Volumen 059 · Frogmación Podcast

¿Qué relación guardan los magos, los cholets y los teleféricos?

Por Juan Gabriel Gomila • • 11 min de audio

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Episodio 059: ¿Qué relación guardan los magos, los cholets y los teleféricos?

Momentos clave

Juan Gabriel vuelve de diez u once días en Bolivia y hace balance sin edulcorar: conferencias llenas frente a las quince personas de aquí, un presentador disfrazado de mago, cholets y teleféricos. Y por qué le pone un 8,5 y no un 10.

Nadie es profeta en su propia tierra

La comparación que le ratifica el viaje: en España una conferencia junta a diez o quince personas y en Latinoamérica pasan de cien. En uno de los eventos un atasco enorme hizo que todo el mundo llegara tarde a la facultad, y aun así el resto se llenó.

«yo siempre digo que nadie es profeta en su propia tierra y este ha sido un viaje para ratificarlo»

El mago de la educación

En uno de los eventos de Cochabamba el presentador salió disfrazado de mago para presentarle. De ahí la etiqueta que le colgaron: alguien a quien le gusta enseñar, que da charlas de videojuegos lo mismo a chavales de ocho a doce años que a universitarios.

«te presentan como mago de la educación»

Equivocarse pronto sale más barato

Repasa su propio historial —iba para médico y acabó matemático, dejó una beca y un máster en París por amor, dejó su puesto de productor ejecutivo en PlaySpace para emprender— para decirle a quien está acabando la carrera que cambiar de rumbo no es un problema.

«sentiros libres de equivocaros, de cambiar, de experimentar, no está mal perder un año de vuestra vida, mejor perderlo a los 20 que a los 30, mejor a los 30 que a los 40»

Cholets, teleféricos y Valle de la Luna

La cara luminosa del viaje: edificios despampanantes que rompen con su entorno, una red de teleféricos que comunica la ciudad de punta a punta y el Valle de la Luna, cuyo nombre atribuye a Armstrong por cómo se ve desde el espacio.

«hay sitios muy bonitos, hay vistas impresionantes»

Por qué le pone un 8,5 y no un 10

Carreteras sin asfaltar, baches, taxis que se saltan los rojos y edificios sin terminar por una razón fiscal: si no están acabados y pintados se pagan menos impuestos. Las lluvias tiraron casas de El Alto construidas al borde del acantilado.

«Si tuviera que poner una nota de este viaje, yo creo que sería un 8 y medio, nota alta»

El aviso del conductor del autobús

En un barrio peligroso le hicieron guardar los auriculares que llevaba colgando y el móvil. El otro azote diario es el tráfico, que él resume con la palabra que usan allí, la trancadera, entre pollerías en cada esquina y pollos sueltos por la calle.

«o guarda el teléfono móvil, no lo expongas, que este barrio es peligroso, que te coge por la ventanilla y te lo roban»

Lo que quedó pendiente y la vuelta al trabajo

Se quedaron fuera Santa Cruz de la Sierra, Sucre y el Salar de Uyuni por falta de días, y queda invitado a volver. Al aterrizar toca retomar cursos y docencia, con Resident Evil 4 Remake como premio y la idea de jugarlo en YouTube.

«voy a intentar combinar un poquito de ocio con este magnífico juego que hacía tiempo que lo esperaba»

El episodio, en profundidad

Juan Gabriel vuelve de Bolivia y graba el episodio casi con la maleta abierta: diez o doce días por allá y ganas de hacer balance antes de que se le enfríen las sensaciones. No es una crónica turística, sino el balance de un viaje de trabajo: conferencias llenas, un presentador disfrazado de mago, arquitectura imposible, teleféricos como transporte urbano y una nota final que no llega al diez a propósito.

Nadie es profeta en su propia tierra

La frase que abre el balance la repite él mismo: «yo siempre digo que nadie es profeta en su propia tierra y este ha sido un viaje para ratificarlo». Y da la comparación exacta: aquí montas una conferencia y te vienen diez, doce, quince personas; en Latinoamérica los eventos pasan de cien. En uno de ellos hubo un atasco monumental y todo el mundo llegó tarde a la facultad, pero el resto se llenó por completo. Del viaje quedaron unos treinta vídeos grabados sobre la marcha, fijados en sus historias de Instagram.

La otra parte del balance es más personal: se encontró con alumnos de toda la vida, gente de la época de Udemy, gente que compró sus cursos en Platzi y que ahora está en Frogames. Recuerda que él es la cara visible —podcast, cursos, vídeos promocionales, conferencias—, pero que detrás «somos un equipo grandecito», con más de veinte instructores.

El mago de la educación

El momento más marciano del viaje: el presentador de uno de los eventos de Cochabamba salió disfrazado de mago, algo así como un Gandalf oscuro. Y de ahí la etiqueta con la que le presentaron, «te presentan como mago de la educación», como alguien a quien le gusta enseñar. Esas charlas de videojuegos las da tanto a chavales de ocho a doce años —motivadísimos por aprender a programar y por meterse en una game jam— como a universitarios en los últimos compases de la carrera que no saben qué hacer con su vida.

