Volumen 081 · Frogmación Podcast

Entrevista a Said Pérez - Universidades del siglo XXI con metodologías de la edad media

Por Juan Gabriel Gomila • • 76 min de audio

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Episodio 081: Entrevista a Said Pérez - Universidades del siglo XXI con metodologías de la edad media

Momentos clave

Juan Gabriel Gomila cede el micrófono a Said Pérez, el docente boliviano que en 2017 le llevó a Sucre a hablar de videojuegos ante 800 personas. Juntos repasan qué le sobra y qué le falta a la universidad latinoamericana, por qué Python no es una moda y cómo se está empezando a convalidar un curso online por créditos de carrera.

Un curso de Udemy que llenó un teatro

En 2017 Said buscaba cursos de videojuegos, encontró los de Juan Gabriel en Udemy y le propuso para el mayor encuentro de ciencias de la computación de Bolivia. Hubo que repetir la charla porque no cabía la gente en las 800 butacas del Teatro Gran Mariscal.

«creo que tú has abierto una puerta en Bolivia»

Rutas, ranas y certificados blockchain

Juan Gabriel explica la salida de Udemy y la plataforma propia: cursos agrupados en rutas de 12 a 15, nivel marcado con ranas y certificación blockchain con Accredible que va directa a LinkedIn.

«por fin pudimos organizar los cursos, por rutas temáticas desde los más fáciles a los más difíciles»

Una empresa, una fundación y los fracasos

Said fundó 10Minds y en 2019 pasó la parte social a la Fundación NAPP. Organizan Fuckup Nights y encuentros donde profesionales admirados cuentan lo que salió mal, para que los jóvenes no los vean inalcanzables.

«damos cursos gratuitos, damos charlas gratuitas, eventos gratuitos»

La cima no tiene escalera mecánica

Juan Gabriel, que tiene una charla TED sobre fracasos, insiste en enseñar los tropiezos. Said añade que exigir éxito permanente y prohibir el bajón acaba pasando factura psicológica.

«la gente se piensa que cuando llegas a la cima, como que hay una escalera mecánica»

Bolivia contada por dentro

Altiplano, La Paz a 3.600 metros, valles templados, Amazonía y el salar de Uyuni convertido en espejo. Sucre como ciudad universitaria, con comunidades tecnológicas y comida a todas horas: Juan Gabriel volvió con siete kilos de más en siete días.

«somos la expresión de todo lo que es Sudamérica»

Python no es una moda pasajera

Said duda de un lenguaje lento; Juan Gabriel responde que las librerías de datos e inteligencia artificial lo han vuelto imprescindible y que ya programa gente de cualquier oficio. Y que quien tenga infraestructura hecha necesitará programadores durante décadas, como pasa con COBOL o Clipper.

«casi casi te podría decir que programa todo el mundo»

Egresar sin haber hecho una web

Said terminó ingeniería de sistemas sin haber construido nunca una página web y se la pidieron en su primer trabajo. De ahí su tesis: la carrera va por detrás de lo que el mercado pedirá dentro de cuatro o cinco años.

«la universidad tiene que responder a las necesidades del mercado laboral»

El título que ya nadie pide

Said lleva doce años egresado y solo se lo han pedido para un cargo estatal. Juan Gabriel recuerda que a él nunca se lo han reclamado para dar clases o charlas, y que hace cincuenta años estudiaba uno de cada veinte y ahora, diecisiete.

«lo que confías es en la persona, es en sus habilidades»

El episodio, en profundidad

Juan Gabriel Gomila abre el episodio con un aviso: la crítica a la docencia universitaria, que normalmente pone él, hoy la pone alguien que da clase. Said Pérez es ingeniero de sistemas y de telecomunicaciones, desarrollador de software especializado en sistemas en tiempo real, internet de las cosas y prototipado con Arduino, Raspberry o PLC industriales, docente en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Sucre (Bolivia), y head coach de la selección boliviana de robótica de FIRST Global. Y es el culpable de que Juan Gabriel cruzara el charco por primera vez.

