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Momentos clave
Gloria Méndez lleva Proyecto Arquímedes con su hija Núria y trabaja algo que llama empoderamiento lúdico: usar el humor y el juego para que la gente pase del lo quiero al lo consigo. En este episodio desmonta que la información sea poder, corrige en directo a Juan Gabriel sobre eso de que lo importante es el camino, y explica por qué el fracaso nunca es de la persona, sino de la estrategia que ha elegido.
Una filóloga practicante con muchas vidas
Liceo Francés, filología, corrección de estilo y traducción; también fotografía, gestión cultural y clases en varias universidades. De la carrera no se llevó una profesión, sino una manera de leer y de buscar información con criterio.
«cuando me gustó un tema, me meto hasta la cocina y quiero entenderlo»
Uganda en 1996, viajar en el tiempo
Vivió en Uganda ayudando a su marido en una empresa de café. Describe un país extremo: esperanza de vida de cuarenta y pico años, el sida matando alrededor y la mujer como propiedad legal del marido. Y a la vez la gente más feliz que ha visto.
«es el país donde yo he visto a la gente más feliz del planeta»
La información no es poder, aplicarla sí
Su distinción entre información, formación y empoderamiento. Estamos saturados de datos que no comprendemos y no usamos; el problema no es acumular más, es quedarse con los pocos que sirven y aterrizarlos en la realidad.
«no es la información, la que es poder sino la aplicación de la información»
Por qué el humor abre la cabeza
El componente lúdico no es adorno. Reírse del error es lo que permite verlo; la solemnidad hace que lo defiendas. Su ejemplo de la fregona, pisando lo que acabas de fregar, resume el tipo de error que se repite toda la vida sin revisarse.
«cuando yo me río, entran datos nuevos, que cuando no me río no entran»
Tensión creativa en lugar de frustración
El paralelismo con el diseño de videojuegos, que busca el punto entre ansiedad y aburrimiento. Ellas lo llaman tensión creativa: querer algo, que moleste no tenerlo, y seguir creyendo que se puede alcanzar.
«hay algo que quiero y no lo tengo y me molesta no tenerlo, pero todavía creo que lo puedo alcanzar»
La corrección: el camino no es el premio
Gloria para a Juan Gabriel cuando repite que lo importante es el camino y no la meta, y lo rebate con el ejemplo del taxi. Sin destino no se arranca, y una vez fijado no tiene sentido pedir el peor trayecto para conocer barrios.
«lo que importa es que llegues, y que llegues en las mejores condiciones posibles con el menor desgaste posible»
El fracaso es de la estrategia
Fracasar es que algo no salga como estaba previsto, así que solo hay dos cosas que corregir: la estrategia o la expectativa. Enseña la tarjeta que reparte a sus alumnos sobre lo que cabe esperar la primera vez que haces algo.
«el fracaso siempre es de una estrategia, nunca es de la persona»
Autoestima, caer mal y mínimo esfuerzo
La rabia inicial se agota y hay que sostener el proyecto con estado de ánimo y autoestima. De ahí su defensa de caer mal a quien toca, y su matiz sobre la ley del mínimo esfuerzo: no es sin esfuerzo, es sin desgaste inútil.
«si tú no luchas por tus sueños, alguien te pagará para luchar por los sueños»
El episodio, en profundidad
El episodio 109 de Frogmación es una conversación larga con Gloria Méndez, la mitad creativa de Proyecto Arquímedes, la empresa que lleva con su hija y socia Núria. Lo que hacen no es coaching: lo llaman empoderamiento lúdico y aspiran a que acabe siendo una disciplina propia. La promesa cabe en una frase: llevarte del lo quiero al lo consigo sin encallarte en el lo intento. El título lo pone ella, prestado de las memorias de Neruda: quiere morirse diciendo Confieso que he vivido.
Muchas vidas dentro de una vida
Gloria se define por la curiosidad: «cuando me gustó un tema, me meto hasta la cocina y quiero entenderlo». Estudió en el Liceo Francés de Barcelona cuando aquello era una rareza en España, y de allí salió, dice, respondona. Eligió filología porque le apasionaba contar historias y porque tenía un novio francés con el que pensaba irse a Francia de profesora de español; la carrera duró más que el novio. Descartado el instituto, entró en el mundo editorial por la corrección de estilo y saltó a la traducción: es la traductora de Mujercitas para las grandes editoriales de clásicos. De la carrera no se llevó una profesión, se llevó un método: «me enseñó a leer con criterio, me enseñó a reforzar ese libre pensamiento». Luego vinieron la fotografía, un posgrado en gestión cultural en París, clases en la Universidad de La Laguna, la UNED y la Universidad Anáhuac, Inditex y la presidencia de la Associació Catalana de Coaching.
Y Uganda, en 1996, donde ayudaba a su marido en una empresa de café y enseñaba a la plantilla a usar los ordenadores. Lo cuenta sin postal: esperanza de vida de cuarenta y pico años, el sida llevándose a gente que faltaba al trabajo y moría poco después, y la mujer como propiedad legal del marido, sin más salida que ser repudiada y perder a los hijos. Y aun así: «es el país donde yo he visto a la gente más feliz del planeta». Su conclusión no va de paisajes: «lo que sí hace viajar es que te coloca en una realidad en la que tú eres el extranjero».
La información no es poder
Lo primero que desmonta es el tópico: «no es la información, la que es poder sino la aplicación de la información». Separa tres escalones: información es un dato que entra; formación es un dato que te cambia la forma de ver las cosas; empoderamiento es usar eso para conseguir algo. Juan Gabriel lo traduce a su terreno: empresas que acumulan datos de los que casi ninguno es accionable, gente que acumula cursos que luego no hace. De ahí su diagnóstico de la frustración de ambiente, que le preocupa por contagiosa: «la gente frustrada es la que luego frustra el prójimo». La llama «una pandemia invisible», la del que te recorta las alas en cuanto le cuentas lo que quieres hacer. Y su tesis es incómoda: la frustración no viene del mundo, viene de haber elegido mal la estrategia.
