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Momentos clave
Paloma del Castillo dejó doce años de docencia para fundar Crece Tu Coco, la marca que consigue entrevistas en podcasts a sus clientes. En el episodio 107 cuenta por qué se fue del colegio, cómo salió ese nombre bajo un cocotero y qué gana de verdad un negocio al sentarse delante de un micrófono ajeno.
Por qué dejó el colegio
No se marcha enfadada con la escuela: dice que disfrutó su etapa escolar y que tuvo profesores que la marcaron. Se va porque dejó de crecer y porque el horario no le dejaba vivir. El detonante que recuerda es un cumpleaños familiar al que no pudo ir por estar en clase.
«necesite salir para el cumpleaños de mi abuelo»
Lo que el sistema no trabaja
Su crítica a la formación reglada no va de temarios sino de lo emocional. Sostiene que se puede ser intelectualmente muy capaz y salir del sistema sin herramientas para construir una vida, y que eso se nota en cuanta gente arrastra problemas de confianza.
«hay un porcentaje muy elevado de personas tristes con unas autostimas terribles con problemas de confianza enormes»
El nombre nació bajo un cocotero
Crece Tu Coco se bautizó durante la cuarentena que tuvieron que hacer en Punta Cana para poder entrar a Estados Unidos. Querían un nombre que sonara a crecimiento, que se entendiera igual a los dos lados del Atlántico y que no fuera otro nombre serio. De ahí el coco con cascos del logotipo.
«queríamos realmente que llamara la atención»
Emprender en España y el miedo
Reconoce que ha sido complicado desde el principio y que se complica más: la cuota que se paga se facture o no, los trimestres y un cambio de cotizaciones que la pilló empezando. Su enfado no es con la factura, sino con la gente que ni lo intenta por ese motivo.
«es que si no hay mucha gente que no empieza por el miedo, y yo lo comprendo»
La resiliencia se entrena a la fuerza
Los dos definen la resiliencia como la capacidad de encajar lo que venga y coinciden en que emprender la entrena desde el minuto cero. Ella asume ganar menos que antes porque está construyendo algo y pagando a un equipo, y ha aceptado que el resultado no depende del todo de ella.
«esa capacidad de sobreponerte a cualquier adversidad, a cualquier putada, que te pueda poner la vida por delante»
Frustración positiva y zona de flow
Juan Gabriel traslada al emprendimiento un concepto de diseño de videojuegos: si todo es fácil, el jugador se aburre; si todo es imposible, abandona. La zona intermedia es donde engancha el juego y también donde se sostiene un negocio.
«cuando se lo ponés todo en bandeja de plata, fácil, el jugador se aburre, no es reto»
Qué aporta una entrevista en un podcast
Acceso a comunidades ya formadas, formato largo para que te conozcan a ti y no solo a tu producto, networking con otros podcasters que también tienen proyecto, y posicionamiento por las redes que se publican en la descripción del episodio.
«normalmente la gente solicita un servicio o comprar algo porque realmente conecta alguna manera con la persona»
Es más fácil quejarse que dar las gracias
La comparación son las valoraciones de apps y productos: la estrella del enfado se pone sola y las cinco estrellas hay que pedirlas. Ella prefiere decir las cosas en privado a la persona antes que dejar una reseña negativa.
«es mucho más fácil expresar nuestras quejas»
El episodio, en profundidad
Paloma del Castillo Mayorga es maestra de educación primaria e inglés, y hoy no da clase: se dedica a conseguir que otras personas se sienten delante de un micrófono. Es la fundadora de Crece Tu Coco, una marca que organiza campañas de marketing basadas en buscar y preparar entrevistas en podcasts para sus clientes. Juan Gabriel Gomila la presenta como la responsable de que buena parte de los invitados de los últimos episodios de Frogmación hayan pasado por aquí, y en el 107 le da la vuelta al guion: en lugar de proponerle a alguien, la invitada es ella.
