Momentos clave
Rafel Mayol llegó al podcast a contar una historia de superación y acabó haciéndole una consultoría en directo a Juan Gabriel Gomila. Por el camino explica por qué regaló un curso de 12.000 euros, cómo se localiza el cuello de botella de un negocio y por qué cree que en España se persigue el éxito. Es de los episodios en los que el entrevistador termina entrevistado.
El bullying como filtro de opiniones ajenas
Mayol cuenta que el acoso escolar le dejó dos cosas: la necesidad interna de demostrar algo y la costumbre de no caerle bien a todo el mundo. Cuando emprendes, dice, esa costumbre vale oro: hay quien no monta un negocio por el comentario de un compañero de trabajo.
Ingeniería por salidas, historia de afición
Eligió industrial porque se le daban bien las ciencias, la nota no le llegó para aeronáutica y esa carrera servía para todo. Su regla: estudia algo con salida y deja la pasión de hobby.
«a mí me apasiona la historia y me planteé estudiar historia»
Dos años de fracaso en Illinois
Inmobiliaria fallida, camisetas, suplementos y afiliados antes de facturar sus dos primeros millones con un ecommerce propio. Solo, con seis meses de nieve y en una ciudad que sitúa en el top 10 de peores de Estados Unidos por delincuencia y drogas.
«Pero ese minuto en la película fueron dos años en la vida real.»
Por qué regaló el curso de 12.000 euros
Harto de que cada consejo se leyera como el gancho de una venta, liberó la parte de curso sin pedir siquiera el email. Los cursos son entre el uno y el tres por ciento de sus ingresos; el grueso es consultoría y mentoría.
«Y era un curso de 12.000 euros, que era curso y luego había la consultoría, la mentoria, etcétera.»
Doce horas al día y el negocio no crece
Lo único que hace crecer un negocio, sostiene, es eliminar cuellos de botella. Si echas horas y no pasa nada, estás cortando el árbol equivocado.
«si tú estás trabajando 12 horas al día y el negocio no crece, estás trabajando en cosas que no importa»
El problema era el precio, no el embudo
Un cliente llegó convencido de que su embudo estaba roto. Coste por clic, captación y conversión eran todos estándar: lo que fallaba era un precio demasiado bajo sin nada caro detrás.
«no hay ninguna ventaja competitiva en ser el segundo más barato»
La mentoría de Frogames, montada en el aire
Mayol le diseña a Juan Gabriel un programa de tres meses de sesiones semanales más tres de soporte, con entrevistas simuladas y revisión de currículo, a 2.000 euros para los primeros quince inscritos. El enlace acabó publicado en las notas del episodio.
«Pues, menga, hagamos un grupo beta de quince personas.»
IA para hablar con todos, no solo con quien agenda
Su uso de la inteligencia artificial es de ventas: WhatsApp automatizado que responde, cualifica y empuja a la llamada. El ejemplo son unos desarrollos inmobiliarios en México con catálogos confidenciales reservados a la llamada.
«ahora puedo tener conversaciones a escala con todo el mundo»
El episodio, en profundidad
Frogmación venía de una racha de historias de superación —la semana anterior pasó Marta Emerson— y el 116 sigue esa línea con Rafel Mayol: nacido en Barcelona, víctima de bullying en el colegio, ingeniero industrial, emigrante a Estados Unidos y hoy fundador de Emprendedores.com, Sonrisa.com y Wiohair.com, con más de 20 millones de dólares facturados. Lo que empieza como entrevista personal acaba siendo una consultoría en directo en la que el invitado le monta un producto nuevo al entrevistador.
El colegio como filtro de opiniones ajenas
Mayol creció en las afueras de Barcelona, en una familia trabajadora, con el guion estándar: estudia, saca buenas notas, consigue un empleo estable. Del bullying dice que en el momento no lo parece, pero le sirvió en dos frentes: la necesidad interna de demostrar algo y la costumbre de convivir con no caerle bien a todo el mundo. Emprendiendo eso vale oro, porque el rechazo llega a diario en forma de clientes que no compran y de compañeros que se ríen de tu idea.
Eligió ingeniería por descarte y por dinero: se le daban bien las ciencias, la nota no le llegó para aeronáutica y la industrial servía para todo. Con la historia hace la distinción que recomienda a cualquiera: «a mí me apasiona la historia y me planteé estudiar historia», pero miró las salidas y la dejó de afición. De la universidad tiene una opinión incómoda: no cree que las universidades creen gente buena, cree que la seleccionan, como las fuerzas especiales, que no destacan por su entrenamiento sino por su embudo de filtrado.
Dos años de fracaso que en la película duran un minuto
Se fue a Estados Unidos el último año de carrera buscando sueldo, y se quedó. Le empujaron a emprender dos escenas: cómo trataron a su mentor del trabajo cuando lo despidieron, y calcular que traerse a su novia desde España pasaba por pagarle una universidad de 40.000 dólares al año. Contrató una mentoría, compró cursos y empezó un negocio inmobiliario que no funcionó. Luego camisetas, suplementos, afiliados. Los afiliados se movieron, creó producto propio y con su ecommerce de suplementos facturó sus dos primeros millones.
Entre medias, dos años de nada en Illinois, solo, con seis meses de nieve al año y en una ciudad que sitúa en el top 10 de peores de Estados Unidos por delincuencia y drogas. Su resumen: «Pero ese minuto en la película fueron dos años en la vida real.» Y la moraleja: «la única diferencia entre el éxito y el fracaso es que uno siguió un poco más y al final tuvo éxito». Aquel ecommerce murió cuando el procesador de pagos le cerró la cuenta por superar el 1% de chargebacks.
