Momentos clave
Juan Gabriel Gomila deja la tecnología a un lado y habla de marketing con David Sánchez, el copywriter y paid media manager de Frogames. Sale un episodio sobre transparencia, textos que conectan y el error de dejar el marketing para el final. Con un caso real: una marca de camisetas que recibía visitas y no vendía ni una.
Qué hace de verdad un copywriter
El nombre despista y David lo aclara: no se copia nada. El copywriter escribe todos los textos de la empresa, desde un email hasta una página de venta o el pie de una imagen en redes, para conectar lo que se ofrece con la necesidad del usuario.
«vender tu servicio, vender tu producto, sin engañar»
El marketing no es manipulación
Mucha gente confunde marketing, publicidad y comunicación, y acaba pensando que todo es manipular. Para David, la manipulación aparece cuando una empresa no comunica bien sus valores ni trata al producto como se merece, y esos proyectos duran poco.
«Si se hace el marketing bien, no es manipulación»
Transparencia con los plazos de envío
El ejemplo más concreto del episodio es logístico: si no puedes enviar rápido, no lo prometas en la web. Hay que decirlo en la web, en los emails y en los directos con la comunidad, aunque cueste una venta.
«hay que ser transparentes»
Copiar a la competencia no funciona
Puedes mirar lo que hace el de al lado, pero la estrategia tiene que salir de tus propios valores y de tu comunidad. David recuerda además que el marketing no nació con internet: un cartel en un autobús también lo es.
«cada empresa, cada negocio es único»
La creatividad se entrena hablando y leyendo
A quien quiera saber si el marketing es lo suyo le propone leer mucho y de todo, no solo del sector, y sobre todo compartir ideas con otros. Uno solo tiene un punto de vista; la conversación es la que abre la cabeza.
«te ayuda a abrir la mente y a generar la creatividad»
La universidad da la base, no el oficio
Tener formación sirve para saber de qué hablas y para defender el marketing ante quien lo confunde con publicidad engañosa. Pero nadie es especialista en marketing digital de un día para otro: es un proceso de mejora constante.
«lo que marca la diferencia es la experiencia que tú tengas»
Dejar el marketing para el final
Durante la pandemia vio a muchos negocios llegar tarde: tenían web y nadie la visitaba, o pagaban publicidad que no salía a cuenta. Su consejo no es gastar de golpe, sino saber dónde se pone el dinero e invertir a medida que el negocio crece.
«ya perdí la cuenta de los negocios»
El caso de la marca de camisetas
Dos socios jóvenes con tráfico, interacción en redes y cero conversión. El fallo no estaba en la publicidad, sino en unas fichas de producto que enumeraban materiales y lavados sin dar una sola razón para comprar ni valores con los que identificarse.
«realmente, no había ningún texto»
El episodio, en profundidad
En el episodio 28 de Frogmación, Juan Gabriel Gomila aparca el código durante media hora y se pasa al otro lado del negocio. Su invitado es David Sánchez, el compañero que lleva el marketing y la comunicación de Frogames: los emails que recibes y los textos de las páginas de venta salen en buena medida de su cabeza. Llevaba casi un año en el equipo cuando se grabó la conversación, y viene a enseñar la otra cara de la moneda: que no todo es programar, y que un producto bueno que nadie conoce no llega a ninguna parte.
Qué hace exactamente un copywriter
La primera pregunta es la obvia, porque el nombre despista: ¿copiar textos de otros para venderlos de otra manera? Nada de eso. David lo resume sin rodeos: el copywriter se encarga de los textos, todos y cada uno. Un email, una página de venta, el texto que acompaña a una imagen en redes sociales. El objetivo no es adornar, sino conectar lo que la empresa ofrece con el problema o la necesidad que tiene el usuario en ese momento. Se trata de «vender tu servicio, vender tu producto, sin engañar», pero sabiendo dónde están los puntos de dolor de quien te lee.
«Si se hace el marketing bien, no es manipulación»
Ahí está el nervio del episodio. Mucha gente mezcla marketing, publicidad y comunicación, y de ahí a dar por hecho que todo es manipulación hay un paso. David sostiene que la manipulación aparece cuando una empresa no comunica bien sus valores y no trata al producto como se merece: eso da proyectos con poca vida. El ejemplo que pone no es filosófico, es logística pura: si no tienes capacidad de enviar en un plazo corto, no lo prometas. Dilo en la web, dilo en los emails, dilo en los directos con la comunidad. Su regla es que «hay que ser transparentes» y contar hasta dónde se llega. Trabaja con empresas que pueden enviar el mismo día y con otras que no, y en los dos casos la receta es la misma. Y avisa de la factura de hacer lo contrario: con las redes sociales de por medio, forzar la máquina puede acabar en una comunidad enfadada y en una viralización que nadie quería.
Cada negocio es único, aunque venda lo mismo
De ahí sale una idea que repite varias veces: puedes mirar lo que hace la competencia, pero copiar su estrategia no funciona, porque «cada empresa, cada negocio es único». La diferencia está en cómo comunicas y en cómo adaptas eso a la comunidad que ya tienes. Y recuerda algo que se olvida cuando todo el mundo habla de anuncios y redes: el marketing no nació con internet. Un cartel en un autobús también lo es, y «se viene haciendo desde hace mucho tiempo».
