Volumen 128 · Frogmación Podcast

Entrevista a Rafa Mora - Tu negocio vale lo que inviertas en el diseño de tu web

Por Juan Gabriel Gomila • • 63 min de audio

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Episodio 128: Entrevista a Rafa Mora - Tu negocio vale lo que inviertas en el diseño de tu web

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Momentos clave

Rafa Mora tardó cuatro o cinco meses y más de mil correos en cerrar su primer proyecto de diseño web. En este episodio cuenta cómo se pasa de una carrera de marketing desactualizada a vivir de las páginas web, y por qué perdió un cliente justamente por pedir poco dinero.

Una carrera con PowerPoints de 2005

Rafa terminó marketing hace dos años y en una de las últimas asignaturas las diapositivas eran de 2004 o 2005. Su crítica no va contra la universidad entera, sino contra enseñar un sector que cambia cada mes con material congelado.

«como pretendes, que un mundo tan cambiante y que tiene que estar tan actualizado, te lo expliquen personas que no se han actualizado en 20 años»

Suspender lo que aplicas en el trabajo

Mientras trabajaba de comercial en Barcelona suspendió Dirección de Ventas, la asignatura cuyo contenido usaba a diario y con buenos resultados. También tuvo una profesora doctorada en creación de empresas que nunca había creado una.

«el marketing no es estudiar el marketing es aplicarlo en el día a día y ser creativo»

El viernes por la tarde que lo cambió todo

Teletrabajando un viernes, sin nadie al otro lado del teléfono, viendo vídeos con el ratón en la mano por si alguien escribía y sin poder salir a hacer deporte porque su horario era de nueve a seis. Ese fue el detonante.

«que vida de mi mierda me espera si yo sigo con esto durante toda mi vida»

Cuatro meses y mil correos sin cobrar

Salió convencido de que en tres o cuatro meses viviría del diseño. Tardó cuatro o cinco meses en cerrar el primer proyecto, tras más de mil correos, llamadas sin contar y piezas de portfolio de concepto hechas solo para tener algo que enseñar.

«yo iba con los expectativas de que me iba con el mundo y al final mundo me comía a mí»

Enseñar el portfolio, no esconderlo

No comparte el miedo a que le copien: si alguien replica un diseño suyo, lo interpreta como señal de que su trabajo vale. Juan Gabriel lo extiende a los desarrolladores que piden firmar confidencialidad antes de contar su idea de videojuego.

«la ideas valen lo que la gente cree que valen»

Perder un cliente por pedir poco

Presupuestó 800 euros cuando el resto pasaba del doble y el cliente lo descartó por barato. Rafa asume el fallo: no investigó lo suficiente y abrió por el precio en lugar de por el valor.

«eres demasiado bajo y no me crees de esa confianza»

Las ayudas públicas y el precio del oficio

Sostiene que las subvenciones a la digitalización han fijado un precio de referencia bajísimo en la cabeza de las pymes, y que además obligan al diseñador a trabajar medio año antes de cobrar, con el pago partido en dos plazos.

«las empresas no quieren invertir en su negocio, quieren que el gobierno invierta en ellos»

Qué hace que una web venda

Tres a cinco segundos para retener al visitante: propuesta de valor clara, beneficios, prueba social y llamada a la acción al final. Y la analogía de la pizzería, donde ningún ingrediente se nota solo pero el conjunto sí.

«no es solamente el diseño, no es solamente el copi, no es solamente la estrategia»

El episodio, en profundidad

Rafa Mora estudió marketing, salió de la carrera con la sensación de que le había servido para poco y hoy se dedica al diseño web. Por el camino hay un despido que le vino de perlas, cuatro o cinco meses llamando a puertas antes de cobrar el primer proyecto y un presupuesto que perdió por barato. De todo eso habla en el episodio 128 de Frogmación con Juan Gabriel Gomila.

Una carrera con las diapositivas sin tocar desde 2005

Rafa define marketing como la típica carrera que se coge cuando no sabes qué coger. Y su queja no es genérica: terminó hace dos años y en una de las últimas asignaturas los PowerPoint eran de 2004 o 2005. De ahí su pregunta, que vale para cualquier sector que se mueva rápido: «como pretendes, que un mundo tan cambiante y que tiene que estar tan actualizado, te lo expliquen personas que no se han actualizado en 20 años».

El contraste se lo dio la vida laboral. Trabajando de comercial en Barcelona suspendió Dirección de Ventas, justo la asignatura cuyo contenido aplicaba cada día en el trabajo, donde le iba bien. Y tuvo una profesora doctorada en creación de empresas que no había creado ninguna. Su conclusión: «el marketing no es estudiar el marketing es aplicarlo en el día a día y ser creativo».

Juan Gabriel pone el otro lado de la mesa: cuando entrevistaba candidatos para una empresa de videojuegos, su primera pregunta era qué habían hecho aparte de la carrera, y quien solo traía el expediente se quedaba sin argumentos porque todos llegaban igual. Los dos coinciden en que un cinco con prácticas o un proyecto propio detrás vale más que un diez encerrado en la biblioteca: «si tú no aprovechas esos cuatro años para ser algo diferente», la nota no te salva.

El viernes por la tarde que lo cambió todo

El detonante fue muy concreto. Rafa teletrabajaba como comercial y un viernes por la tarde, sobre las cuatro o las cinco, ya no le cogía el teléfono nadie. Estaba delante del ordenador viendo vídeos de YouTube, moviendo el ratón por si alguien le escribía, con ganas de salir a hacer deporte y sin poder porque su jornada era de nueve a seis. Ahí se dijo: «que vida de mi mierda me espera si yo sigo con esto durante toda mi vida». Por muy bueno que fuera, sería el número uno de una empresa de quinientos empleados y fuera no lo conocería nadie. Lo resume así: «yo no quería vivir el sueño a nadie, yo quería vivir mi propio sueño».

