Volumen 100 · Frogmación Podcast

Especial con los suscriptores de Frogames Formación

Por Juan Gabriel Gomila • • 183 min de audio

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Episodio 100: Especial con los suscriptores de Frogames Formación

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Momentos clave

El episodio 100 celebra los dos años de la plataforma abriendo la reunión mensual con los suscriptores de Frogames Formación. Salen el plan completo de la ruta de bases de datos, por qué la programación se atraganta, qué no enseña un máster de ciencia de datos y una conversación larga sobre trabajo e inteligencia artificial.

Cien episodios y dos años de plataforma

El episodio redondo coincide con el segundo aniversario de la plataforma propia. En la introducción recuerda que venían de Udemy y que no tenía ni idea de hasta dónde llegaría el podcast. En lugar de una entrevista, publica la reunión mensual de suscriptores.

«es el episodio número 100, cumplimos dos años de vida de la plataforma de formación»

Impuestos, empresa y Gobierno

El bloque más largo y menos unánime del directo: si la carga fiscal castiga al que le va bien o al que gana poco, si tocaría subir impuestos dos años para pagar deuda o bajarlos por comparación europea, y qué pasa con las pequeñas empresas y las horas extra. Cada postura la sostiene un participante distinto.

«cuanto mejor te va en España, mayor es la pasta que te quitan»

La ruta de bases de datos, curso a curso

Juan Gabriel desgrana la secuencia antes de que exista: un curso de introducción teórica de ocho horas, otro de álgebra relacional y un tercero con el lenguaje de consultas, que probablemente se parta en dos porque crear bases de datos y consultarlas son niveles distintos.

«el primero es este que te he dicho de intro, el segundo será el de matemáticas, el de Álgebra Relacional»

Aprender a pensar antes que la herramienta

El criterio que ordena todo el catálogo: antes de enseñar una tecnología hay que retroceder un paso y enseñar a razonar. Le pasó con Python, con las bases de datos y con los videojuegos, y por eso el curso de introducción no programa nada.

«La gente se tiene que ir un paso antes, porque antes de la tecnología necesita aprender a pensar»

Por qué se atraganta un bucle

Alberto lleva meses peleando con consultas anidadas en el trabajo y con los bucles del curso de Python. El diagnóstico no es falta de sintaxis, sino de método para plantear problemas. La receta es insistir: repetir el concepto hasta que un día encaje solo.

«el problema es que no tienes la mente estructurada para resolver problemas desde el punto de vista de la programación»

El máster que llega tarde a las herramientas

David y Paola cuentan que en sus másteres de ciencia de datos las herramientas estaban obsoletas y los datos eran de juguete. Nadie les enseñó a limpiar ficheros reales, que es donde de verdad se va el tiempo.

«los materiales en la universidad están algunos muy anticuados»

Las ocho horas ya no miden el trabajo

En trabajos intelectuales la productividad no es lineal: el horario fijo viene de otra época y la concentración no se estira a voluntad. Alberto matiza que hay puestos, como administración o fábrica, donde el horario no se puede elegir.

«hace 20 años, estos trabajos no existían»

Un modelo de lenguaje no es una calculadora

Al comparar asistentes, el recordatorio técnico es que están entrenados para conversar, no para acertar. De ahí pasan a Sora, a los vídeos falsos, a las gafas de realidad mixta y a la regulación, con la analogía del cuchillo y el ejemplo de Estonia.

«diseñados para hablar contigo, no para que te den respuestas correctas»

El episodio, en profundidad

El episodio 100 de Frogmación no es una entrevista ni un monólogo: es la reunión mensual que Juan Gabriel Gomila hace con los suscriptores de Frogames Formación, publicada tal cual. Más de tres horas de directo, gente que entra y sale, y un aviso nada más empezar: "hoy empezamos tres y no sabemos cuántos vamos a acabar". La cifra redonda coincide con otro aniversario: "es el episodio número 100, cumplimos dos años de vida de la plataforma de formación", la que montaron al salir de Udemy sin saber "cuántos episodios podíamos llegar a hacer". A estos directos se entra siendo suscriptor de Rana de Bronce, Plata u Oro.

Quién hay al otro lado

Carlos venía de la consultoría, se apuntó a un curso del MIT sobre inteligencia artificial, vio que le faltaban bases de programación y buscó cursos en español; acabó pasando de alumno a profesor y hoy firma los de habilidades blandas, Excel y la ruta de emprendimiento. David estudia un máster de ciencia de datos y usa el catálogo como refuerzo. Alberto trabaja en una fábrica, entre producción y compras, y aporta los problemas reales con datos. Paola atiende llamadas de administración mientras participa.