Doce años de aula y una salida sin drama
La entrevista arranca con una pregunta directa: por qué cambia el colegio por el marketing y los podcasts. La respuesta no es la esperada. Paloma no reniega de su etapa escolar; dice que disfrutó y que tuvo profesores que la marcaron pese a no ser una alumna aventajada, y que de ahí sale su vocación. Lo que la mueve es tener impacto en las personas: le vale con que una sola vea su vida mejorada. Juan Gabriel lo llama la gasolina de los profesores, ese depósito que se llena años después, cuando un antiguo estudiante te da las gracias por una clase que tú ni recuerdas.
La grieta aparece por otro lado. Primero, por lo que el sistema no toca: «hay un porcentaje muy elevado de personas tristes con unas autostimas terribles con problemas de confianza enormes», gente intelectualmente muy capaz a la que nadie enseñó la parte emocional. Y segundo, por la rigidez del horario. Cuenta que «necesite salir para el cumpleaños de mi abuelo», posiblemente el último, y no pudo porque tenía clase. No lo presenta como una queja contra el centro —entiende que si dejan salir a uno, tendrían que dejar salir a todos—, sino como el momento en el que ve que su vida cabía entera dentro de un cuadrante.
El salto lo dan en pareja: su pareja, que además es su socia, se marchó antes a investigar qué se podía hacer en remoto. Vieron que en Estados Unidos el podcasting llevaba años funcionando como canal y que aquí nadie hacía exactamente eso. Salió también de una necesidad concreta: poder moverse entre las dos familias, la de ella en España y la de su pareja en Estados Unidos. Hoy viven en Canarias, en lugar de Madrid, porque querían naturaleza. Sobre lanzarse sin saber dónde se metía, es contundente: «menos mal que no sabía que era emprender menos mal que no sabía muchas cosas».
Un cocotero, una cuarentena y un coco con cascos
El nombre tiene fecha y sitio. Para poder entrar a Estados Unidos tuvieron que pasar antes una cuarentena en Punta Cana, y uno de esos días, debajo de un cocotero, se pusieron a buscar nombre. Querían algo que sonara a crecimiento, que se entendiera igual a los dos lados del Atlántico y que no fuese un nombre serio más: «queríamos realmente que llamara la atención». De ahí el coco, que es a la vez fruta y cabeza, y un logotipo que es literalmente un coco con cascos. Cuando se lo contó a sus padres la reacción fue tibia —«entre que no entienden lo que hacemos todavía»—, pero a ella le sigue haciendo gracia, y eso es parte de la tesis: el trabajo fluye mejor con diversión de por medio, porque «la gente que mejor he trabajado, son con amigos».
Emprender en España, con la factura por delante
Cuando le preguntan si emprender aquí ha sido fácil, la respuesta es que no, y que además se complica más con el tiempo. Hablan de la cuota que se paga facture uno o no, de los trimestres y del cambio en las cotizaciones que le pilló empezando. Su postura no es de resignación ni de queja: dice que procura no invertir tiempo en esos pensamientos porque contaminan, que hay que hacerlo con cabeza y con ahorros, y que el peaje compra otra cosa. Lo que le preocupa es el efecto disuasorio: «es que si no hay mucha gente que no empieza por el miedo, y yo lo comprendo». Juan Gabriel apoya con cifras que cita de memoria: más de un millón de autónomos en España y una mayoría que fracasa en su primer negocio, y compara emprender con llegar a Mordor con el anillo.
De ahí sale el bloque más útil del episodio, el de la resiliencia, entendida como «esa capacidad de sobreponerte a cualquier adversidad, a cualquier putada, que te pueda poner la vida por delante». Paloma admite que emprender le ha supuesto ganar menos que antes, porque ahora paga a un equipo, y que ha necesitado dos años para dejar de querer controlarlo todo. También reconoce lo obvio: si sale mal, se vuelve a una empresa y no pasa nada. Juan Gabriel aporta su marco favorito, tomado de los videojuegos: hay una frustración positiva, la que engancha, y una negativa, la que expulsa. «cuando se lo ponés todo en bandeja de plata, fácil, el jugador se aburre, no es reto»; y si es imposible, se abandona. Emprender se juega en la misma zona intermedia.