Un curso de Udemy que acabó llenando un teatro

En enero de 2017 Said buscaba cursos de videojuegos por internet y se topó en Udemy con uno de los mejor valorados en español. Ese mismo año su universidad organizaba el mayor encuentro anual de ciencias de la computación de Bolivia —una cita que rota entre las universidades estatales de cada departamento— y propuso traer al autor: todo el mundo preguntaba quién era y él enseñaba los cursos y los miles de estudiantes. La charla se dio en el Teatro Gran Mariscal, unas 800 localidades, y hubo que repetirla porque no cabía la gente. Said solo recuerda otro acto tecnológico que llenara ese teatro: el de Richard Stallman, con aviso de amenaza de bomba y policía de por medio. «creo que tú has abierto una puerta en Bolivia», le dice: había una asociación de desarrolladores desde 2016, pero era invisible. Para seguir ese camino está la ruta de videojuegos.

De Udemy a plataforma propia

Juan Gabriel cuenta dónde está el proyecto: fuera de Udemy, con plataforma propia y los cursos organizados «por rutas temáticas desde los más fáciles a los más difíciles», de 12 a 15 cursos cada una y con el nivel marcado en ranas, de una a cuatro. Al terminar se emite una certificación blockchain con Accredible que se añade a LinkedIn con un clic, en lugar del PDF de Udemy. Dice ser ya unos 18 docentes; que en 2017 tenía 10.000 estudiantes y le parecía la cima del mundo, y que ahora rondan los 700.000 y más de 160 cursos. Esa semana grababa el curso de iOS 17, recién salido el sistema de Apple, y recuerda que la ruta de Android la lidera Alain Nicolás, que anota los cambios de versión al inicio del curso.

Emprender enseñando los fracasos

Said fundó 10Minds, una academia tecnológica con planes de cinco o seis meses para llegar al mercado laboral, y en 2019 separó la parte que no era negocio en la Fundación NAPP: «damos cursos gratuitos, damos charlas gratuitas, eventos gratuitos». Entre ellos, las Fuckup Nights, donde los profesionales no cuentan sus éxitos sino sus fracasos. Juan Gabriel, que tiene una charla TED sobre fracasos, lo suscribe: «la gente se piensa que cuando llegas a la cima, como que hay una escalera mecánica». Said añade que se vende que el exitoso nunca fracasa ni se deprime, y que eso pasa factura psicológica. En octubre, del 7 al 13, se iba a Singapur al mundial de FIRST Global con la selección boliviana.

Bolivia sin los tópicos

Juan Gabriel recuerda que, cuando dijo que se iba a Bolivia, aquí le preguntaban si había ordenadores. Said responde con el país entero: «somos la expresión de todo lo que es Sudamérica», altiplano y picos nevados, La Paz a 3.600 metros, valles templados en Sucre, Amazonía hacia Santa Cruz y Pando, y el salar de Uyuni convertido en espejo. Sucre es ciudad universitaria: ocho de cada diez personas jóvenes, la casa donde se fundó Bolivia, huellas de dinosaurios y comunidades como los GDG. Y comida a todas horas: Juan Gabriel volvió con siete kilos de más en siete días y bromea con que al tercer día ya había perdido el hígado, porque cada persona que venía a saludar al español traía un trago.

Python: ¿moda o lenguaje de fondo?

Said pregunta si Python se quedará o es moda, siendo más lento que otros lenguajes. Juan Gabriel responde que se queda: por las librerías de análisis de datos e inteligencia artificial construidas encima, y porque en 2012 nadie sabía qué era y hoy se usa más que Java o que C. «casi casi te podría decir que programa todo el mundo»: un director de marketing que se monta sus dashboards, un artista que programa sus árboles de animación. Said recuerda que antes reinaba MATLAB, más pesado y con librerías de pago, y apunta que las universidades ya adoptan Python como primer lenguaje. El argumento definitivo es el mantenimiento: pasa con COBOL, y con las empresas bolivianas que sostienen su negocio con software en Clipper, donde «son cinco programadores, los cinco ya tienen 75 años» y nadie sabe qué pasará cuando se jubilen. Para empezar por ahí está el curso completo de Python de la A a la Z.

