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Momentos clave
Carlos Bastida, consultor de cadena de suministro y nuevo instructor de Frogames, explica qué son las habilidades blandas y por qué no se ven en un currículo. Por el camino, la anécdota de un comentario en una reunión que acabó con un despido y con el artista principal llorando dos semanas.
Un consultor que estudia inteligencia artificial
Carlos lleva más de veinte años en cadena de suministro en empresas transnacionales y consultoría de alto nivel. El COVID y las restricciones de movilidad le empujaron a acelerar su relación con la tecnología y a formarse desde cero en inteligencia artificial.
Qué son de verdad las habilidades blandas
Son las habilidades de interacción social: comunicación, motivación, liderazgo, gestión del tiempo. Su interés viene de haber visto de joven cómo directivos con mucho oficio integraban perfiles dispares y sacaban resultados extraordinarios.
«participé en equipos con directivos sumamente experimentados»
Comunicar no es hablar y que escuchen
Carlos insiste en que la comunicación es mucho más profunda de lo que solemos entender. No basta con emitir el mensaje: hay que desarrollar la habilidad de entender el que te llega, y motivar al equipo para que sume su experiencia.
«tienes que desarrollar esas habilidades para entender el mensaje que te están enviando»
El comentario que acabó en despido
Juan Gabriel recuerda una reunión en una empresa de videojuegos de social casino donde alguien de marketing soltó un comentario despectivo y homófobo sobre el público del juego. El artista principal estuvo dos semanas llorando y quien hizo el comentario fue despedido una semana después.
«el artista principal, que estuvo llorando dos semanas desconsoladamente»
Todas las opiniones cuentan, pero hay que saber decirlas
En un equipo multidisciplinar conviven programación, negocio, business intelligence, dirección y operaciones. Todas las voces valen, y ahí está justo la habilidad: saber transmitirlas y lidiar con perfiles distintos.
«todas las opiniones cuentan por supuesto que sí, pero hay que saber transmitirlas»
El programador en la cueva no existe
El estereotipo del programador aislado sirve para el cine, no para una empresa real. Estas habilidades apenas se trabajan en la universidad ni en los cursos online, y no se pueden poner en un currículo.
«compartir pantalla por zoom no es trabajar en equipo»
El curso solo pone los cimientos
El curso inicial nace del proyecto de cadena de suministro de un laboratorio que fabricaba en Francia y quería operar en México. Su promesa es modesta y honesta: no hay nada nuevo, lo que cambia es verlo con casos prácticos hasta sensibilizarte.
«son cosas que la mayoría quizá ya ya hemos escuchado, no hay nada nuevo»
El talento también se desperdicia
El siguiente curso ataca el miedo a la inteligencia artificial y toma prestada la idea de desperdicio de las metodologías de mejora continua aplicadas en empresas como Toyota. Si colocas a alguien en el lugar equivocado, tiras su experiencia y su conocimiento.
«el desperdicio no solamente es en materiales con recursos económicos, sino también es en talento»
El episodio, en profundidad
Carlos Bastida llega al micrófono de Frogmación con una carta de presentación poco habitual en este podcast. Es mexicano, vive en México, tiene una maestría y varios posgrados en cadena de suministro, administración de proyectos, negociación y habilidades blandas, y acumula más de veinte años de experiencia en empresas transnacionales de los sectores farmacéutico, dermo-cosmético, textil, de calzado deportivo y de manufactura. Desde hace unos años se dedica a la consultoría para negocios, empresas y consejos de administración. Y desde hace tres, además, es alumno de Juan Gabriel Gomila.
Un consultor con la vida resuelta que se pone a estudiar inteligencia artificial
La primera pregunta del episodio es la obvia: por qué alguien con dos décadas de carrera y clientes grandes decide ponerse a estudiar de cero. La respuesta tiene dos partes. Una es el gusto por el estudio y por mantenerse actualizado. La otra es el COVID. Las restricciones de movilidad obligaron a hacer a distancia lo que antes era presencial (revisar documentos, tener juntas) y la única forma de mantener el contacto con clientes y proveedores pasó a ser la tecnología. Carlos decidió empezar por lo básico, seguir una ruta y aplicar lo aprendido a su trabajo: acelerar el análisis de información y construir metodologías nuevas con las que aportar más valor a sus clientes.
Es justo el camino contrario al del oyente habitual de este podcast. Aquí suele llegar gente del código que descubre el negocio; él llega desde el negocio y se mete en la tecnología.
Qué son las habilidades blandas y por qué se llaman así
Su definición es corta: son las habilidades de interacción social. Comunicación, motivación, liderazgo, administración del tiempo. La contraposición son las habilidades duras, las técnicas, las que sí se ponen en un currículo.
La afición le viene del principio de su carrera: «participé en equipos con directivos sumamente experimentados» que integraban perfiles muy distintos, de academias y experiencias laborales diferentes, y sacaban resultados extraordinarios. Entonces era asistente y no le prestó demasiada atención. Años después le tocó a él liderar equipos, diseñarlos e «integrar personas de diferentes áreas nacionalidades»: alemanes, americanos y mexicanos en el mismo proyecto, sin fricciones y con los resultados en el plazo necesario.
Ahí aparece el matiz que más insiste en repetir. Comunicar no es hablar y que te escuchen: «tienes que desarrollar esas habilidades para entender el mensaje que te están enviando». Y liderar tampoco es repartir tareas, porque a veces te toca hacerlo con equipos de otros departamentos y con personalidades muy desafiantes.
