Volumen 152 · Frogmación Podcast

Entrevista a Chema González – Reinventarse para emprender (otra vez)

Por Juan Gabriel Gomila • • 48 min de audio

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Episodio 152: Entrevista a Chema González – Reinventarse para emprender (otra vez)

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Momentos clave

Chema González dejó la banca de inversión en Londres para montar una plataforma de alquiler vacacional desde el sofá de su casa, la vendió a una cadena hotelera y años después vio cómo la pandemia dejaba su segundo negocio a cero. De ahí salió el modelo de franquicias con el que hoy opera Alterhome. En esta entrevista explica qué vio, qué le costó y qué le pide a quien quiere emprender con él.

Un pajarillo en una jaula de cristal

Tras un año viajando con una mochila, entra a trabajar en banca de inversión en Londres el 1 de noviembre de 2010. Aprende muchísimo y a la vez sabe desde el primer día que aquello no es lo suyo.

«yo venía de ser libre, con poquito dinero, pero con absoluta libertad»

La oportunidad de 2011: pisos vacíos

Viviendo en el centro de Londres ve que hay viviendas paradas mientras sus dueños viajan, y una crisis que aprieta a todo el mundo. De ahí sale Alterkeys, el marketplace que funda con 26 años junto a su hermana.

«yo no quería ser un número más, ser el último de la fila»

Vender y reinvertir en el comprador

Alterkeys acaba comprada por Room Mate Hotels, en la que él reinvierte parte del dinero de la venta. No vendió para retirarse: quería llegar más lejos con más músculo detrás.

«yo tenía 29 años y no tenía gasto»

La pandemia: ingresos a cero

Con renta fija comprometida en viviendas y edificios de varios países, el confinamiento le deja los ingresos casi en cero y los costes intactos. Los meses más duros son también los que más trabajan.

«te diría que no hemos currado más nuestra vida»

Reinventarse con un modelo de franquicias

En vez de volver al modelo anterior, parten el trabajo: el socio local capta viviendas y cuida al propietario, y Alterhome pone tecnología, ingresos por noche y atención al viajero. El socio monta su propio negocio sin comprar ninguna vivienda.

«creemos una especie de sistema de franquicia, para que nosotros ahora hablamos con personas que quieran montar su propio negocio»

Qué perfil buscan como socio local

No piden formación previa ni experiencia en el sector: han entrado profesores, asesores, un oftalmólogo o gente que trabajó en la NASA. Piden hambre, humildad para dejarse enseñar y ser buena gente.

«todos tienen como dos cosas que tienen hambre y que quieren crecer»

Tecnología sí, pero con personas

La automatización quita tareas, errores y costes, pero él insiste en que la hospitalidad sigue siendo un negocio de personas. Ni siquiera la parte más matemática, fijar el precio de cada noche, se sostiene sola.

«hace falta ser humanos que le interpreten que le ajusten y que la mejoren»

El consejo que casi prefiere no dar

Antes de emprender, entiende de qué va esto y decide si esa vida es para ti. Su balance de casi 14 años es que ha habido más momentos difíciles que bonitos, y que lo que comparten sus referentes es sacrificio y persistencia.

«todos coinciden en sacrificio, todos coinciden en lo difícil que es y en la persistencia»

El episodio, en profundidad

Hay entrevistas de camino recto y otras en las que el camino se rompe dos veces. La de Chema González en el episodio 152 de Frogmación es de las segundas: banca de inversión en la City de Londres, una plataforma de alquiler vacacional montada desde casa y vendida a una cadena hotelera, y un segundo negocio que la pandemia dejó a cero.

De Jerez a la City: el pajarillo enjaulado

La historia empieza en el campo, con 14 años, preguntándole a su padre qué debía estudiar. La respuesta fue empresariales y derecho: «porque tienes que saber del mundo de negocios y derecho porque un empresario tiene que saber de la ley». Hizo las dos carreras y reconoce sin problema que lo que de verdad aprendió fue después, dándose de bruces con la realidad: cobrando facturas, contratando y despidiendo gente, vendiendo producto y saliendo a la calle.

Antes de trabajar se fue un año con una mochila por Sudamérica, Australia y parte de Europa. El contraste con lo que vino después lo tiene grabado con fecha: el 1 de noviembre de 2010 se vio en un edificio acristalado de Londres, en un entorno exigente, con gente brillante y un idioma que apenas entendía. Mirando por la ventana se hacía una pregunta muy concreta: «¿qué narices hago yo aquí?».

