Volumen 019 · Frogmación Podcast

Entrevista a Ikal Fernández - Nunca es temprano para aprender.

Por Juan Gabriel Gomila • • 18 min de audio

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Episodio 019: Entrevista a Ikal Fernández - Nunca es temprano para aprender.

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Momentos clave

Juan Gabriel Gomila descubrió a Ikal Fernández porque respondía las dudas de su curso de Unity antes de que a él le diera tiempo a entrar. Luego supo que tenía 13 años. En esta charla Ikal cuenta cómo pasó del copia y pega a entender el código, por qué eligió los videojuegos y qué le diría a otro chaval que se lo está pensando. Sales con una receta muy simple: empezar pequeño, ir por orden y buscar en inglés.

Un estudiante que contestaba antes que el profesor

Juan Gabriel cuenta cómo dio con Ikal: alguien respondía las dudas del curso de Unity 2021 antes de que él pudiera entrar, y con respuestas que aportaban valor. Al contactar con él descubrió que tenía 13 años y era de Granada.

«con 13 años ya se pone a hacer videojuegos con Unity»

Del copia y pega a entenderlo todo

Ikal reconoce que en su primer curso no entendía lo que hacía y se limitaba a replicar al profesor. El punto de inflexión fue dar con un curso que sí entendió por completo, y desde ahí el resto le empezó a cuadrar.

«me ha pasado con la programación que cuando empecé no entendía, sino que era más un copipaste del curso»

Por qué videojuegos y no otra cosa

Podía haber elegido web o móvil, pero llevaba con los juegos desde que tiene memoria. Antes de aprender a programar se imaginaba que existían programas donde metías una imagen y el juego se creaba solo.

«Pues desde muy pequeño, soy muy fan de los juegos, desde que me acuerdo.»

Piensa en pequeño y ve a una game jam

Ikal quiere hacer un Metroidvania. El consejo del anfitrión es no intentar clonar juegos enormes hechos por cientos de personas y apuntarse a una game jam cercana, donde siempre sobran artistas y falta quien programe.

«eres el perfil ideal que siempre hace falta»

Ni el código ni el editor: los dos

Preguntado por dónde se siente más cómodo, Ikal no elige. Sabe que hay juegos hechos enteramente a código sin motor, pero le pareció demasiado complicado por la sintaxis; para él editor y programación se necesitan mutuamente.

«me gustan los dos, igual, por igual, porque se necesita»

El salto de 2D a 3D no asusta

Empezó en 2D, que es donde viven los Metroidvania, y ahora está con el proyecto 3D del curso, por la clase 73. Su conclusión es que la tercera dimensión es un eje más, no un mundo aparte, y Juan Gabriel enseña justo en ese orden.

«No, la verdad, lo único es que hay que pensar en la tercera dimensión»

Matemáticas que aún no ha dado en clase

Matrices, derivadas y cuaterniones no entran todavía en su temario; está empezando con ecuaciones. Le ayudan que su padre es matemático y que va bien en el colegio, y la física del motor le resuelve por ahora lo que le falta.

«Apenas, estoy empezando con ecuaciones»

Ir poco a poco y buscar en inglés

Su consejo a otros chavales es empezar por algo sencillo bien explicado y subir de dificultad después, porque la primera ruta que siguió estaba desordenada. Para lo que falte, buscarlo, y mejor en inglés.

«Entonces no le encontré ese sentido al orden de los cursos.»

El episodio, en profundidad

El episodio 19 de Frogmación rompe el patrón de los anteriores. Juan Gabriel Gomila suele sentar delante del micro a instructores y a estudiantes adultos que se reinventan; aquí el invitado es Ikal Fernández, un chaval de 13 años de Granada que lleva unos tres aprendiendo a hacer videojuegos con Unity. Y no llegó al podcast por un correo ni por una recomendación: llegó porque en el foro de dudas del curso de Unity 2021 en Udemy había alguien contestando a los demás estudiantes antes de que al propio instructor le diera tiempo a entrar a leerlas. Y contestando bien, además.

Del copia y pega a entender lo que escribes

La historia arranca como tantas: un niño al que le gustan los juegos y una familia que, hace dos o tres años, le busca por dónde empezar. «me buscaron un curso para que aprendiera con los videojuegos», resume él. El primer intento no salió como esperaba, y lo cuenta con una honestidad que se agradece: «me ha pasado con la programación que cuando empecé no entendía, sino que era más un copipaste del curso». Es decir, repetir en pantalla lo que hace el profesor sin saber por qué funciona. Hasta que un día dio con un curso que sí entendió de arriba abajo, y a partir de ahí el resto de cursos de programación le empezaron a cuadrar.

La razón de haber elegido videojuegos y no páginas web o aplicaciones móviles es la mejor de todas: «Pues desde muy pequeño, soy muy fan de los juegos, desde que me acuerdo.» Y con ella viene una de las imágenes más bonitas del episodio, la de cómo se imagina esto cualquiera antes de tocar un motor: «me imaginaba que a lo mejor había unos programas donde ponías un imagen y ya se te creaba solo».

Trece años frente a dieciocho

El contraste que sostiene el título lo pone el anfitrión sin ninguna solemnidad: «yo mi primera línea de código le escribí con 18 años». Cinco años más tarde que su invitado. De ahí sale la frase que resume el episodio entero, «con 13 años ya se pone a hacer videojuegos con Unity», y de ahí también el consejo de que la ventaja no está en tener experiencia, sino en haber empezado.

