Volumen 108 · Frogmación Podcast

Las herramientas de trabajo de Juan Gabriel

Por Juan Gabriel Gomila • • 20 min de audio

0:00 / 0:00
Episodio 108: Las herramientas de trabajo de Juan Gabriel

Ver el episodio

Momentos clave

Un episodio sin invitado en el que Juan Gabriel enseña los dos sitios desde los que trabaja: el despacho de arriba y el salón donde graba el 90% de los cursos. Sales con una idea clara de qué equipo usa de verdad, qué cuesta cada cosa y por qué el micro barato le gana al caro.

Por qué trabaja con tres pantallas

La central es un iMac de 2020. La de abajo lleva siempre el guión del curso o las preguntas de la entrevista, y por eso mira hacia abajo cada poco. Las laterales, curvas, son herencia de dar clase online durante la pandemia.

«Normalmente abajo siempre suelo tener información, en el caso de los cursos suele ser el guión»

El soporte de móvil impreso en 3D

Su mejor cámara es el teléfono, con más resolución que cualquiera de sus ordenadores. Un amigo manitas le fabricó con impresora 3D dos soportes a medida, uno para encuadrar desde arriba y otro desde abajo.

«es mi teléfono móvil que tiene una resolución superior a la cámara de esta cosa»

La tendinitis que le cambió la mesa

Apoyar la muñeca en el borde de la mesa le costó dos semanas de baja en su etapa en la empresa de videojuegos. Desde entonces usa un reposamuñecas de silicona, el mismo desde hace diez años, y aún arrastra secuelas que nota en yoga.

«me di una tendinitis muy fuerte, muy fuerte, tanto que tuve que estar dos semanas de baja, porque no podía mover la mano»

El micro de 200 euros y el de 20

Arriba, el Yeti de casi dos kilos que le acompaña desde 2015. Abajo, un Boya de solapa que lleva ocho años viajando con él. El barato es el que más usa y el que nunca le ha fallado.

«uno vale 20 euros, el otro vale 200, para que os hagáis una idea, pero no me ha fallado nunca»

Cómo coloca el micro de solapa

Es un micro con mini jack, no USB. Prefiere llevarlo girado y por dentro de la camiseta: se ve menos y, pegado al pecho, las vibraciones de la garganta hacen que suene más definido. El truco lo aprendió grabando en Barcelona con Platzi.

«en lugar de ser un micrófono USB, es un micrófono con mini jack de toda la vida»

La estática del portátil enchufado

Con el micro conectado al MacBook y el MacBook a la corriente aparece un zumbido de fondo. La solución es desenchufar el portátil; si se le olvida, toca postproducción y el ruido se reduce pero no desaparece.

«desenchufamos el portátil y así evitamos la estática de fondo»

Luz indirecta y nada de foco frontal

Controla todas las luces con un botón. Ilumina el fondo con los trofeos y los lanyards y deja el foco de delante apagado casi siempre porque le da demasiada luz.

«utilizo la luz detrás de la tele, en casa es algo que siempre tengo, luz indirecta»

El croma que dejó de usar

Tiene una pantalla verde en el salón, pero la retiró de los vídeos promocionales: para él un promo está para presentar el curso, no para adornarlo. La reserva para fotos y para vídeos donde necesita que algo se mueva junto a él.

«yo considero que un vídeo promocional simplemente es para introducir un producto»

El episodio, en profundidad

Frogmación 108 rompe el formato habitual del podcast: no hay invitado ni tema técnico. Juan Gabriel Gomila coge el teléfono móvil con el que graba y hace un recorrido por los dos sitios desde los que trabaja, el despacho del piso de arriba —al que llama su estudio de grabación— y el salón de casa, que es donde graba «el 90% de los cursos online». Lo habíais pedido, dice, y en concreto se lo pidió Paloma del Castillo en la entrevista de la semana anterior.

Tres pantallas y una herencia de la pandemia

La pantalla principal es la de un iMac de 2020 que ya se le está quedando «un pelín viejito», y es la que usa para entrevistar y para grabar. La de abajo tiene una función muy concreta: «normalmente abajo siempre suelo tener información, en el caso de los cursos suele ser el guión», los puntos que quiere cubrir o las preguntas del invitado. De ahí esa costumbre de mirar hacia abajo cada poco cuando graba un episodio.

Las dos laterales vienen de la pandemia. Cuando dejó de viajar y empezó a dar clase online, en directo solo podía compartir una pantalla, así que las otras dos sostenían los ejemplos, el chat y las caras de los alumnos. Hoy las usa bastante menos: Slack, el correo, los mensajes y una ventana de Safari siempre abierta para consultar el canal de YouTube o el podcast. Son curvas a propósito, para que el ojo no tenga que reenfocar constantemente de cerca a lejos.

El soporte que un amigo le imprimió en 3D

El cacharro que más preguntas genera en los vídeos es un soporte casero. La lógica es simple: la mejor cámara que tiene en casa es su propio teléfono, con más resolución que la webcam de cualquiera de sus ordenadores. Le pidió a su amigo José, con el que sale en bici y que es manitas, algo para dejarlo fijo en el encuadre exacto que quería, y José se lo fabricó con su impresora 3D: dos garras donde el móvil se desliza y se aprieta con unas tuercas. Hay un segundo soporte, el inverso, para cuando necesita la cámara desde abajo, alejarse un poco o tener dos llamadas de Zoom a la vez, una en el ordenador y otra en el móvil.

