Momentos clave
Edgar Martín Álvarez Pantoja dejó Derecho en séptimo semestre y hoy dirige una universidad online mexicana. En este episodio cuenta cómo se monta una carrera oficial desde cero, por qué eligió Ingeniería de Sistemas y Tecnologías Emergentes y cómo funciona la convalidación de cursos de Frogames por materias con validez oficial.
Del Atari a una licenciatura en Derecho
Su primer juguete formal fue un Atari con joystick de botón rojo, y con él aprendió a la vez a jugar y a pelearse con un idioma que no dominaba. Pero cuando llegó a la universidad, las carreras de tecnología en México eran caras y escasas, y Derecho era lo accesible.
«pasaba muchas horas, muchísimas horas de niño jugando y tratando de entender incluso el idioma en el que venían los juegos»
Séptimo semestre y marcha atrás
Aguantó tres años y medio de Derecho antes de reconocer que no le gustaba y cambiarse a ingeniería en telecomunicaciones y electrónica. Ya trabajaba como becario en una desarrolladora de software petrolero: entró armando computadoras y salió coordinando el departamento de tecnologías emergentes.
«empezar como un becario y salir como el coordinador del departamento de tecnologías emergentes»
El profesor de los números imaginarios
Lo sacaron al pizarrón, resolvió el problema y el profesor le contestó con palabras altisonantes que él prefiere no repetir. Lo cuenta como la peor y la mejor experiencia educativa de su vida: no dejó la escuela y aprendió qué no debe hacer una institución.
«pero si no tiene la capacidad de enseñar y la paciencia para hacerlo, porque yo, cuando me inscribo a la carrera, es porque voy a aprender»
Qué es un ingeniero, según él
Critica las carreras troceadas que te venden una pieza para poder venderte la siguiente. Su plan de estudios busca un tronco común de desarrollo, manejo de equipos y entregables, y después especialización a gusto del estudiante.
«esa persona capaz de resolver cualquier tipo de problema con el uso de los conocimientos que tiene»
Ganar en dólares sin emigrar
Presentaron un software de monitoreo de corrosión, apareció un cliente nuevo y acabaron abriendo una compañía con oficinas en Estados Unidos. Su conclusión es que la tecnología ya permite exportar servicios sin moverse del país.
«tú no tienes que cruzar ningún río para ganar en dólares, una vez que tienes una especialidad en tecnología»
Realidad virtual en una plataforma petrolera
Desarrollaron un recorrido en 360 grados con gafas VR para que el operador que no puede desplazarse revise la instalación desde su oficina. El desplazamiento real eran entre hora y media y ocho horas de barco.
«estamos acercando una plataforma sin necesidad de un helicóptero»
La IA no es el punto final
A quien teme que la inteligencia artificial le deje sin trabajo le recuerda que la IA la construyen ingenieros y que la historia de la tecnología nunca se ha detenido en un invento.
«no se trata de tener miedo, se trata de tener motivación, no se trata de tener miedo, se trata de tener sueños»
Convalidar cursos por materias oficiales
El acuerdo permite cambiar materias del mapa curricular por certificados de cursos de Frogames, y funciona también al revés para quien ya tiene cursos hechos. La inscripción incluye el catálogo completo y cada curso entrega una insignia blockchain para LinkedIn.
«hay materias en nuestro mapa curricular que vamos a convalidar con los cursos»
El episodio, en profundidad
Edgar Martín Álvarez Pantoja es el fundador de Business and Technologies School —la BATS, que es más corto—, una universidad online mexicana que ha arrancado con una carrera: Ingeniería de Sistemas y Tecnologías Emergentes, diseñada en conjunto con Frogames Formación. El episodio es a la vez la presentación de esa alianza y el retrato de alguien que llegó a la tecnología dando un rodeo largo: la idea venía de finales de 2023 y la retrasó el papeleo de la certificación.
El niño del Atari que acabó estudiando Derecho
Su primer juguete formal fue una consola de Atari, la del joystick con el botón rojo. «Pasaba muchas horas, muchísimas horas de niño jugando y tratando de entender incluso el idioma en el que venían los juegos», dice: sin dominar el inglés no siempre entendía lo que pasaba en pantalla, pero lo disfrutaba igual.
Y sin embargo entró en la universidad por Derecho, por una razón económica: en su época las carreras de tecnología en México eran caras y escasas, y Derecho, saturada, era de las accesibles. Aguantó hasta séptimo semestre —tres años y medio— antes de admitir que no le gustaba. Se cambió a ingeniería en telecomunicaciones y electrónica mientras trabajaba de becario en una desarrolladora de software para la industria petrolera: entró armando computadoras y salió «como el coordinador del departamento de tecnologías emergentes». Después, una maestría en marketing digital —«si no sabes vender lo que haces pues no importa que también lo haga»— y cursos online, entre ellos los del propio presentador, mucho antes de que se conocieran.
El profesor que le dijo que no servía para nada
El pasaje más duro del episodio es también, según él, el mejor. Estudiando la ingeniería en una escuela presencial que pagaba con su sueldo, lo sacaron al pizarrón a resolver un problema de números imaginarios. Estuvo minutos allí arriba con dos tensiones: que sus compañeros lo tomaran por tonto y que realmente lo fuera. Al terminar, el profesor le soltó unas palabras altisonantes que Edgar decide no repetir en el podcast, del estilo de que no servía para nada. Su conclusión no va contra las matemáticas de aquel hombre, sino contra su oficio: «pero si no tiene la capacidad de enseñar y la paciencia para hacerlo, porque yo, cuando me inscribo a la carrera, es porque voy a aprender». Y lo que hace hoy al frente de una universidad: «un alumno me dice eso y de inmediato está en la calle».
