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Momentos clave
Capítulo sin invitado y más serio de lo habitual. Juan Gabriel lee el correo de un chico de 16 años que vive en un centro de protección de menores, quiere pagar la suscripción y no puede hacerlo con tarjeta. A partir de ahí, una reflexión sobre lo que un profesor cambia en la vida de alguien, para bien y para mal.
Un capítulo distinto y más serio
Juan Gabriel abre avisando de que este episodio no se parece a los demás del podcast ni a los del canal de YouTube. No hay invitado ni tema técnico: hay un correo recibido dos semanas antes y una reflexión sobre el oficio de enseñar.
«tal vez incluso un poco más serio»
El curso que se regala en cada charla
En cada colegio, universidad o evento donde da una conferencia regala un curso, de videojuegos o de trading, para que quien nunca ha estudiado online sepa de qué va. De ahí salió el alumno que escribe el correo.
«un email más de gente que les gusta nuestros cursos»
Del curso gratuito a la suscripción
El chico está haciendo el curso gratuito de Unity y quiere pasar a la suscripción Rana de Bronce, 29 euros al mes por entonces, para estudiar también desarrollo de apps para Android. Hasta ahí, un correo normal.
Un centro de menores y una tarjeta que no hay
El segundo párrafo del correo cambia la historia: 16 años, tutelado, viviendo en un centro de protección que sí puede pagarle la formación pero no puede pagar con tarjeta. Propone hacerlo por ingreso bancario, como ya hicieron con el colegio, y pide factura.
«por temas de la empresa no se les permite hacer pagos con tarjeta»
Ocho años y cincuenta conferencias al año
Juan Gabriel pone el correo en contexto: años de formación online, más de cincuenta conferencias anuales y treinta o cuarenta viajes salvo durante la pandemia. Mucha gente a la que impactas sin llegar a saberlo nunca.
«es mucho cansancio, es mucho trabajo, es mucha gente la que conoces»
La firma: futuro diseñador
El detalle que le remueve es cómo cierra el chico el correo. Ya se ve a sí mismo como diseñador de videojuegos, algo que quizá no se había planteado antes de aquella charla, porque en su centro no se enseñan videojuegos.
«él firma el correo electrónico con su nombre, Juan, futuro diseñador»
La profesora de biología que hizo un matemático
Para no ponerse de protagonista, cuenta su propio caso: iba para médico, tuvo una experiencia pésima con una profesora de biología en bachillerato, cambió biología por matemáticas y acabó siendo matemático. El mismo mecanismo, en negativo.
«una muy mala experiencia en el bachillerato con una profesora de biología»
Cómo se resolvió el pago
Hablaron con el gerente del centro y aceptaron el arreglo: activación manual de la suscripción cada mes y factura emitida fuera del sistema integrado. Trabajo extra a cambio de que el chico pueda seguir formándose.
«por lo menos que el chico pueda estudiar, se pueda formar»
El episodio, en profundidad
El episodio 60 de Frogmación no tiene invitado ni tema técnico. Juan Gabriel Gomila avisa desde el primer minuto de que va a ser un capítulo distinto, «tal vez incluso un poco más serio» de lo que acostumbra en el podcast y en el canal de YouTube. Lo que lo motiva es un correo electrónico que recibió dos semanas antes y que se lee entero, en voz alta, ocultando los datos personales de quien lo firma.
Un correo que empieza como muchos otros
Quien escribe es un chico al que, para no desvelar su nombre, el episodio llama Juan: «le vamos a llamar Juan igual que yo». Cuenta que asistió a una charla que Juan Gabriel dio en su colegio y que aquello le animó a hacer cursos online. Ahí hay una rutina de la casa que conviene conocer: en cada charla, sea en un colegio, en una universidad o en un evento, se regala un curso —de videojuegos, de trading, de lo que toque— para que quien nunca ha estudiado por internet vea de qué va aprender así. En ese colegio tocó uno de videojuegos.
El chico está haciendo el curso gratuito de Unity, le está sirviendo, y quiere dar el paso siguiente: pagar la suscripción Rana de Bronce, 29 euros al mes en aquel momento, para poder estudiar otros temas que le interesan, crear aplicaciones para Android o aprender Unity a fondo. Si el correo terminara ahí sería, en palabras del propio episodio, «un email más de gente que les gusta nuestros cursos», de esos que se apuntan y adquieren la suscripción.
El párrafo que le da la vuelta a todo
El segundo bloque del correo cambia la historia. El chico tiene 16 años, «actualmente vivo en un centro de protección de menores» y está tutelado hasta la mayoría de edad. El centro puede pagarle los cursos y el material que necesite para sus estudios, pero se topa con un obstáculo administrativo: «por temas de la empresa no se les permite hacer pagos con tarjeta». Ya les había pasado al matricularlo en el colegio, y allí lo resolvieron con un ingreso bancario.
