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Momentos clave
Elena Enríquez de Salamanca lleva más de veinte años contratando y seleccionando, y en este episodio cuenta lo que de verdad mira quien te entrevista. Sales con una estrategia concreta: dejar de disparar currículums, pintar tu diana, cuidar las habilidades blandas y saber explicar tu salida de la empresa anterior.
El recruiter no es tu enemigo
Elena desmonta la idea del seleccionador que caza para descartar. El recruiter trabaja siempre contra la demanda de un cliente y, después de ti, es quien más ganas tiene de que encajes. Tu tarea es averiguar qué busca para poder dárselo.
«no tienen ningún interés ni en descartarte ni en seleccionarte»
Por qué el título sigue siendo una criba
Cuando a una vacante se apuntan cientos de personas hace falta un baremo para hacer el montón del sí y el del no, y la formación es el más cómodo. Pesa sobre todo en perfiles junior, donde no hay portafolio ni histórico al que agarrarse.
«tú ahí no ves la actitud, tú ahí no ves la mentalidad»
Apuntarse a todo juega en contra
Mandar el currículum a todo lo que se mueve reduce tus opciones en lugar de ampliarlas: aplicas donde no encajas, no te llaman y el silencio te va dejando pequeñito para la siguiente entrevista. La selección es cuestión de calidad, no de volumen.
«es mucho mejor hacer un trabajo de calidad y con calma»
Pintar la diana antes de buscar
Antes de aplicar hay que saber qué quieres, dónde puedes aportar y por qué ese puesto en esa organización, con el discurso armado. No hace falta encajar al 100% (las ofertas son una carta a los Reyes Magos), pero sí lo bastante para cubrir la posición.
«la estrategia es ser selectivo»
Foco, disciplina y paciencia
Las tres cosas que Elena pide a quien busca trabajo. Buscar es duro y te expone al rechazo constante, que no hay que leer en clave personal: no cuestionan quién eres, sino si encajas en esa vacante. Y los procesos tienen muchas etapas.
«esto lleva un tiempo, es normal que lleve un tiempo»
Lo blando es lo que te echa
Cuando alguien entra en una empresa y la cosa no funciona, el motivo casi nunca es técnico. Elena lo compara con un órgano trasplantado: el rechazo viene del desencaje con la cultura, el trabajo en equipo o la iniciativa.
«casi nunca es por falta de habilidades técnicas»
Los junior llegan como fotocopias
Juan Gabriel cuenta sus años filtrando candidatos para un estudio de videojuegos: todos con el expediente entre el 7 y el 8 y nada propio que enseñar. Se quedó el puesto quien llegó con la mentalidad del departamento, no con la mejor nota.
«con la misma nota, con el mismo currículum, porque todos habéis estudiado lo mismo»
Nunca ocultes un despido
Se nota, se piden referencias y tu paso por la empresa queda registrado durante años. Un despido es una etapa más y bien explicado tiene sentido; lo que no se puede es improvisar esa respuesta, porque suele decidir si sigues en el proceso.
«no puedes ocultar un despido, claro que no, no debes ocultarlo, nunca, nunca»
El episodio, en profundidad
Has terminado un curso, tienes un par de proyectos hechos y el certificado en la mano. Y no te llama nadie. Es la duda que más se repite entre los alumnos de Frogames Formación, y en el episodio 98 del podcast Juan Gabriel Gomila la lleva a alguien que lleva más de veinte años sentada al otro lado de la mesa: Elena Enríquez de Salamanca.
Una recruiter que hizo el camino al revés
Lo habitual es empezar en consultoría y acabar en cliente final. Elena lo hizo al contrario: empezó siendo la que contrataba, en una multinacional americana, y hace 14 años saltó a la consultoría, donde ha gestionado equipos de recruiters de hasta 30 personas. Hoy dirige su propia consultora de scouting y selección y, desde 2023, un proyecto para el otro lado del tablero: Me Sobra Talento.
Su diagnóstico de partida es incómodo y sencillo: «Nadie nos enseña buscar trabajo». No hay asignatura, ni curso, ni nada. De ahí su fórmula: la selección es un 50% de mentalidad, un 40% de estrategia y un 10% de todo eso que tú crees que es lo importante. Ella misma es un buen argumento contra el determinismo del título: empezó Derecho y duró tres meses, dejó Publicidad a cuatro asignaturas de acabar y años después estudió terapia ocupacional sin llegar a ejercer. Aprendió recursos humanos haciendo.
El recruiter no es tu enemigo
Primera idea que Elena quiere desmontar: el recruiter no está ahí para descartarte. Trabaja contra la demanda de un cliente, interno o externo, y «no tienen ningún interés ni en descartarte ni en seleccionarte». Al contrario: después de ti, es quien más ganas tiene de que encajes, porque su trabajo es encontrar a quien le han pedido. Lo que tienes que averiguar es qué está buscando exactamente cuando te llama o abre tu currículum, para poder dárselo. Si no, es una oportunidad perdida.
El título es una criba, no una sentencia
Juan Gabriel le pregunta si de verdad se mira el grado. Sí se mira, y explica por qué: cuando a un anuncio se apuntan cientos de personas hace falta un baremo para hacer dos montones, el del sí y el del no, y la formación es el más cómodo. «tú ahí no ves la actitud, tú ahí no ves la mentalidad». Eso pesa sobre todo en perfiles junior; cuando trabajas por portafolio, como freelance o con un histórico detrás, el juego cambia.
