Volumen 123 · Frogmación Podcast

Entrevista a Carlos Fernández. Buscando los KPIs para lograr la felicidad

Por Juan Gabriel Gomila • • 78 min de audio

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Episodio 123: Entrevista a Carlos Fernández. Buscando los KPIs para lograr la felicidad

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Momentos clave

Carlos Fernández, CAFÉ, se fracturó el pie en un partido de baloncesto y esos días de reposo acabaron cambiándole la vida: no por el libro que leyó, sino por lo que hizo con él. En este episodio cuenta cómo salió del juego corporativo con siete meses de margen, qué le dice la neurociencia sobre la productividad y por qué insiste en que definas tu propia métrica de la felicidad.

El verano que lo sacó de la media

De niño se veía en la curva normal, sin talentos claros. Un verano entero jugando al baloncesto lo metió en el top diez de su colegio y le dejó la lección que sigue aplicando: la consistencia por encima de la receta.

«yo no soy amante de las recetas ni de las fórmulas, sino de las cosas, consistentemente hechas»

El libro que se niega a nombrar

Se fracturó el pie jugando al baloncesto y leyó, en reposo, el libro que suele señalarse como el origen de todo. Él no lo menciona a propósito: lo transformador no fue leerlo, sino escribir al autor y sostener la conversación.

«más allá del libro fue lo que yo hice con el libro»

Escribir a quien ya llegó donde quieres

El autor le contestó a los quince días y acabaron tomando un café. De ahí salió su método: contactar con gente que ya está donde tú quieres estar y, sobre todo, devolverles cómo te fue con sus consejos.

«los libros para mí me parecen un elemento subvalorado»

Siete meses para producir un dólar

Antes de renunciar probó el mercado dando clases y charlas en sus vacaciones. Una charla en un laboratorio farmacéutico se convirtió en once. Al salir se puso plazo con el dinero de la liquidación.

«si en 7 meses no produzco ni un dólar bueno ya ya ver qué hago»

El cerebro es un ahorrador de energía

Desde la neurociencia explica por qué cambiar cuesta tanto y por qué ninguna actividad es productiva o improductiva en sí misma. La misma hora en redes puede ser tracción o distracción según para qué la uses.

«le va a gustar siempre la comodidad, él es un gran ahorrador de energía»

Reuniones, correos y teatro corporativo

Su crítica más dura va a la agenda llena confundida con productividad. Confiesa que llegó a programar correos repartidos por la semana para aparentar trabajo continuo, y que eso le sirvió de señal para irse.

«el 80% de las reuniones no son productivos en los lugares de trabajo»

Marca personal es reputación, no cuentas

Define la marca personal como la reputación que te precede. Insiste en elegir un solo canal que encaje con tu forma de ser y sostenerlo con consistencia, en lugar de abrir perfiles en todas partes.

«todo sirve, pero no todo sirve para todos»

Propósito colectivo, metas individuales

Con Viktor Frankl de referencia, separa metas de propósito: las primeras te construyen a ti, el segundo sale de ti hacia otros. De ahí salta a definir y medir la propia felicidad.

«las metas tienen un carácter muy individual y el propósito tiene un carácter un poquito más colectivo»

El episodio, en profundidad

Carlos Fernández trabajaba en marketing dentro del mundo corporativo y creía que era feliz, hasta que en un partido de baloncesto se fracturó el pie. Los días de reposo le dejaron tiempo para leer, y ese libro acabó siendo la primera pieza de una carrera entera fuera del despacho. Todo el mundo lo llama CAFÉ, por las dos primeras letras de su nombre y su apellido, y hoy lleva más de una década dando conferencias en más de diez países y haciendo consultoría para empresas como Telefónica, Procter & Gamble o Coca-Cola.

El chaval de la curva normal

De pequeño, dice, era «una persona muy en la curva normal»: destacaba en pocas cosas y no tenía ni idea de a qué iba a dedicarse. Lo cambió un verano entero jugando al baloncesto todos los días, tras el que volvió al colegio convertido en uno de los diez mejores del centro. De ahí sacó la única receta que reconoce como suya: «me considero que no tengo ningún talento particular, pero sí: la única forma que sé hacer las cosas es darle una y otra vez a la misma piedra hasta que eso revienta».

Por eso desconfía de los clubes de las cinco de la mañana y de las fórmulas cerradas: «yo no soy amante de las recetas ni de las fórmulas, sino de las cosas, consistentemente hechas». Del baloncesto se le quedó algo más. Eran los años noventa, la época dorada de la NBA, de Michael Jordan, del Dream Team y de la estela de Magic Johnson. Pero lo que se le quedó fue que era un deporte para practicar solo: «yo no necesito compañía para hacer las cosas que me gustan». Años después conectó ese punto con su forma de emprender.

El libro que no piensa nombrar

Cuando cuenta la historia, la pregunta siempre es la misma: ¿qué libro era? Y él se niega a decirlo, no por desmerecer al autor, sino porque el libro por sí solo no transforma a nadie: «más allá del libro fue lo que yo hice con el libro». Lo que hizo fue escribir al autor, alguien que vivía de dar conferencias en empresas cuando en su Venezuela natal eso casi no existía. Tardó quince días en contestar, y de ahí salió una correspondencia cada diez días que terminó en un café a las diez de la mañana, para el que tuvo que inventarse un permiso en el trabajo. Ese detalle le enseñó algo: quería ser dueño de su tiempo.