La ruta de bases de datos, contada antes de existir

David acababa de terminar ese mismo día el curso de introducción a las bases de datos, que salía la semana siguiente y que había pedido Alberto. Juan Gabriel explica la secuencia completa: "el primero es este que te he dicho de intro, el segundo será el de matemáticas, el de Álgebra Relacional", y el tercero el lenguaje de consultas, partido en dos porque crear bases de datos y consultarlas son niveles distintos.

El de introducción es corto y deliberadamente teórico: "es muy cortito, son ocho horas", sin programar nada. Empieza "desde explicarte que una base de datos es un fichero" y sigue con punteros, memoria, disco duro contra SSD contra cinta magnética, normalización y qué ocurre cuando dos personas leen y escriben a la vez. El motivo de trocearlo es el patrón que recorre el episodio: "La gente se tiene que ir un paso antes, porque antes de la tecnología necesita aprender a pensar". Y uno práctico: si lo mete todo junto, "la gente no se lo acaba"; en su curso de Python, de más de 170 horas, "menos de 1% de los que empiezan en el curso" llega al final.

El bucle que no entra

Alberto saca información en el trabajo encadenando consultas, seis o siete niveles anidados, hasta que ya no puede filtrar nada más. El diagnóstico es que aquello no era un problema de bases de datos, sino de álgebra relacional. Lo mismo con los bucles de Python: "el problema es que no tienes la mente estructurada para resolver problemas desde el punto de vista de la programación". Alberto reconoce que "a veces lo tengo que dar 300 veces para comprender el concepto", y la respuesta es que insista, porque "es que algún día de repente vas a entenderlo". De ahí una idea pendiente: "hace tiempo que me estoy pensando hacer uno de introducción a la programación", sin ordenador, con papel o fichas de lego.

Lo que el máster no cubre

David y Paola comparan sus másteres con lo que se encuentran fuera: "los materiales en la universidad están algunos muy anticuados", herramientas obsoletas, datos de juguete y una teoría de la que dicen que "la teoría no se casan con ningún herramienta". La salida la cuenta David: cuando una asignatura se queda corta, "me voy a los cursos de Frogames y me repaso toda la parte que me hace falta y ya está". Lo que falta es limpiar datos reales, los que llegan en PDF y con las columnas movidas.

Ocho horas, empleo y libertad de horario

La tesis es que el reloj de ocho horas se diseñó para otra cosa: "hace 20 años, estos trabajos no existían". Juan Gabriel lo lleva a lo personal: "yo siempre digo que yo no podría volver a trabajar para nadie". Alberto matiza desde la fábrica que hay departamentos que no eligen horario porque las llamadas llegan cuando llegan. Y sobre buscar empleo, recordando la entrevista a una reclutadora de recursos humanos de esa misma semana: la gente llega sobrada de técnica y "lo que le falta, es el trato humano".

Inteligencia artificial, sin fantasía

Por un lado, "la sociedad no es capaz de seguir el cambio que necesita". Por otro, un recordatorio técnico al comparar asistentes como el de Google o Gemini: son modelos de lenguaje, "diseñados para hablar contigo, no para que te den respuestas correctas", y por eso fallan si les pides cálculos. Hablan de Sora, entonces anunciada y no disponible; de los vídeos falsos que llegarán; de las gafas de Apple y Oculus; del chip que ya permite a una persona con parálisis mover un ratón; y de regular, con la analogía de siempre, "el cuchillo no es bueno, o es malo", y el ejemplo de Estonia, donde "lo tenían todo digitalizado" hace años. La conclusión es de acción: "hay que aceptarlo, hay que trabajarlo, hay que ponerse en esta vertiente".

Impuestos, empresa y Gobierno: el debate largo

La última parte se va a España, y conviene decir de quién es cada postura, porque no hay acuerdo. Uno de los participantes abre con que el sistema castiga el éxito: "cuanto mejor te va en España, mayor es la pasta que te quitan". Otro le corrige el foco: el problema no está arriba, está en quien "gana 800 euros y tiene que pagar autónomos". Desde ahí salen dos tesis opuestas. La primera acepta la carga fiscal como consecuencia de la deuda —"hay que entender que los impuestos son altos"— y propone lo contrario de lo que se suele pedir: subirlos dos años más, "Recortar, acumular y pagar lo que se debe" y solo después aliviar. La segunda compara con el resto: cogiendo "la media europea", España estaría "un poquito más de altos", con el agravante de que aquí el tejido son empresas pequeñas, las que sostienen el empleo, así que subirles las cotizaciones es quitarle apoyo a quien contrata. Alberto lo baja a su fábrica con las horas extra: entre retenciones y cotizaciones, dice, el Estado se queda con más que el propio operario, así que a nadie le compensa hacerlas.