Piensa en pequeño y vete a una game jam

Ikal ya sabe qué quiere hacer: un Metroidvania. Todavía no tiene la idea concreta, y ahí llega la primera recomendación del anfitrión: «piensa en pequeño». El error clásico del principiante es querer clonar un juego enorme de los que han hecho cientos de personas a lo largo de años; lo sensato es empezar por cosas pequeñas y dejar que crezcan.

La segunda recomendación es una game jam. Ikal no ha participado en ninguna todavía y Juan Gabriel le anima a buscar la siguiente que haya cerca de Granada, presencial o en remoto, aunque vaya a ser probablemente el participante más joven: en estos eventos suele haber muchos artistas, muchos animadores y muy poca gente capaz de programar, así que «eres el perfil ideal que siempre hace falta». Ikal aporta el dato práctico: hay una web que organiza muchos de estos eventos.

Unity, el 2D y el 3D

De Unity le convence lo completo que es y, sobre todo, que nunca te quedas atascado: «en internet hay miles de páginas, haciendo soluciones de problemas». Sobre el eterno debate entre escribir código y trabajar en el editor arrastrando cosas, no elige: «me gustan los dos, igual, por igual, porque se necesita». Sabe que un juego se puede hacer solo con código, y cita uno conocido hecho así, sin motor, pero reconoce que se le hizo demasiado complicado por la sintaxis del lenguaje. Juan Gabriel lo remata desde la otra orilla: «el mundo de los motores abre una puerta que cualquiera puede crear un videojuego», y recuerda sus años de carrera, cuando en la universidad había que programarlo todo a mano, «sumar, multiplicar cuaterniones» incluidos. «Era un auténtico dolor de cabeza».

El salto de 2D a 3D, que a tanta gente le impone, a él no le pareció gran cosa: «No, la verdad, lo único es que hay que pensar en la tercera dimensión». Un eje más. Juan Gabriel coincide tanto que en sus clases hace justo eso, empezar por el 3D y luego reducir a 2D, porque así se le pierde el miedo al motor. Ikal, de momento, va por el proyecto 3D del curso: «Creo que estoy en la clase 73».

Las matemáticas que todavía no ha dado

Matrices, derivadas, integrales, cuaterniones. Nada de eso ha entrado aún en su temario del colegio: «Apenas, estoy empezando con ecuaciones». Tiene dos salvavidas. Uno, que su padre es matemático y le enseña cosas. Y dos, que va bien en clase, dicho por él sin presumir: «tengo las mejores notas de mi clase». La física la dará el curso que viene y de momento no le ha hecho falta, porque para que un objeto caiga y choque basta con el componente de físicas que ya trae el motor y un par de clics.

Para lo demás está la receta que funciona igual con 13 que con 40 años: «a la que te falta un conocimiento, hasta que lo busques en Google», y mejor en inglés, donde está casi todo. A Ikal el idioma no le supone ningún problema, que es otra de esas ventajas silenciosas de haber empezado pronto.

Su consejo a los de su edad

Cuando le preguntan qué le diría a otro chaval de 13, 14 o 15 años que quiere entrar y le da reparo, la respuesta es ir poco a poco. Y la justifica con su propia experiencia: la primera ruta de cursos que siguió estaba mal ordenada, el primero era dificilísimo, el segundo todavía más, el tercero resultó sencillo y fue con el que aprendió de verdad. «Entonces no le encontré ese sentido al orden de los cursos.» Su regla es empezar por algo sencillo, con alguien que lo explique con todo detalle, y solo después subir de dificultad.

Programa bien, dibuja regular

El último tramo es el de las carencias, y también se agradece. Ikal quiere aprender diseño gráfico porque los sprites no le salen tan bien como el código. Juan Gabriel le quita hierro con la confesión más divertida del episodio, «yo programa programo, pero dibujar dibujo fatal», y le asegura que no saber dibujar no va a ser un problema para encontrar trabajo: la cabeza técnica y la imaginativa viven en sitios distintos. Ikal, mientras tanto, ha encontrado su atajo: «A veces me gusta más usar los vectors», dibujos hechos con nodos que puede mover y perfeccionar, en lugar de pelearse con el píxel.

Si te llevas una sola idea del episodio, que sea que la edad no es el filtro. El camino que está haciendo Ikal está abierto: el Curso de desarrollo de videojuegos con Unity 2021 es el mismo que él está cursando, y para las matemáticas que aún no ha dado en clase está Matemáticas para desarrolladores de videojuegos.

Lo que te llevas

  • La experiencia no es el único grado: Ikal lleva unos tres años haciendo videojuegos y Juan Gabriel escribió su primera línea de código con 18.
  • Copiar al profesor sin entender es normal al principio; el salto llega cuando das con un curso que sí entiendes entero, y a partir de ahí el resto encaja.
  • Para el primer juego, piensa en pequeño: querer clonar una superproducción hecha por cientos de personas es la forma más rápida de abandonar.
  • En una game jam siempre sobran artistas y falta quien programe, así que un principiante con Unity ya es un perfil valioso desde el primer día.
  • El salto de 2D a 3D es sobre todo mental: un eje más. De hecho empezar por 3D y reducir luego a 2D quita el miedo al motor.
  • No hace falta haber dado matrices ni derivadas para empezar: el motor resuelve la física básica y lo que falte se busca, mejor en inglés.
  • Programar y dibujar son habilidades distintas; no saber dibujar no cierra ninguna puerta laboral en el desarrollo de videojuegos.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Curso de desarrollo de videojuegos con Unity 2021.