Lo curioso es el desenlace. Decidió irse un domingo y se dio una semana para enfriar la decisión; el miércoles su jefe lo llamó a una reunión para despedirlo. Él puso cara de tristeza mientras calculaba que se iba cobrando.

Cuatro o cinco meses y más de mil correos

Su primer consejo para quien empieza es antipático pero útil: «lo primero que yo recomiendo es no tener expectativas». Él las tenía altísimas, porque veía webs malas por todas partes y pensaba que en tres o cuatro meses viviría del diseño desde donde quisiera. La realidad: «yo iba con los expectativas de que me iba con el mundo y al final mundo me comía a mí». Tardó «4-5 meses lo que he dicho el primer proyecto», montando piezas de portfolio de concepto solo para tener algo que enseñar. «Yo envía más de mil correos y llamada no te cuento las que he hecho, hasta llegar a conseguir algo».

Partía sin la red de quien viene de agencia: ni contactos, ni referencias de precios, ni antiguos clientes que lo recomendaran. Por eso no entiende a los diseñadores que esconden el portfolio por miedo a que les copien; que le copiaran un diseño le alegraría el día. Su argumento: «la ideas valen lo que la gente cree que valen». Juan Gabriel lo remata con los desarrolladores que te hacen firmar confidencialidad antes de contarte su idea de videojuego, cuando la mejor idea del mundo sin ejecución no te convierte en el próximo Uber.

Perder un presupuesto por barato

Aquí está el corazón del episodio. A Rafa le rechazaron un trabajo hace poco por poner un precio demasiado bajo: pidió 800 euros y los demás presupuestos pasaban del doble. El cliente le dijo que le gustaba su trabajo, pero «eres demasiado bajo y no me crees de esa confianza». Él asume la culpa: no investigó bien, no entendió qué buscaban y se quedó en la superficie. La lección es que si abres la negociación por el precio, el cliente lo lee como un coste y no como una inversión.

Su diagnóstico del sector es duro. Dice que el diseño web está devaluado, con clientes que esperan pagar cien euros por un mes de trabajo, y señala a las ayudas públicas a la digitalización como parte del problema: han fijado en la cabeza de las pymes un precio de referencia bajísimo, hasta el punto de que pedir más de lo que cubre la ayuda ya parece caro. Su frase: «las empresas no quieren invertir en su negocio, quieren que el gobierno invierta en ellos». Y encima el diseñador trabaja medio año gratis: cobra «el 60 por ciento y luego el 40 por ciento» repartido en un año o más. Él ha decidido no entrar en ese circuito.

Qué hace que una web venda

Rafa se presenta como un caso raro: «yo soy un diseñador web con background de ventas». Por eso avisa de entrada, «yo no te voy a hacer una web bonita», sino una que convierta. El visitante tarda entre tres y cinco segundos en decidir si se queda o se va, así que arriba tiene que haber una propuesta de valor clara, con beneficios y no características, apoyada en una imagen fuerte y en prueba social. Después, testimonios, ejemplos y una llamada a la acción al final.

Su analogía la sacó de un youtuber con pizzería: nadie nota por separado la mozzarella artesana o el aceite virgen extra en vez del de girasol, pero el cúmulo de detalles hace que quieras repetir, o que no. Con las webs igual: «no es solamente el diseño, no es solamente el copi, no es solamente la estrategia».

Eso sí, no vende humo. Reconoce que «durante el primer año, un prendiendo, me dedico al diseño web y no tenía web», porque primero necesitaba audiencia, y que la panadería del barrio probablemente no la necesita. Pero para quien sí, una web es «tú con un web lo que tienes a comercial las 24 horas del día, los siete días a la semana». Y quien espera que sus clientes valoren su producto debería valorar el de quien contrata.

Constancia por encima de talento

La parte final va de disciplina. Su fórmula: «el talento se acaba, pero la cozancia le gana». Antes de empezar algo a largo plazo firma un contrato consigo mismo, y por eso lleva un año publicando en LinkedIn de lunes a viernes y sacando una newsletter semanal. Compara la motivación con un amor de verano: las primeras semanas van solas, después hace falta otra cosa. Cierra recomendando un libro de David Goggins sobre disciplina de hierro y una serie sobre un restaurante que le parece un retrato exacto de lo que es emprender, y con el consejo que a él le funcionó: si no te contratan, monta tu propio proyecto y preséntate a la gente en vez de mandar el currículum.

Puedes seguir a Rafa en LinkedIn, ver su trabajo en su web y apuntarte a su newsletter. Y si te ha picado la parte de marketing, en Frogames Formación tienes Marketing Digital para Negocios Online.

Lo que te llevas

  • Abrir una negociación por el precio hace que el cliente lea tu trabajo como un gasto; un presupuesto demasiado bajo puede costarte el proyecto.
  • Antes de presupuestar hay que investigar el negocio del cliente: el error que Rafa reconoce es haberse quedado en la superficie.
  • El primer cliente tardó cuatro o cinco meses y más de mil correos: sin expectativas realistas, el arranque tumba a cualquiera.
  • Esconder el portfolio o la idea no protege nada; lo que se valora es la ejecución y lo que la gente puede ver.
  • Una web que convierte necesita propuesta de valor, beneficios, prueba social y llamada a la acción, no solo ser bonita.
  • La constancia gana al talento: contrato contigo mismo, publicación diaria y newsletter semanal durante un año.
  • Salir de la carrera solo con la carrera te iguala a los otros cuarenta candidatos de la cola.

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