su país. En este episodio explica qué es de verdad el Business Intelligence, en qué se diferencia del data science, por qué Excel, Tableau y Power BI no compiten como crees y qué separa a un analista contratable del que solo sabe hacer gráficos.

Diecinueve años dentro de un banco central

Investigaciones estadísticas y operaciones de campo para los indicadores macroeconómicos de Venezuela, entrando en empresas de todos los sectores. Con el tiempo pasó a formar a los nuevos empleados, y esa fue su primera aula.

«Allí perdí ese miedo de hablar en público y de capacitar a las personas.»

Llegar a la empresa sin saber qué buscar

El curso medio enseña la herramienta, no el criterio. Sabes conectar datos y hacer gráficos, pero no qué información preparar. Y el cliente tampoco lo sabe: solo intuye que necesita algo.

«porque muchas veces las empresas no saben que necesitan»

No existe el santo grial del analista

Dos supermercados enfrentados pueden necesitar indicadores completamente distintos porque son dos modelos de negocio. Hay métricas transversales, como rentabilidad o rotación, pero el resto sale de entender el negocio concreto.

«no existe la receta no existe el santo grial de pasos que tienes que hacer y que te van a servir para todas las empresas porque cada caso es diferente»

Qué es Business Intelligence, en una frase

Su definición cabe en un renglón y separa el dato de la información. El BI mira el pasado y el presente; cuando la empresa empieza a preguntar por el futuro, entra la ciencia de datos, que en esencia es estadística con potencia de cálculo.

«el Business Intelligence, yo lo resumiría, lo más general, es convertir datos en información y que esa información se vuelva la base para la toma de decisión en empresa»

Excel, Tableau y Power BI sin fanatismos

Ha trabajado con las tres y no descalifica a ninguna. Se queda con Power BI por integración, por el salto corto desde Excel, por el ritmo de actualizaciones y porque resuelve la última milla: entregar el informe.

«porque estas son herramientas muy buenas, todas las herramientas son excelente, por supuesto, las tres tienen altísimas capacidades»

La tecnología es el medio, no el punto de partida

El BI nace de un análisis de requerimientos, no de una herramienta. El analista prepara el modelo depurado y automatizado, y el especialista de compras, marketing o logística cruza lo que necesita.

«y resulta que la tecnología es el medio, porque el business intelligence nace de un análisis, nace de un análisis de requerimiento»

El título pone el piso, no la casa

Estudió una carrera entera a distancia y defiende que la presencialidad no garantiza nada. El conocimiento académico enseña a aprender; el práctico es el que te diferencia cuando todos los candidatos llevan el mismo papel.

«tenemos un conocimiento duro y tenemos un conocimiento práctico, donde no es que uno supera el otro»

Salir del país con la caja de herramientas

Le faltaban tres años para jubilarse cuando decidió marcharse. Describe lo que pasa en Venezuela como un problema económico y también social, que no se arregla solo con cambios políticos, y no esconde lo que cuesta ser migrante. Hoy está en Bolivia, camino de Argentina.

«evidentemente es mucho más difícil hacer la vida de migrantes, siempre va a ser distinta, va a ser complicada en cualquier parte»

El episodio, en profundidad

Hasta el episodio 15, por el podcast de Frogames habían pasado sobre todo alumnos. Aquí Juan Gabriel Gomila se sienta con alguien del otro lado del aula: Pedro Daniel Alcalá, que se pasó casi dos décadas trabajando con datos de empresas reales antes de enseñar Business Intelligence por internet. Se conocieron por LinkedIn, y lo que le enganchó fue justo lo que no tiene el profesor que solo domina la teoría: la experiencia de campo.

Diecinueve años midiendo la economía de un país

Pedro Daniel trabajó diecinueve años en el área de estadísticas económicas del Banco Central de Venezuela, en operaciones de campo para construir los indicadores macroeconómicos del país. Eso quiere decir entrar en empresas de agricultura, construcción, manufactura o comercio, pero también en hospitales e instituciones sin ánimo de lucro: todas manejan información que influye en la economía.

Su formación es una mezcla poco habitual: empezó con informática en 1993 y, ya en el banco, encadenó contaduría pública, un posgrado en auditoría y dos másteres, uno de negocios y otro de ciencia de datos. Por el camino le tocó formar a encuestadores y supervisores, y ahí se le curó la timidez: «Allí perdí ese miedo de hablar en público y de capacitar a las personas».

El problema no son los datos: es la pregunta

De esa doble vida sale el enfoque de sus cursos. La formación media enseña la herramienta: llegas sabiendo hacer gráficos y conectar datos, pero no qué información preparar ni para quién, «porque muchas veces las empresas no saben que necesitan». El aviso para quien quiera dedicarse a esto es claro: «no existe la receta no existe el santo grial de pasos que tienes que hacer y que te van a servir para todas las empresas porque cada caso es diferente». Su ejemplo son dos supermercados uno enfrente del otro: mismo sector, indicadores distintos. De ahí que insista en cursos que recorran el camino entero, de la conexión de datos a la entrega del informe.

Qué es Business Intelligence y en qué se diferencia del data science

Su definición es corta: «el Business Intelligence, yo lo resumiría, lo más general, es convertir datos en información y que esa información se vuelva la base para la toma de decisión en empresa». Ahí encaja la frontera con la ciencia de datos. El BI mira lo que pasó y lo que pasa; en cuanto la empresa se acostumbra a decidir con datos empieza a preguntar cuánto venderá el mes que viene, y eso exige modelos predictivos, que él desmitifica: en esencia es estadística de siempre, la que antes se hacía a mano. Y señala un cambio enorme: donde antes había que muestrear por coste, «ahora puede trabajar sobre el 100% sobre el universo de transacciones».