Salir de la carrera sin haber hecho una web

Said era de los mejores alumnos de ingeniería de sistemas y salió sin haber hecho nunca una página web; en su primer trabajo se la pidieron y tuvo que empezar de cero. Su diagnóstico: «la universidad tiene que responder a las necesidades del mercado laboral», y en Latinoamérica, donde la mayoría estudia en universidades estatales, la malla se cambia para las necesidades de ahora en lugar de proyectar las de dentro de cinco años. Conoce arquitectos de software y desarrolladores sénior que «han salido del colegio y nunca han pisado una universidad» y son igual de capaces: «el internet está ahí y es una puerta para poder formarse».

Herencia industrial, birretes y latín

Juan Gabriel va más lejos y no se calla: «la universidad que conocemos es una herencia de la época industrial», cuando estudiaban unos pocos que transmitían el conocimiento. Hoy, dice, si no sabe algo se lo pregunta a ChatGPT. «nadie me enseñó a comprar un dominio, montar un hosting y montar una página web», ni a declarar impuestos trimestrales para que no venga «hacienda a darte por culo», ni a trabajar las soft skills. De la graduación dice que debería ser una fiesta y no un acto ortodoxo con birretes cantando en latín, donde «nadie sabe que coño cantan». Su sentencia: «o las universidades se ponen las pilas o van a empezar a desaparecer», salvo donde el título es innegociable, como medicina o la arquitectura que firma un proyecto. Said añade el problema político: en las estatales las autoridades se eligen por votación, con estudiantes de primer semestre votando y lobbies devolviendo favores, algo que en Harvard no pasa.

Convalidar un curso online por créditos

La parte constructiva es concreta. Frogames ya trabaja con alguna universidad latinoamericana para que «Las asignaturas optativas puedan ser cursos nuestros»: el estudiante toma el curso, entrega las actividades, recibe la certificación blockchain y esas horas se cambian por créditos optativos. El segundo paso sería complementar materias regladas —cálculo, probabilidad, estadística, inferencia— con cursos online, igual que uno podría convalidar un curso abierto de Harvard. Hay un par de proyectos piloto y, dice, son prometedores. Said pone la condición previa: «la universidad tiene que dejar de ver a estas plataformas como competidores directos», y el encargo: «los docentes tienen ahí el poder en sus manos para poder cambiar el futuro de los estudiantes». Y su frase resumen sobre el desarrollo de su país: «necesitamos menos ideología, menos blablá y más tecnología, más educación».

Las recomendaciones

Said recomienda You Don't Know JS, de Kyle Simpson, que leyó al salir de la universidad y le rompió el esquema de lo que creía saber de JavaScript, y la película El efecto mariposa, porque le recuerda que un acto pequeño puede cambiar el futuro de alguien. Quedan emplazados a una segunda parte en el podcast de la fundación de Said, y Juan Gabriel ofrece acceso gratuito a un curso de videojuegos para la gente que esa fundación forma.

Lo que te llevas

  • El plan de estudios llega tarde por diseño: entre tres y cinco años para cambiar una malla, cuando la tecnología que enseñas ya ha caducado.
  • En el sector tecnológico el título pesa cada vez menos; lo que se evalúa es el portfolio, la prueba técnica y las habilidades demostrables.
  • Lo que diferencia a un egresado de otros cuarenta idénticos es lo que hizo aparte de ir a clase: una web, una app, un videojuego.
  • Python se queda por su ecosistema de librerías y su comunidad, no por su velocidad; el mantenimiento de lo ya construido garantiza demanda durante años.
  • Convalidar cursos online por asignaturas optativas, con certificación verificable y entrega de tareas, es un primer puente realista entre plataforma y universidad.
  • Las universidades que traten a las plataformas como aliadas y no como competencia son las que tienen algo que ganar.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Curso completo de Python de la A a la Z.