Graba en 4K aunque luego suba a 1080, y esa resolución de más le sirve para recortar lo que sobra por los lados: «los extras son los puñeteros papeles que algún día ordenaré», casi todo facturas, más las cajas apiladas que guarda para reutilizarlas cuando tiene que enviar un paquete en vez de comprar cartón nuevo.

Ratón a un lado, trackpad al otro y una tendinitis de hace diez años

Trabaja con el teclado en el centro, el ratón a un lado y el trackpad al otro: arrastra y desliza con una mano y hace clic con la otra. Delante hay un reposamuñecas de silicona, y ese sí tiene historia. A los pocos meses de entrar en la empresa de videojuegos apoyaba la muñeca en el borde de la mesa y, cuenta, «me di una tendinitis muy fuerte, muy fuerte, tanto que tuve que estar dos semanas de baja, porque no podía mover la mano». Era la derecha y ni siquiera podía cambiar las marchas del coche. El mismo reposamuñecas que le recomendaron entonces le ha sobrevivido diez años. Las secuelas siguen ahí: en yoga, las posturas que piden abrir la muñeca nunca le llegan a los 90 grados.

Dos micrófonos: el de 200 euros y el de 20

Arriba está el micro pesado, un Yeti de casi dos kilos que le acompaña desde 2015, con el pompón que todo el mundo le pregunta: «esto se llama un filtro antipopping», y sirve para suavizar las consonantes explosivas —la P, la T, la B— y, en exteriores, para que no se acople el viento.

Abajo usa otro completamente distinto, un Boya de solapa que lleva encima desde hace ocho años y que se lleva a todos lados. La comparación es la frase del episodio: «uno vale 20 euros, el otro vale 200, para que os hagáis una idea, pero no me ha fallado nunca». Lo llama un micro a la vieja usanza porque «en lugar de ser un micrófono USB, es un micrófono con mini jack de toda la vida». Lo coloca girado y por dentro de la camiseta: se ve menos y, al pegarse al pecho, las vibraciones que suben por la garganta hacen vibrar la cápsula y el sonido queda más definido. El truco lo aprendió de un viejo amigo en Platzi, grabando en Barcelona sobre 2017 o 2018.

Ese micro tiene un pero conocido: enchufado a la corriente a través del portátil mete un zumbido de fondo. La solución es doméstica —«desenchufamos el portátil y así evitamos la estática de fondo»— y cuando se le olvida, toca postproducción y filtros digitales que reducen el ruido pero no lo eliminan.

Luz indirecta y ningún foco de frente

Las luces van todas a un botón. Detrás ilumina la estantería con los trofeos, los premios y los lanyards de los sitios a los que ha viajado; el foco frontal lo tiene casi siempre apagado porque le da demasiada luz y no quiere salir pálido como el vampiro de Crepúsculo cuyo apellido no consigue recordar en pleno directo. La regla en casa es la misma en todas partes: «utilizo la luz detrás de la tele, en casa es algo que siempre tengo, luz indirecta», debajo de los muebles y detrás de la pantalla, para que no canse la vista.

El salón: MacBook, iPad y un croma jubilado

El segundo escenario es mucho más reducido: el MacBook, un iPad Pro con su teclado al lado y el Apple Pencil para escribir directamente en pantalla en lugar de tirar de transparencias. Alrededor, adaptadores para los Mac que solo traen USB-C —HDMI, USB estándar, tarjetas SD—, un móvil Android de pruebas para los cursos de Android, cuadernos, boli y agua, que aparece tantas veces como los micrófonos. También hay un croma verde, pero jubilado para los vídeos promocionales: decidió dejar de usarlo porque un vídeo promocional está para presentar un producto y los fondos animados terminan vendiendo la moto en vez de explicar el curso. Lo mantiene para sesiones de fotos y para vídeos donde sí necesita que algo se mueva a su lado.

Y hay una razón poco técnica para preferir el salón al estudio: el sofá. Ahí está el sitio de descanso, el chaise longue en el que estira las piernas entre secciones de un curso y ese plano con el reloj de fondo que aparece en varios de ellos.

Qué te llevas si estás montando el tuyo

El episodio funciona como lista de la compra al revés: casi nada de lo que de verdad usa es caro. El móvil hace de cámara, el soporte es una pieza impresa por un amigo, las cajas son recicladas, el micro que más trabaja cuesta veinte euros y el reposamuñecas de goma es el único accesorio que compró por prescripción médica. Lo que sí cuida es lo que se nota en el resultado: luz indirecta, agua a mano, una pantalla con el guión y papel y boli al lado. Si quieres ver ese setup en acción, está en cada vídeo de los cursos de Frogames Formación.

Lo que te llevas

  • La pantalla secundaria de abajo existe para una sola cosa: tener a la vista el guión del curso o las preguntas de la entrevista.
  • La cámara con la que graba es su teléfono móvil, sujeto por un soporte impreso en 3D hecho a medida por un amigo.
  • Grabar en 4K y publicar en 1080 le deja margen para recortar el desorden del encuadre.
  • El micro de solapa de 20 euros, con mini jack y colocado girado por dentro de la camiseta, es el que más usa y el que nunca le ha fallado.
  • Si el micro va al portátil y el portátil a la corriente, aparece estática: desenchufar el portátil la elimina de raíz.
  • Luz indirecta detrás de la tele y del mobiliario, foco frontal apagado, y agua siempre al lado en las sesiones largas.
  • Un reposamuñecas de goma tras una tendinitis con dos semanas de baja: la ergonomía del escritorio no es un capricho.

Enlaces del episodio

¿Te gusta nuestro rollo?

Únete a las más de 600.000 personas que ya se han formado con nosotros en todo el mundo.