Regalar el curso de 12.000 euros
Emprendedores.com nació como emprendedoresonline.com para enseñar en español lo que él había aprendido en inglés, y el primer millón lo hizo con un curso de mil euros. Pero le pasaba algo que reconocerá cualquiera que venda formación: daba un consejo y le respondían que era porque quería colocarles un curso. Su reacción fue quitar el argumento de la mesa. «Y era un curso de 12.000 euros, que era curso y luego había la consultoría, la mentoria, etcétera.» La parte de curso pasó a ser gratis, sin pedir siquiera el email.
El cuello de botella casi nunca es el que crees
Lo más aprovechable del episodio es su método para crecer, y es de una sola pieza: «eliminar siempre el cuello de botella». Si un emprendedor echa doce o catorce horas y el negocio no se mueve, el diagnóstico es directo: «si tú estás trabajando 12 horas al día y el negocio no crece, estás trabajando en cosas que no importa». Cuenta el caso de un cliente convencido de que su problema era el embudo. Coste por clic, estándar. Captación de leads, estándar. Conversión de compra, estándar. El problema era el precio, demasiado bajo. Barato no es malo si amortiza el coste por lead y detrás hay algo caro; lo absurdo es quedarse a medias, porque, dice, «no hay ninguna ventaja competitiva en ser el segundo más barato».
Su escalera lo ilustra: empezó a 47 euros con un upsell de mil que le generaba el 80% del dinero, se quedó solo con el upsell y hoy vende entre 2.000 y 30.000. La frase que lo sostiene: «lo que más cambia al precio no es el producto servicio es quien lo compra». Un 20% de cero sigue siendo cero.
Una mentoría diseñada en directo
Aplicado a Frogames, su diagnóstico fue que el cuello de botella era el precio: mismo contenido, mismo canal, y un producto caro por encima. Y lo montaron ahí mismo. Grupo piloto de quince personas, tres meses de sesiones semanales más tres de soporte extendido, la parte técnica en vídeo y la de soft skills y entrevistas de trabajo en directo, con currículo revisado y entrevistas simuladas. Referencia 3.000 euros, 2.000 para los quince primeros. «Pues, menga, hagamos un grupo beta de quince personas.» El enlace acabó en las notas: el programa de mentorías.
La IA, en la parte de ventas
Mayol usa la inteligencia artificial donde le cambia la cuenta de resultados. Una venta, dice, o pasa por checkout o pasa por una conversación con un humano, y antes solo había tiempo de conversar con quien agendaba llamada. Ahora todo el que entra en sus embudos recibe un WhatsApp que responde, pregunta y empuja a la llamada. Lo aplica hasta en unos desarrollos inmobiliarios en México: el catálogo llega con un anzuelo, otros dos confidenciales que solo se enseñan en llamada. «ahora puedo tener conversaciones a escala con todo el mundo».
Emprendedor, empresario y la cuota de autónomos
Distingue tres escalones. El autoempleado, que vende por la mañana, entrega por la tarde y lleva la contabilidad de noche. El emprendedor, que ya tiene oferta validada y un sistema de marketing. Y el empresario, propietario de un sistema que capta y entrega sin ser él: no es que no trabaje, es que no es el único hámster en la rueda.
El tramo final se va a impuestos y no lo suaviza. Con la cuota de autónomos no se corta: la llama el impuesto por trabajar por cuenta propia y dice que «es un atropello al progreso», porque obliga a «pasar a pagar por el derecho a trabajar por mi cuenta» a gente que «No están en la cola del paro, se están currando». Y remata sin demagogia por ninguno de los dos lados: «No hay sanidad gratis. Hay unos pocos que pagan la de todos, no hay educación gratis, hay unos pocos que pagan la de todos y está bien y debería ser así, pero no es gratis.» Su tesis sobre las dos culturas, la que da subtítulo al episodio, la propuso él mismo.
Cierra con la película que le cambió la vida a los doce o catorce años, Salvar al soldado Ryan, por la escena final del cementerio y esa frase: «dime que ha merecido la pena». Fue la primera vez que tomó conciencia de que su vida era finita. De libros se queda con The Ultimate Sales Machine y con los de Alex Hormozi y Russell Brunson. Le sigues la pista en su Podcast de Emprendedores.
Lo que te llevas
- El éxito y el fracaso se parecen mientras estás dentro: la única diferencia es que uno aguantó un poco más.
- Si trabajas doce horas al día y el negocio no crece, el problema no son las horas, es que estás en la tarea equivocada. Busca el cuello de botella y elimina ese.
- Antes de rehacer el embudo, mira los números uno a uno: si coste por clic, captación de leads y conversión son estándar, el problema suele ser el precio.
- Ser barato solo tiene sentido para amortizar el coste por lead y vender algo caro detrás. Ser el segundo más barato no es ninguna ventaja.
- Lo que más mueve el precio no es el producto, es quién lo compra: el mismo consejo vale cero para quien factura cero y muchísimo para quien factura un millón.
- Un máster no te enseña a vender ni a montar un negocio; sirve para un empleo mejor pagado. Para emprender, aprende de gente que tenga negocios de verdad.
- La IA hace escalable la conversación uno a uno: WhatsApp automatizado para hablar con todo el que entra en el embudo, no solo con quien agenda llamada.