Así que el correo propone exactamente eso, con un orden y una educación que impresionan viniendo de alguien de 16 años: pagar la suscripción mediante un ingreso en cuenta, enviar después su perfil de Frogames para que se la activen manualmente y recibir una factura de la empresa una vez hecho el pago. Añade una limitación —no pueden comprometerse a pagos de más de un mes— y se ofrece a valorarla para que no resulte una molestia.
Ocho años, cincuenta conferencias y un correo
Aquí el capítulo se convierte en reflexión. En la primavera de 2023, cuando se graba, Juan Gabriel llevaba ocho años dedicado a la formación online y contaba más de cincuenta conferencias al año, con treinta o cuarenta viajes anuales salvo el paréntesis de la pandemia. Su balance de todo eso es honesto: «es mucho cansancio, es mucho trabajo, es mucha gente la que conoces», mucha gente a la que impactas sin llegar a enterarte. Y aun así, dice, la historia de este chico le llegó.
El motivo no es la lástima, y se molesta en aclararlo dos veces: «me da que pensar», repite, y subraya que en positivo. Porque si alguien que parte de una situación tan complicada acaba eligiendo aprender contigo por una charla y un curso regalado, la conclusión es difícil de sostener sin vértigo: «marcas la diferencia, marcas la frontera entre el bien y el mal». La prueba está en la firma del correo, y es el detalle que remata el episodio: «él firma el correo electrónico con su nombre, Juan, futuro diseñador». Ya se ve como diseñador de videojuegos, algo que probablemente no se había planteado antes de aquella charla, porque en el centro donde se dio no se enseñan videojuegos.
La profesora de biología que hizo un matemático
Para que nadie piense que se pone de protagonista —«no quiero convertirme el protagonista de la historia ni mucho menos»—, Juan Gabriel cuenta su propio caso, que ha contado muchas veces: iba para médico y tuvo «una muy mala experiencia en el bachillerato con una profesora de biología». Cambió la biología por las matemáticas y acabó siendo matemático en lugar de médico. Ese es el argumento entero del capítulo, y funciona en los dos sentidos: un profesor puede empujarte hacia algo o apartarte de ello para siempre, muchas veces sin enterarse de que lo ha hecho.
Qué se hizo con la petición
El final es concreto, que es lo que uno quiere saber cuando escucha una historia así. Se pusieron en contacto con el gerente del centro de protección de menores y aceptaron el arreglo: activar la suscripción a mano cada mes y emitir la factura fuera del sistema integrado que tienen montado. Es trabajo manual y recurrente, y en el episodio se justifica sin adornos: se hace «por lo menos que el chico pueda estudiar, se pueda formar» y, con un poco de suerte, acabe dedicándose al mundo de los videojuegos.
La pregunta que te deja
El capítulo no cierra con un consejo ni con una venta, sino con una petición directa a quien escucha: que cuentes en los comentarios si alguien te cambió la vida, para bien o para mal. Puede ser el mal profesor, la mala experiencia o el mal momento que te desviaron de lo que ibas a hacer, y cómo lo remontaste. O justo lo contrario: la buena experiencia que te llevó a estudiar una materia concreta, a acabar de desarrollador o a meterte en marketing. La razón que da para pedirlo es la misma por la que existe este episodio: «estas son las historias que cambian a las personas».
Los dos temas que el chico nombra en su correo siguen ahí, por si a ti también te pica: crear videojuegos con Unity y empezar a desarrollar apps para Android desde cero. Y todo lo que hace Frogames en redes cuelga de el perfil de Juan Gabriel.
Lo que te llevas
- Regalar un curso al final de cada charla no es marketing menor: es la puerta por la que entra gente que no sabía que se podía aprender esto por internet.
- Los métodos de pago excluyen a más gente de la que parece. Un centro de protección de menores que no puede pagar con tarjeta deja fuera a un alumno que sí tiene el dinero y las ganas.
- Activar una suscripción a mano cada mes y emitir la factura fuera del sistema es un coste asumible si el resultado es que alguien pueda estudiar.
- Quien enseña marca la frontera en los dos sentidos: puede encaminar a una persona desorientada o hacerla fallar en el intento, y casi nunca se entera de cuál de las dos cosas ha hecho.
- Juan Gabriel iba para médico y una mala profesora de biología en bachillerato le empujó a las matemáticas: el efecto de un docente se mide en cambios de vida, no en notas.
- Un chico de 16 años que firma un correo como futuro diseñador ya ha decidido a qué se quiere dedicar; lo que falta es que nadie le cierre la puerta por un trámite.