Juan Gabriel le devuelve la anécdota con la suya, sin filtro: tuvo un profesor que le machacó del primer al quinto año de la carrera de matemáticas, que años después le imploró que fuera a dar clase allí, y que «sigue siendo un hijo de puta, sigue siendo un tipo que no contrataría por nada del mundo»; fuera del ámbito académico, dice, al tercer día estaría en la calle. Edgar se queda con lo que aquello le enseñó a no hacer como institución.
Por qué esta carrera y no otra
La elección de la carrera tiene dos motivos: es un mercado en crecimiento y es lo que su equipo ha hecho de verdad. Drones y fotogrametría para la industria petrolera y la civil, mediciones que antes hacía un topógrafo, páginas web y sistemas completos para pequeños negocios. Ese compendio de experiencia es el plan de estudios.
Su crítica a las carreras latinoamericanas es que están troceadas a propósito: te enseñan una parte para venderte luego la siguiente. Él prefiere un tronco común de desarrollo, manejo de equipos y entregables para el cliente final, y que al terminar seas un ingeniero, que para él es «esa persona capaz de resolver cualquier tipo de problema con el uso de los conocimientos que tiene»; alguien que sabe un poco de todo y luego se especializa.
No hace falta cruzar el río
Edgar desmonta también el mito del sueño americano con su propio caso: presentaron un software de monitoreo de corrosión para tuberías petroleras, apareció un cliente que quería otra cosa y acabaron abriendo una compañía con oficinas en Estados Unidos. De ahí la frase que resume el episodio: «tú no tienes que cruzar ningún río para ganar en dólares, una vez que tienes una especialidad en tecnología».
El otro ejemplo es de realidad virtual, y no va de videojuegos: unas gafas VR con las que el operador petrolero que no puede desplazarse recorre la instalación en 360 grados y ve qué mantenimiento se hizo en cada punto. El desplazamiento real eran entre hora y media y ocho horas de barco. «Estamos acercando una plataforma sin necesidad de un helicóptero», resume.
La IA no es el último invento de la humanidad
A la pregunta del estudiante catastrofista —para qué estudiar tecnología si la inteligencia artificial le va a quitar el trabajo—, Edgar responde dos cosas: que la IA existe porque la hace un equipo de ingenieros, y que nada dice que sea el punto final: «que porque ya inventamos la rueda no vamos a inventar el carro o porque ya inventamos el carro, no vamos a inventar el avión». Su conclusión: «no se trata de tener miedo, se trata de tener motivación, no se trata de tener miedo, se trata de tener sueños».
De ahí sale el mejor consejo del episodio, y es contraintuitivo: no tengas prisa. Él eligió mal por miedo a quedarse atrás. «Si pudiera regresar el tiempo, yo saldría del bachiller y esta vez trabajaría saliendo y no en una, en dos, tres, cuatro cosas para ver cuál es realmente la que me gusta.» Entra a un despacho antes de estudiar leyes; pelea con un programa que no compila antes de estudiar desarrollo. Y una vez dentro: «es un error no trabajar o no poner en práctica lo que se supone que estás aprendiendo».
Cómo funciona la alianza, en concreto
En México, para que un título sirva hace falta el reconocimiento de la Secretaría de Educación Pública y el registro que acredita la carrera; con eso llega la cédula profesional, el papel que te piden para trabajar. «Aquí en Latinoamérica el título no deja de ser importante», insiste Edgar. La carrera dura tres años y el acuerdo es este: «hay materias en nuestro mapa curricular que vamos a convalidar con los cursos» de Frogames. Presentas el certificado del curso equivalente y la materia queda convalidada. Funciona en los dos sentidos: quien ya haya hecho cursos de probabilidad y estadística, de Python o de inteligencia artificial puede llegar con media carrera adelantada.
Además, la inscripción da acceso al catálogo entero de Frogames —más de 200 cursos desde 2015, 25 de ellos publicados en 2024— y cada curso completado entrega una insignia digital en blockchain que se añade a LinkedIn con un clic. Hay convalidación y doble titulación para estudiantes de Venezuela, Colombia o Ecuador, y un equipo que coloca perfiles en petroleras. Para 2025 los planes son dos licenciaturas y tres maestrías: inteligencia artificial y LLM, derecho corporativo y marketing. Y una oferta para quien escuche el podcast: un 10% adicional sobre la beca que ya se tenga.
Cierra recomendando el ensayo de Andrés Oppenheimer sobre el futuro del trabajo en la era de la automatización, para entender los miedos y quitárselos.
Lo que te llevas
- Tener prisa por decidir a los dieciocho lleva a malas decisiones: su consejo es trabajar en dos, tres o cuatro cosas antes de elegir carrera.
- En México el título no es un adorno: la cédula profesional es el papel que te piden para trabajar, y por eso importa el aval oficial.
- La carrera dura tres años y las materias se pueden convalidar con certificados de cursos online equivalentes, en ambos sentidos.
- La inscripción incluye acceso al catálogo completo de Frogames, más de 200 cursos publicados desde 2015.
- Cada curso completado da una insignia digital en blockchain que se añade a LinkedIn, así que el currículo crece antes que la experiencia.
- La especialización en tecnología permite facturar en dólares desde el propio país, sin emigrar.
- Quien mencione el podcast al contactar con la universidad tiene un 10% adicional sobre la beca que ya le corresponda.