Cómo se entrena la creatividad
Juan Gabriel le pregunta cómo puede saber alguien si esto es lo suyo: el que hace memes para redes, el que le prepara un anuncio al amigo que tiene un producto. La respuesta de David son dos verbos: escuchar y leer. Leer mucho y de todo, no solo de marketing, porque cada lectura aporta un punto de vista distinto. Y después compartirlo: uno solo tiene una única perspectiva, y hablar con otros «te ayuda a abrir la mente y a generar la creatividad». Su vocación se despertó así, en conversaciones coloquiales, e incluso viendo a chavales inventarse maneras de vender un producto con una inventiva que le dejó alucinado.
La carrera da la base; la experiencia marca la diferencia
Sobre si la formación universitaria sirve —debate recurrente en el podcast cuando se habla de programación—, David defiende tener base: para saber de qué hablas cuando te sientas con alguien que sabe de marketing, y para defenderlo delante de quien lo confunde con publicidad engañosa. Al final, dice, es una pieza que ayuda a generar ventas y clientes y a maximizar los ingresos netos. Pero «lo que marca la diferencia es la experiencia que tú tengas» en los proyectos y con las empresas con las que colaboras. Él mismo lo admite: el David de sus inicios no tiene nada que ver con el de hoy escribiendo copy. Nadie es especialista en marketing digital de un día para otro. Y añade un matiz que no sale en los manuales: elegir con quién trabajas, porque los clientes con los que hay feeling te hacen mejorar.
El error de dejar el marketing para el final
Llega la pregunta incómoda: qué le dices al emprendedor que ha pasado meses o años puliendo su idea y, cuando toca lanzarla, no quiere invertir en darla a conocer o pretende hacerlo él mismo. David tira de pandemia: «ya perdí la cuenta de los negocios» que acabaron pidiendo ayuda cuando descubrieron que tenían web y nadie la visitaba, o que la publicidad que estaban pagando no salía a cuenta. No pide soltar todo el presupuesto de golpe —entiende al que se resiste—, sino saber dónde se pone el dinero e invertir a medida que el negocio crece. También separar canales: hay productos que se venden mejor por Instagram, otros por Google y otros que funcionan de forma orgánica sin pagar nada. Una parte se reserva siempre «para mantener el branding». Y lo importante no es el éxito puntual: lo que rentabiliza un negocio es la recurrencia. Si quieres empezar por ahí, en Frogames tienes el curso de Marketing Digital para Negocios Online.
El caso de las camisetas
El mejor tramo del episodio es un caso real. Una marca de camisetas con diseños propios, dos socios jóvenes y pocos recursos, lo contacta con un síntoma clarísimo: recibían visitas «y tenían un problema de conversión». Lo primero, como siempre, fue mirar las métricas y la analítica, porque «Todo lo que se pueda medir» se puede mejorar y se puede optimizar. El diagnóstico dejó fuera al sospechoso habitual: la publicidad traía tráfico y había buena interacción en redes. El problema era el texto. Las fichas de producto enumeraban características —cuidado, lavado, materiales de fabricación—, pero «realmente, no había ningún texto» que le explicara al usuario por qué comprar esa camiseta y no la de la tienda de al lado. El copy era frío, describía el producto y no conectaba con la mente del cliente.
Faltaba, además, lo que para David es básico en ese sector: comunidad. La marca no trabajaba los valores que transmitía cada diseño —la fortaleza, la lealtad—, que es justo por lo que alguien paga por una camiseta concreta y no por una cualquiera de algodón orgánico. Reescribir esa parte fue lo que subió el ratio de conversión. La moraleja vale para cualquier web: «el usuario entra en una web, es un tráfico frío, pero no nos conoce de nada». Si las primeras líneas no enganchan, no hay segunda oportunidad, ni en una ficha de producto ni en una página de servicios.
Un libro y un vídeo
Como a todos los invitados, se le piden recomendaciones. El libro es Esto es marketing, para quien empieza de cero y, sobre todo, para quien sigue convencido de que esto va de manipular. En lugar de película recomienda un vídeo de YouTube de un profesional del marketing al que sigue desde hace años: cinco minutos sobre dejar un trabajo estable para emprender, contando su propio proceso con lo bonito y lo duro. No es una lección de marketing, dice, es una lección de cómo extrapolarlo a la vida.
El episodio se cierra con una propuesta abierta —si quieres más marketing en el podcast, dilo en los comentarios, porque David está en casa y se le puede invitar de forma periódica— y con el recordatorio de que la primera temporada llega hasta el episodio 30 antes del verano. El resumen de la media hora lo suelta Juan Gabriel: «por muy buen producto que tengas, si no te conocen, estás muerto».
Lo que te llevas
- El copy no adorna: conecta lo que vendes con el problema que tiene quien te está leyendo.
- Prometer plazos o condiciones que no puedes cumplir es lo que convierte el marketing en manipulación.
- Copiar la estrategia de la competencia no sirve: cada negocio comunica desde sus propios valores y su comunidad.
- La formación da la base; lo que marca la diferencia es la experiencia en proyectos reales y elegir con quién trabajas.
- Si te llegan visitas y no vendes, mira el texto antes que el tráfico: el problema suele estar en la ficha de producto.
- Lo que rentabiliza un negocio no es la venta puntual, sino la recurrencia de quien ya te compró.