Para qué sirve de verdad una entrevista en un podcast
Aquí Paloma explica su servicio sin vender. Ella no tiene podcast propio, aunque le gustaría. Lo que sí tiene claro son los beneficios de salir en el de otros. El primero es llegar a comunidades que ya existen en vez de construir la tuya desde cero. El segundo, que el formato largo enseña a la persona y no solo al producto: «normalmente la gente solicita un servicio o comprar algo porque realmente conecta alguna manera con la persona». El tercero es networking, porque quien te entrevista suele tener también su proyecto. Y el cuarto, autoridad y posicionamiento: los podcasts publican tus redes en la descripción del episodio y eso te va colocando en buscadores y plataformas. Añade un quinto que no es de marketing: prepararse una entrevista obliga a bajar a tierra qué haces y para quién. Y remata con lo que más valora del medio, que «la gente además luego te escucha, porque quiere», frente a la publicidad que se cuela sin permiso.
Las cinco estrellas que nadie deja
El tramo final se va a una asimetría conocida: «es mucho más fácil expresar nuestras quejas» que agradecer. Juan Gabriel lo ilustra con las valoraciones de una app: la estrella de la rabia se pone sola, las cinco estrellas hay que pedirlas, y por eso las aplicaciones insisten con el aviso de valorar; igual en Amazon, App Store o Google Play. Paloma dice que ella hace lo contrario por deformación de maestra: si algo no le gusta, prefiere decírselo a la persona en privado.
Cerrando el círculo con la educación, su propuesta para una sociedad menos áspera son dos cosas: enfocarse en soluciones en vez de en la queja —lo ejemplifica con unos vecinos comerciantes a los que ayudó a pensar alternativas en lugar de lamentarse— y una actitud sostenida que no confunde con el buenrollismo. Juan Gabriel suma su rutina: mirarse al espejo cada mañana y, si lo que va a hacer no le gusta varios días seguidos, cambiar el chip de forma radical, idea que atribuye a Steve Jobs y a su discurso ante los graduados de Stanford en 2005. Ambos coinciden en el fondo: «cualquiera puede aprender a programar con un curso online», pero las habilidades blandas casi nadie las entrena.
El episodio cierra como siempre. Libro: una novela sobre dos mujeres afganas en época de conflicto que le dio fuerza cuando la leyó. Película: cualquiera basada en hechos reales, que las ve todas. Puedes conocer su proyecto en Crece Tu Coco. Y si lo que te interesa es la parte que ella practica cada día, en el catálogo tienes la guía para iniciar tu presencia en redes sociales y los cursos de habilidades blandas.
Lo que te llevas
- Salir de la docencia no tiene por qué ser un ajuste de cuentas con la escuela: aquí el motivo es dejar de crecer y no poder decidir sobre el propio tiempo.
- Un nombre de marca puede ser divertido y funcionar, siempre que se entienda igual en España y en Latinoamérica y transmita la idea del servicio.
- En España la cuota y los trimestres llegan antes que los ingresos; conviene empezar con ahorros y contar con ese peaje desde el primer día.
- Salir de invitado en podcasts ajenos te presta comunidades ya construidas, mientras que un podcast propio hay que levantarlo desde cero.
- El formato largo vende a la persona, no al producto: se contrata a quien se conoce, y por eso la entrevista funciona mejor que el anuncio.
- Prepararse una entrevista obliga a concretar qué haces y para quién, y eso sirve aunque nunca la publiques.
- La técnica se aprende en un curso online; la resiliencia, la comunicación y el foco en soluciones hay que entrenarlos aparte.