Por qué lúdico y no serio
Lo lúdico no es decoración, y lo justifica por dos vías. La primera es el humor: «cuando yo me río, entran datos nuevos, que cuando no me río no entran». Cuando te pones solemne defiendes el error en lugar de mirarlo, y «no puedes corregir algo, si no ves donde está el error». Su ejemplo es el de quien friega al revés: «tú vas con el mocho delante de ti y pisando exactamente detrás de lo que estás fregando». Puedes repetirlo toda la vida y culpar al producto de limpieza, o reírte y cambiar el orden.
La segunda vía es el enigma. Si conviertes lo que quieres en un rompecabezas, dejas de tener la autoestima en juego y te vuelves sistemático: modo Sherlock, o modo Doctor House, personaje que pone de ejemplo a sus alumnos porque fracasa una y otra vez y de ahí saca experimentación, no frustración. Ahí encaja su mejor frase: «la vida te propone experiencias y que cuando tú no estás preparada para ellas les llamas problemas»; cuando sí lo estás, las llamas retos y la situación es la misma. Juan Gabriel lo enlaza con el diseño de videojuegos, que busca el punto entre la ansiedad y el aburrimiento; ellas a eso lo llaman tensión creativa: «hay algo que quiero y no lo tengo y me molesta no tenerlo, pero todavía creo que lo puedo alcanzar».
La corrección en directo
El momento más vivo del episodio es un choque. Juan Gabriel cuenta que escribió un pequeño libro de autoayuda, Cómo vivir la vida con un propósito, y remata con el tópico de que lo importante no es la meta sino el camino. Gloria avisa de que va a hacer de incómoda y le corrige. Su argumento es un taxi: si no dices adónde vas, no arrancas; y si lo dices, no le pides al taxista el peor trayecto con la excusa de conocer barrios. «un propósito es el lugar donde tú quieres estar», y por eso «lo que importa es que llegues, y que llegues en las mejores condiciones posibles con el menor desgaste posible». El camino cuenta como estrategia, no como consuelo; la versión buenista, no lo logré pero hice amigos, le parece una forma elegante de conformarse.
cuando tú no alcanzas un propósito, les estás robando al mundo
Lo dice literalmente: cuando alguien logra lo suyo, su entorno se da permiso para intentar cosas mayores.
El fracaso es una auditoría
Sobre el miedo al fracaso no da consuelo, da definición. Fracasar es que algo no salga como habías previsto: en la ecuación solo hay una previsión y un contraste con la realidad. De ahí que «el fracaso siempre es de una estrategia, nunca es de la persona», y que se arregle cambiando la estrategia, la expectativa o las dos. Por eso «lo normal es que primero fracaces y luego lo logres», y por eso «el error viene a hacer una auditoría»: nadie se enfada con el auditor salvo quien prefiere que le mientan. Enseña una de las tarjetas que reparte a sus alumnos: si es la primera vez que haces algo, no esperes que salga bien, «y si sale bien, es que no es la primera vez que lo haces». Los errores de aprendizaje son bienvenidos; los de falta de atención, para ella, delatan falta de amor por lo que haces. Y remata: «tenerle miedo al error, es tenerle miedo a la verdad».
Autoestima, caer mal y ley del mínimo esfuerzo
El combustible del cambio son el estado de ánimo y la autoestima. Los proyectos arrancan con rabia, que da mucha energía, pero los obstáculos la cambian por frustración y miedo hasta que un día no queda gasolina y se abandona. De ahí su recomendación más impopular, con artículo propio en su web, Atrévete a caer mal, es bueno para el cutis: «tú le tienes que caer muy mal a mucha gente», porque el niño bueno que no molesta acaba cumpliendo las expectativas de otros. Y su frase más dura: «si tú no luchas por tus sueños, alguien te pagará para luchar por los sueños». Juan Gabriel añade que además te pagará mal. Aclara, eso sí, que la ley del mínimo esfuerzo no es ausencia de esfuerzo: «el empoderamiento es como como la musculatura», y el músculo se fortalece rompiendo fibras sin destrozarte las rodillas.
Cierra con tres recomendaciones: Mindset, mejor en inglés si puedes, porque como traductora sabe lo libres que son a veces las traducciones; El impostor, de Javier Cercas, sobre un hombre que se inventó haber estado en un campo de concentración; y The Good Fight, por cómo mete la realidad política de Estados Unidos dentro de la ficción. Su despedida resume el episodio: que nadie «que no se conforme con menos de estar 100 por ciento vivo». Puedes tirar del hilo en Proyecto Arquímedes, donde vive ese blog; el vídeo sobre el fracaso que menciona está en su canal de YouTube.
Lo que te llevas
- El empoderamiento se distingue del coaching en que sí interviene: enseña estrategias nuevas en lugar de esperar a que el cliente las encuentre solo.
- Acumular información no cambia nada; lo que empodera es quedarse con la información justa, comprenderla y aplicarla.
- El humor no es decoración pedagógica: reírse del propio error es lo que permite verlo y corregirlo sin destrozar la autoestima.
- Plantear un objetivo como un enigma que resolver, en lugar de como una injusticia, cambia la respuesta emocional y la eficacia.
- El propósito hay que alcanzarlo: quedarse en el camino no es una lección, es conformarse, y el entorno también se pierde el resultado.
- El fracaso audita una estrategia, no a una persona; separar los errores de aprendizaje de los de falta de atención es lo que permite corregir.