De ahí las dos recomendaciones que se repiten en el episodio: publica lo que vas haciendo, porque si te lo guardas nadie sabe de lo que eres capaz, y fórmate en lo más puntero que haya. Elena cuenta el absurdo del mercado: clientes que piden tres años de experiencia en una tecnología que salió hace dos. Quien llega formado en eso tiene ventaja simplemente porque casi no hay nadie. Ahí encaja bien un curso completo de Python o cualquier formación reciente y aplicada.
Apuntarse a todo juega en tu contra
Mandar el currículum a todo lo que se mueve no multiplica tus opciones: las destroza. Primero porque acabas aplicando a ofertas en las que no encajas, y ahí no te van a llamar. Y segundo por lo que ese silencio te hace: te vas haciendo pequeñito y llegas a la siguiente entrevista con el ánimo medio comido.
La alternativa es tener «muy bien pintada tu diana»: saber qué quieres, dónde puedes aportar y por qué ese puesto en esa organización. Con el discurso armado, buscas solo donde puedas encajar de verdad. No al 100%, avisa Elena, porque las ofertas suelen ser una carta a los Reyes Magos, pero sí lo bastante como para cubrir la posición. «la estrategia es ser selectivo», y «es mucho mejor hacer un trabajo de calidad y con calma» que levantarse cada mañana a disparar candidaturas.
Foco, disciplina y paciencia
Son las tres cosas que pide a quien busca. Foco, para no perder de vista qué quieres. Disciplina, porque buscar trabajo es duro y te enfrenta al rechazo constante, que no hay que leer en clave personal: no cuestionan quién eres, sino si eres lo que necesitan para esa vacante. Y paciencia, porque «esto lleva un tiempo, es normal que lleve un tiempo».
Lo técnico te abre la puerta; lo blando te la cierra
Elena es tajante: cuando alguien entra en una empresa y aquello no funciona, «casi nunca es por falta de habilidades técnicas». Usa el símil del órgano trasplantado: el rechazo viene del desencaje con la cultura, con el trabajo en equipo, con la iniciativa. En la entrevista pasa lo mismo. Si te han llamado es porque la parte técnica ya la dan por buena; lo que se juega ahí es otra cosa. Saber explicar por qué ese puesto tiene sentido en tu trayectoria «es tan importante como saber mucho de Python».
La pregunta de dónde te ves en cinco o diez años va justo de eso: le da igual la respuesta, lo que mide es coherencia, consistencia y realismo. Lo que busca por encima de todo es seguridad, la de no estar equivocándose contigo, y es difícil dársela si tú no vas seguro.
La anécdota de las fotocopias
Juan Gabriel cuenta sus tres años filtrando candidatos para un estudio de videojuegos. Llegaban todos a la vez, recién acabada la carrera, con el expediente entre el 7 y el 8 y nada más: «con la misma nota, con el mismo currículum, porque todos habéis estudiado lo mismo». Preguntados si habían hecho algo por su cuenta, una app, una web, una hackathon, la respuesta era la misma: soy informático, no tengo que hacer nada más. El puesto de analista de datos se lo quedó la única que, ante el problema de preparar ofertas semanales para el juego, contestó que estudiaría el histórico y trataría de monetizar al máximo: no sabía la respuesta técnica, pero llegó con la mentalidad del departamento. Como resume Elena, «todo el mundo tiene algo que le hace único». Si el músculo que te falta es ese, unas habilidades blandas trabajadas a conciencia valen tanto como una tecnología nueva.
Escasez de talento con millones de parados
Suena a contradicción y no lo es: «hay 4 millones de parados y hay escases de talento». Todos los clientes van a por el mismo perfil, con los mismos años de experiencia y la misma banda salarial, y hay poquísima gente formada en lo más reciente. A eso se suma un mercado endogámico, obsesionado con que vengas del mismo sector aunque muchas funciones sean transversales.
Nunca ocultes un despido
«no puedes ocultar un despido, claro que no, no debes ocultarlo, nunca, nunca». Te van a pillar: porque se nota, porque se piden referencias y porque hoy casi todo queda registrado y tu histórico sigue ahí dos años después. Un despido no es nada malo, «es una etapa en la trayectoria profesional», y bien contextualizado tiene sentido. Lo que no se puede es improvisar, y por eso Elena lanzó ese mismo día un curso corto, Explica tu salida, dedicado solo a esa pregunta que sí o sí te van a hacer.
Para cerrar
El episodio termina con una charla que Elena dio en 2019 sobre tres fracasos como clave para llegar al éxito y con una recomendación de lectura, Respira, de James Nestor. Su motivo para montar todo esto lo dice sin rodeos: «todo el mundo tiene que tener la oportunidad de conocer esta información». Puedes seguirla en LinkedIn.
Lo que te llevas
- El recruiter no decide por gusto: trabaja contra la demanda de un cliente, así que la clave es averiguar qué busca y dárselo.
- Apuntarse a decenas de ofertas te penaliza dos veces: aplicas donde no encajas y el silencio te desgasta para la siguiente entrevista.
- Antes de buscar hay que pintar la diana: qué puesto, en qué tipo de organización y por qué tiene sentido en tu trayectoria.
- Un portafolio público y formación en tecnologías muy recientes son la ventaja real cuando eres junior y llegas sin histórico.
- El rechazo dentro de una empresa casi nunca es técnico: viene de las habilidades blandas y del encaje con la cultura del equipo.
- Un despido no se oculta jamás: se explica bien y con la respuesta preparada, porque queda registrado y te van a pillar.