La anécdota incómoda: un comentario y un despido
Juan Gabriel cuenta una historia de cuando trabajaba en una empresa de videojuegos, en concreto de social casino, con un producto enfocado a público femenino: la línea, los colores, las formas y la estética iban dirigidos a ese público. En una reunión tensa de presentación de la nueva línea, una persona del área de marketing soltó un comentario despectivo y homófobo sobre los jugadores a los que iba dirigido el juego. Lo que vino después fue «el artista principal, que estuvo llorando dos semanas desconsoladamente», roces en todo el equipo y, una semana más tarde, el despido de quien había hecho el comentario.
La lectura de Juan Gabriel es directa: «eso es una falta de habilidades blandas». En un equipo multidisciplinar hay gente más versada en la programación, en los negocios, en el business intelligence, en la dirección o en las operaciones, y «todas las opiniones cuentan por supuesto que sí, pero hay que saber transmitirlas». Atacar el arte de alguien es tirar por tierra tres meses de su trabajo.
Por qué esto va contigo si programas
El estereotipo de que «un programador trabaja en una cueva ahí, a oscuras, así como un orco» funciona en las películas y en las series, pero «en la vida real cuando trabajemos en una empresa trabajaremos con otras personas». Y estas habilidades no se trabajan casi nunca ni en la universidad ni en los cursos online.
De hecho, es la conversación que Juan Gabriel repite con estudiantes que acaban una ruta completa y preguntan qué hacen ahora para conseguir trabajo: la parte técnica ya la dominan, lo que falta es lo otro. Y no basta con escribirlo, porque estas cosas «no se ven en un currículo». Dar órdenes no es tener habilidades de liderazgo y «compartir pantalla por zoom no es trabajar en equipo».
El curso: poner los cimientos
El curso inicial nace de dos casos de éxito, y uno lo cuenta entero: el diseño de la cadena de suministro para un laboratorio de productos médicos que fabricaba en Francia y quería operar en México. Había que montar el ERP, buscar proveedores de transporte internacional, agentes aduanales, asesoría con el ámbito gubernamental y toda la parte de sistemas. Visitando proveedores se encontró con «personas muy, muy, muy talentosas» cuya implicación terminaba en presentar sus opciones: si te sirve, bien, y si no, no es mi problema. Sensibilizarlas sobre la importancia de trabajar en equipo fue lo que sacó el proyecto adelante.
De ahí salen las carencias que ve repetidas en casi todo el mundo, y de ahí el enfoque del curso: cimientos, no técnicas avanzadas. Él mismo lo avisa sin venderlo de más: «son cosas que la mayoría quizá ya ya hemos escuchado, no hay nada nuevo». Lo que cambia es ponerles casos y ejemplos prácticos aplicados al mundo del desarrollo, hasta darte cuenta de la importancia del que está delante, al lado, arriba o abajo en la cadena. Da igual que estés en desarrollo, en redes, en seguridad, en legal, en finanzas o en marketing: si todos entienden el mismo concepto y lo aplican, el beneficio para la organización se multiplica.
Lo que viene después
El siguiente curso ya tenía un par de capítulos avanzados cuando se grabó el episodio: «habilidades blandas perdiendo el miedo a la inteligencia artificial», pensado para quien no es afín a la tecnología y se imagina coches autónomos y satélites cuando en realidad ya interactúa con inteligencia artificial cada vez que usa el móvil. Dentro se cuela una idea prestada de las metodologías de mejora continua que se aplican en empresas como Toyota: el desperdicio. Llevado a las personas queda así: «el desperdicio no solamente es en materiales con recursos económicos, sino también es en talento». Si tienes a alguien en el lugar equivocado, estás desperdiciando su experiencia y su conocimiento.
Detrás llega la negociación entre quienes manejan la tecnología y quienes no, y todo ello se integra en una ruta de emprendimiento junto a marketing y finanzas.
El episodio se cierra como siempre, con recomendaciones. Carlos propone dos películas y un libro de negociación firmado, entre otros, por Fisher y Bruce Patton, escrito a partir de negociaciones reales de la Guerra Fría y de liberaciones de rehenes. Juan Gabriel suma la película sobre el corredor de Wall Street que protagonizó DiCaprio y, sobre todo, los libros del propio Jordan Belfort, el personaje real en el que se basa.
Lo que te llevas
- Las habilidades blandas son las de interacción social: comunicación, motivación, liderazgo y administración del tiempo; las duras son las técnicas que sí caben en un currículo.
- La comunicación no acaba en hablar: hay que entrenar la escucha para entender el mensaje que te envían y motivar al equipo para que aporte lo que sabe.
- Un comentario despectivo en una reunión puede hundir a quien firmó el trabajo y costarle el puesto a quien lo suelta: es una falta de habilidades blandas, no una anécdota.
- La parte técnica se demuestra en un currículo; el liderazgo y el trabajo en equipo no, y por eso conviene trabajarlos antes de buscar empleo.
- Integrar equipos de áreas y nacionalidades distintas sin fricciones es lo que permite llegar al resultado en el plazo necesario.
- El desperdicio no es solo de materiales o dinero: colocar a alguien en el lugar equivocado desperdicia su talento y su conocimiento.
- El COVID obligó a hacer a distancia lo que era presencial, y eso empujó a un consultor tradicional a formarse en inteligencia artificial.