Excel, Tableau y Power BI

De las herramientas habla con la calma de quien las ha usado todas en proyectos reales, incluido un seguimiento de obra en Bolivia. Con Excel, dice, «puede hacer cualquier cosa en Excel», y ese es a la vez su beneficio y su problema: es tan manipulable que hizo falta otra herramienta para estandarizar. Con Tableau trabajó cuando estaba en sus inicios y lo describe como un Ferrari. Y no reparte carnés: «todas las herramientas son excelente».

Su apuesta es Power BI: por integración con lo que las empresas ya usan, porque el salto desde Excel es más corto y porque al final hay que entregar un resultado. Juan Gabriel añade que arrastrar variables permite analizar sin programar. Pedro Daniel matiza el orden de los factores: «y resulta que la tecnología es el medio, porque el business intelligence nace de un análisis, nace de un análisis de requerimiento». El analista deja el modelo depurado y automatizado, y cada especialista cruza lo que necesita.

El título te pone el piso, el resto lo pones tú

Estudió una carrera entera a distancia sin pisar un aula, y de ahí su convencimiento: «la presencialidad no te va a garantizar que la educación sea mejor o peor». Los títulos abren puertas, pero no enseñan a usar ningún sistema; de ahí las dos patas: «tenemos un conocimiento duro y tenemos un conocimiento práctico, donde no es que uno supera el otro». Si entrevistan a todos y todos llevan el mismo papel, lo que decide es «la capacidad que tenga de comunicarse de presentar las ideas, los conocimientos adicionales que tenga».

Salir del país con la caja de herramientas

La última parte es la más personal. Con veinticinco años de servicio a la espalda, «me faltaba unos tres años nada más para jubilarme» en una institución que se acerca al siglo de vida. La situación de Venezuela lo cambió todo: «nos vimos obligados o necesitados de buscar nuevos contextos». Su salida no fue improvisada: dedicó uno o dos años a formarse e investigar qué había fuera, y se marchó con la mejor caja de herramientas que pudo.

La lectura de lo que ocurre en su país la pone él, no la casa. Habla de una situación difícil y compleja «porque no es solamente económica, sino también social», y por eso no le ve arreglo corto: es un problema que «no se soluciona simplemente como hacer cambio político o hacer cambio económico», sino que «ya pasa a ser también que necesitan cambios sociales, mentalidades de personas que se han formado» en una estructura que, calcula, lleva más de veinte años. Ahí lo deja, sin señalar a nadie.

Lo que sí reivindica es la salida, «tenemos la posibilidad de un mundo global, de poder salir», y no la vende bonita: «evidentemente es mucho más difícil hacer la vida de migrantes, siempre va a ser distinta, va a ser complicada en cualquier parte». Salió con la ropa puesta y con lo que llevaba en la cabeza, y de ahí sale la frase del episodio: «Y de lo que está en la cabeza es lo que hemos logrado sobrevivir, reinventarnos y hacer todas las cosas que estamos haciendo en la actualidad». Hoy está en Bolivia, camino de Argentina, y dice que le encantaría visitar España, donde tienen familia y adonde ha ido a parar mucho compatriota suyo. Hasta los treinta y cinco años no había salido de su país, y el balance que hace es este: «pero ahora no veo límites».

Juan Gabriel abre el foco. Cuenta que tiene una compañera venezolana con un perfil calcado al de Pedro Daniel, experta en estadística, que también tuvo que migrar y acabó dando clase en la universidad. Y se acuerda de los oyentes que lo están pasando mal en algún país de Latinoamérica y de los estudiantes «Que ahora han vivido muy de cerca, el problema con Rusia y Ucrania». La moraleja que saca: a una vida hecha y derecha se le puede dar la vuelta de la noche a la mañana, y lo único que te llevas puesto es lo que has aprendido.

Por dónde empezar

Para quien nunca ha tocado el Business Intelligence, recomienda el bootcamp de 15 días de Power BI: arranca desde cero y recorre las funcionalidades antes de pasar a las bases de datos y a los cursos de la ruta, con Python, R o SQL. Cierra con una película, basada en un libro, sobre el responsable de un equipo de béisbol que compite con poco presupuesto a base de datos y estrategia. Una cosa es tener los datos «pero la toma de decisiones es lo importante».

Lo que te llevas

  • El Business Intelligence es convertir datos en información que sirva de base para decidir; el data science entra cuando la pregunta deja de ser qué pasó y pasa a ser qué pasará.
  • No hay una receta que valga para todas las empresas: dos negocios del mismo sector pueden necesitar indicadores distintos, y sin una pregunta clara puedes pasarte meses sin aportar nada.
  • Un curso útil recorre el camino completo, de la conexión y la limpieza de datos hasta el informe que se entrega al responsable, no solo la parte de visualización.
  • Excel, Tableau y Power BI son buenas herramientas; Power BI gana por integración con lo que la empresa ya usa, por ritmo de actualizaciones y porque facilita la entrega del informe.
  • El arrastrar y soltar abre el análisis a perfiles no técnicos: el analista deja el modelo listo y cada especialista cruza lo que necesita para su área.
  • El título académico pone la base y enseña a aprender, pero lo que diferencia a dos candidatos con el mismo papel es la comunicación y el conocimiento práctico actualizado.
  • Formarse antes de necesitarlo es un seguro: planificó uno o dos años de formación antes de migrar y esa caja de herramientas es lo que le permitió reinventarse fuera de su país.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: 15 días de Power BI - El bootcamp completo de Power BI.