El tono sube cuando uno de ellos rescata un mensaje de WhatsApp que le habían reenviado con una frase atribuida a una "ministra del Gobierno de Pedro Sánchez": "el paro lo crean los que despiden y los que despiden son los empresarios", así que "acabando con los empresarios, acabaremos con el desempleo". Nadie comprueba en el directo si la cita es real, pero les sirve de detonante para hablar de altos cargos colocados a dedo que, afirman, "cobran 100.000 pavos al año", y de la tentación de irse a Andorra. Aun así, la valoración política más larga es medida: uno de los participantes dice del presidente del Gobierno "yo supongo que no estoy de acuerdo con lo que hace", pero le reconoce que aplica su programa lo más rápido que puede y convencido, "para él es la ideología correcta, igual que para mi será otra". Y cierra por la vía democrática: "la mayoría ha decidido que esto, estas cosas le gusta". En el mismo tramo hay elogios a España —la seguridad, y "tenemos un tiempo espectacular"— y algún apodo despectivo hacia cargos públicos que aquí no se reproduce.

El turismo es el último frente. Nadie discute el punto de partida, "este país vive del turismo y debe de seguir viviendo"; discuten que se explote mal. Al visitante se le cobra poco y aquí parece mucho "porque como somos un país pobre": el mismo turista "se gasta muy poco en base a lo que él tiene". La comparación es de viaje: a España se va con tres mil euros y "si me voy a Dubai, me voy con 10, 15 mil". La propuesta de uno de los participantes es subir el escalón en vez de bajar precios: "crear mejores parques turísticos, mejores atraciones" y montar turismo que no dependa de la playa, con "ferias tecnológicas, exposiciones" que traigan gente todo el año; así, sostiene, "es un país que se hace muy rico, muy rápido". Alberto matiza desde el mapa que conoce: en "la zona de alicante" o en Denia la temporada ya se estira casi todo el año, mientras que unos kilómetros al norte los edificios nuevos se quedan medio vacíos al acabar el verano.

Y al final, mirando a Cuenca

El cierre lo pone una participante que vive en Ecuador, contando cómo ha cambiado la sensación de seguridad en su ciudad y qué se ve desde fuera de lo que aquí se da por hecho: "No lo vemos como un privilegio porque pensamos que es normal para nosotros estar tranquilo". Como su ciudad se llama Cuenca, el episodio acaba persiguiendo el origen de la expresión "mirando a Cuenca", con Felipe el Hermoso, una torre y un ventanuco de por medio. Es, dicen ellos mismos, el episodio más largo del podcast.

Lo que te llevas

  • La ruta de bases de datos se planteó en tres tramos: introducción teórica de ocho horas, álgebra relacional y lenguaje de consultas, este último partido entre crear y consultar.
  • Trocear un temario largo no es marketing: en el curso de Python de más de 170 horas, menos del 1% de quienes empiezan llega al final.
  • Atascarse en un bucle no es falta de sintaxis, sino de método para plantear problemas; de ahí la idea de un curso de introducción a la programación sin ordenador.
  • Un máster de ciencia de datos deja fuera lo que más tiempo consume en la vida real: limpiar datos que llegan en PDF, mal nombrados y sin normalizar.
  • En las entrevistas de trabajo el nivel técnico ya se da por hecho; lo que marca la diferencia es el trato humano.
  • Los asistentes conversacionales son modelos de lenguaje entrenados para hablar, no para dar respuestas exactas: pedirles cálculos es usarlos mal.
  • En el debate fiscal no hay una sola postura: conviven la de subir impuestos dos años para amortizar deuda y la de aliviar a autónomos y empresas pequeñas por ser quienes sostienen el empleo.
  • Sobre turismo, la propuesta que sale es dejar de competir por precio y crear atracciones y ferias tecnológicas que traigan visitantes fuera de temporada.

Enlaces del episodio

¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Introducción a las bases de datos.