De ahí viene una de sus convicciones más firmes: «los libros para mí me parecen un elemento subvalorado», porque la experiencia de alguien que ha vivido mucho cuesta veinte euros. Y añade un matiz que casi nadie aplica: cuando alguien te dedica su tiempo, vuelve y cuéntale cómo te fue con sus consejos.

Siete meses de margen

Antes de saltar fue probando: pedía vacaciones para dar clases en la universidad y charlas en empresas. Su primera intervención corporativa fue en un laboratorio farmacéutico en plena fusión, hablando de cómo afrontar el cambio; esa charla se convirtió en once, y con ellas facturó lo que ganaba en varios meses de sueldo. Se casó en 2013 y su mujer le regaló un bolígrafo para firmar la renuncia. Al salir hizo cuentas con el cheque de liquidación: «si en 7 meses no produzco ni un dólar bueno ya ya ver qué hago». El valle de la muerte le duró unos tres meses.

De ahí sale su consejo más práctico para quien está en transición: «nunca abandones el combustible, nunca te quede sin ese combustible, así sea un hobby, un side hustle». Si va camino de convertirse en negocio, la Guía Esencial para Empezar un Negocio Online de 6 cifras recorre esa transición.

Productividad: picar o comerse el plato principal

Con una maestría en Neurociencias detrás, CAFÉ desmonta bastante del ruido que circula por Instagram sobre productividad. Al cerebro «le va a gustar siempre la comodidad, él es un gran ahorrador de energía»: si mañana haces lo mismo que hoy, está encantado. Y cita Indistraíble, de Nir Eyal, para el matiz clave: ninguna actividad es productiva o improductiva en sí misma. Una hora en redes analizando a tu competencia es tracción; la misma hora cotilleando a gente que te cae mal es distracción.

Su analogía favorita es la de la fiesta: puedes pasarte la noche picando sin quedarte saciado, o comerte un plato principal en veinte minutos. Las reuniones son el picoteo profesional por excelencia: «el 80% de las reuniones no son productivos en los lugares de trabajo», y le llama la atención quien presume de calendario lleno: «tengo 8 reuniones el día de hoy y digo y en qué momento trabajas». Él mismo se pilló programando correos repartidos por la semana para aparentar actividad continua: «por qué me estoy engañando a mí».

Marca personal, empresas y legado

La segunda mitad del episodio va de empresas: marca empleadora, coherencia entre lo prometido en la entrevista y lo que la persona vive después, y equilibrio entre salario racional y emocional. También una idea que al principio le daba miedo decir delante de un cliente: si alguien no quiere estar, mejor que se vaya, porque «nadie es imprescindible en una organización».

Sobre marca personal su definición es sobria: no es más que reputación, y te precede antes de que te conozcan. Pone el ejemplo de Elon Musk, cuyos mensajes mueven la valoración de Tesla, y lo baja a escala humana. Lo importante no es abrir una cuenta, sino elegir el canal que congenia contigo y sostenerlo: un email diario, un directo todos los jueves a las siete, un podcast. «todo sirve, pero no todo sirve para todos». Para ordenar esa decisión está la Guía Esencial para Iniciar tu Presencia en Redes Sociales.

Hay también un tramo sobre el peso de quien enseña: una frase de un profesor puede darle un giro a la vida de un alumno, para bien o para mal. Juan Gabriel lo lleva al terreno político y apunta que en algunos países cada cambio de poder toca primero la educación. Ninguno pone nombres.

Propósito, metas y el KPI de la felicidad

Para separar propósito y metas se apoya en Viktor Frankl y en El hombre en busca del sentido: servir y amar como ingredientes del propósito. «las metas tienen un carácter muy individual y el propósito tiene un carácter un poquito más colectivo». Y de ahí al título del episodio: de la palabra felicidad le llama la atención que «pocas veces nos detenemos a definirlo», aunque cada uno tenga la suya y cambie a los veinte, a los cuarenta o a los sesenta. Si la defines, se puede medir: «todo se puede medir», incluso en número de risas con tu pareja.

Cierra con el principio de la aleta de compensación, la pieza diminuta que hace girar un buque entero: «un pequeño giro puede cambiar el rumbo». Y el consejo que le daría al Carlos indeciso de la etapa corporativa: «busca más de lo que te expande y identifica lo que te contrae».

Ha escrito tres libros —Recárgate, Siete huellas y La gravedad no tiene la culpa—, conduce el podcast Las 3 Principales y manda un email diario de lunes a viernes. Recomienda el libro de Jack Mitchell sobre abrazar a los clientes, El Principito y la serie The Bear. Puedes seguirlo en Instagram y TikTok. La entrevista llega, como cada semana, gracias al equipo de crecetucoco.com.

Lo que te llevas

  • La consistencia gana a la fórmula: no hay receta universal, hay cosas hechas todos los días hasta que dan fruto o hasta que descubres que no eran para ti.
  • Un libro no transforma a nadie por sí solo; lo que transforma es lo que haces con él, empezando por escribir a quien lo escribió.
  • Antes de dejar el trabajo, prueba el mercado en paralelo y ponte un plazo con números: él se dio siete meses de liquidación.
  • Nunca te quedes sin combustible, aunque sea un hobby o un proyecto paralelo: es lo que te sostiene cuando el trabajo principal no te llena.
  • Ninguna actividad es productiva o improductiva en sí misma; el 80% de las reuniones no aportan y la agenda llena no es trabajo hecho.
  • La marca personal es tu reputación: elige un canal que encaje contigo y sostenlo, en vez de abrirlos todos.
  • Define qué es para ti el éxito y la felicidad, en blanco y negro, y mídelo: cambiará a los veinte, a los cuarenta y a los sesenta.

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