A esos segundos les dedica la parte más útil del episodio, y lo hace poniendo su propio historial encima de la mesa: iba para médico y acabó de matemático; tenía una beca y un máster en París, con la vida reglada, y dejó esa beca por amor; después trabajó de productor ejecutivo en PlaySpace y también dejó ese puesto para emprender y hacer cursos online. La conclusión es suya, literal: «sentiros libres de equivocaros, de cambiar, de experimentar, no está mal perder un año de vuestra vida, mejor perderlo a los 20 que a los 30, mejor a los 30 que a los 40». Siempre hay tiempo de reinventarse.

Cholets, teleféricos y un 8,5

La nota del viaje la da sin rodeos: «Si tuviera que poner una nota de este viaje, yo creo que sería un 8 y medio, nota alta». La parte alta se la lleva el trato humano y unos anfitriones que le pasearon por todas partes: muchísimos lugares de El Alto y de La Paz, y los últimos tres días en Cochabamba. En lo urbano destaca dos cosas: los cholets, esos edificios despampanantes cuya fachada rompe con todo lo que tienen alrededor, y los teleféricos, que allí no son una atracción sino comunicación real de un lado a otro de la ciudad. Añade el Valle de la Luna, que visitó para hacerse fotos y cuyo nombre atribuye a Armstrong —el que lo vio desde el espacio, no el músico— porque desde arriba aquello parecía la luna.

La lista de pendientes es casi tan larga como la de visitados. Le habían dicho que tenía que ir a Santa Cruz de la Sierra a dar una conferencia en la Universidad Gabriel René Moreno, y a Sucre a ver a su buen amigo Said Pérez para intervenir en su podcast y dar una charla en el evento de Women Techmakers de allí. No le daban los días: voló un miércoles y volvió el sábado. Tampoco llegó a la zona de la Amazonía ni al Salar de Uyuni, del que dice que «es un sitio mágico en Bolivia», que ha visto muchas fotos y que le hacía ilusión, pero que en un viaje exprés no da tiempo. Se queda invitado para volver.

Por qué no le pone un diez

Aquí no suaviza nada. La otra cara es el estado general de la ciudad: infraestructuras, carreteras sin asfaltar, baches constantes, taxis que se saltan los semáforos en rojo como si nada. Él mismo matiza que allí es bastante normal cuando no hay tráfico, pero que aquí es impensable. El contraste más duro es el edificio: al lado de un cholet espectacular, otro apenas sin terminar, con el cemento y hasta el ladrillo a la vista. La explicación que le dieron es fiscal: si el edificio no está terminado y pintado, se pagan menos impuestos, así que lo dejas en un estado en el que se pueda vivir y no lo decoras por fuera.

Las lluvias son el otro factor. En El Alto hay toda una zona donde las casas se vinieron abajo: estaban construidas muy cerca del límite del acantilado. Y está la seguridad. Cuenta que el conductor del autobús le hizo guardar los auriculares que llevaba colgando y le avisó: «o guarda el teléfono móvil, no lo expongas, que este barrio es peligroso, que te coge por la ventanilla y te lo roban». Y luego está el tráfico, que resume repitiéndolo hasta que se entiende: «tráfico, tráfico, tráfico, tráfico, la trancadera, le llaman ellos». Entre medias, pollerías en cada esquina y pollos paseando por la calle, con la broma de que como se le escape uno a la tropa acaba desplumado.

Lo que se trae de vuelta

El saldo, aun con todo eso, es claramente positivo: «la gente te quiere mucho, te aprecia mucho, es feliz con muy poco, es barato». A quien no haya pisado nunca Latinoamérica le dice que «es de las ciudades con más contraste, donde puedes aprender mucho de la cultura». Fue a una boda y comparó cómo son allí las celebraciones frente a las de España, y salió muchas noches, entre eventos, fiestas e invitaciones a tomar algo. De ahí el chiste con el que cierra esa parte: vuelve resentido y calcula dos meses de abstinencia, aclarando que no era beber por beber, sino la forma que tiene la gente de sentarse a seguir hablando.

El aterrizaje es tan prosaico como suena: «me toca retomar ahora la jornada laboral, tengo muchas cosas en el tintero», los cursos, la docencia y todo lo que tiene en marcha, porque «como soy CEO me toca hacer funciones de CEO». Con un premio de consolación: Resident Evil 4 Remake, el juego que más esperaba del año, al que solo pudo jugar un pelín al llegar. Dice que «voy a intentar combinar un poquito de ocio con este magnífico juego que hacía tiempo que lo esperaba», y lanza una idea al aire: contar sus impresiones en el próximo episodio o incluso jugarlo en el canal de YouTube, para que no todo sea formación y matemáticas. Si te interesa, pide que se lo digas en los comentarios o por redes.

Lo que te llevas

  • El mismo formato de conferencia que aquí junta a diez o quince personas, en Latinoamérica llena salas de más de cien.
  • Los cholets y la red de teleféricos son la cara luminosa de una ciudad que él describe como de contrastes extremos.
  • Muchos edificios se dejan sin terminar ni pintar por una razón fiscal: así se pagan menos impuestos.
  • El lado duro del viaje son las infraestructuras, las lluvias que tiraron casas en El Alto y los barrios donde te roban el móvil por la ventanilla.
  • Su propio currículum (medicina, matemáticas, beca en París, PlaySpace, emprender) le sirve de argumento: equivocarse a los 20 sale más barato que a los 30.
  • Frogames no es una sola cara: detrás hay un equipo de más de veinte instructores.
  • Vuelve con Resident Evil 4 Remake pendiente y la idea de jugarlo en el canal de YouTube.

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