No fue tiempo perdido: allí aprendió a trabajar con gente muy exigente, y vivir en el centro de la ciudad fue lo que le puso delante la oportunidad: los pisos que se quedaban vacíos cuando sus dueños se iban de vacaciones. También se le quedó grabado el ecosistema británico frente al español: exenciones de IVA por debajo de cierta facturación y certificados con los que quien invierte en una startup se desgrava esa inversión. Para él, fomentar el emprendimiento es la clave de la prosperidad de un país.

2011: viviendas vacías y una crisis por delante

La oportunidad la vio en 2011, cuando casi nadie sabía lo que era alquilar su propia vivienda a viajeros. «las viviendas no se rentabilizaban, estaban vacías allí», resume. Así nació Alterkeys, un marketplace que ponía en contacto a propietarios con viajeros, al estilo de Airbnb, y que llegó a operar en más de 40 países. La fundó con 26 años junto a su hermana, y detrás había algo más que un hueco de mercado: no quería ser un número más en una fila ajena ni que su tiempo lo gestionaran otros.

Inversores, venta y una operación que no existía

Alterkeys levantó dinero por el camino. Ganaron una de las quince plazas de la aceleradora que montó Juan Roig, con un cheque de un cuarto de millón de euros en condiciones muy favorables, y sumaron inversores del sector, entre ellos la familia Ortega. La compró Room Mate Hotels, que en ese momento estaba levantando algo más de nueve millones de euros para seguir creciendo. Él defiende que fue la primera operación del mundo que unía el alquiler vacacional con el sector hotelero; ocho meses después, dice, una gran cadena compró a un competidor suyo por 180 millones.

Del proceso saca dos conclusiones: que el aprendizaje le costó diez veces lo que un máster en Harvard y que hoy lo haría distinto, y que vender no era la meta, porque parte del dinero lo reinvirtió en la empresa compradora. «yo tenía 29 años y no tenía gasto», explica; lo que quería era hacerse más fuerte y más grande.

La pandemia: ingresos a cero, costes intactos

Alterhome, la segunda empresa, iba bien hasta marzo de 2020: viviendas en gestión, edificios acondicionados en Panamá, en Alejandría y en varias ciudades españolas, buena parte con renta fija comprometida. Y entonces «tus ingresos, bajan casi a 0, pero tú costes» siguen ahí. Cuenta que nunca habían trabajado tanto: confinado con su pareja, de ocho de la mañana a once de la noche, todos los días, perdiendo dinero cada mes.

La lectura que hicieron fue que el negocio no desaparecía: al salir del confinamiento más gente preferiría una vivienda a un hotel grande. Así que volvieron a montarlo, esta vez con todo lo aprendido.

El modelo de franquicias: tu negocio, sin comprar vivienda

El giro consistió en partir el trabajo. Alterhome se queda con lo que hace bien y escala con volumen (tecnología, generación de ingresos por noche, atención al viajero, coordinación de limpieza y mantenimiento) y el socio local se queda con lo que exige estar en la ciudad: captar viviendas buenas y cuidar al propietario. Según cuenta, un socio puede facturar en torno a medio millón de euros en su primer año sin comprar ninguna vivienda, y la promesa viene con condición: «tienes que hacer lo que te decimos y como te decimos», y si no capta un mínimo de diez viviendas con su sistema, le devuelven el dinero.

El motivo de fondo: antes lo hacían con empleados propios y se dieron cuenta de que las ganas y el corazón que le pone el dueño de un negocio no son los de un empleado. Los perfiles que han entrado no se parecen entre sí (gente que trabajó en la NASA, profesores, un oftalmólogo, asesores con su gestoría, gente recién llegada de Latinoamérica) pero comparten dos cosas: hambre y ganas de crecer. Y una tercera, dice él, ser buena gente: por muy buenos resultados que prometa alguien, si trabajar con esa persona es un mal trago, no le interesa.

Tecnología con personas dentro

Sobre inteligencia artificial es entusiasta y prudente a la vez: elimina tareas, errores y costes, y mejora la experiencia, pero el suyo sigue siendo un negocio de personas. Lo ejemplifica con la generación de ingresos por noche, que parece pura matemática, y con las grandes cadenas hoteleras que mantienen equipos enteros dedicados a eso. Un bot puede resolver muchas preguntas de un viajero; otras piden que alguien escuche. Su lectura del sector es la misma que su oportunidad: «está muy poco profesionalizado, con lo cual es una muy buena oportunidad para aquellos que quieren profesionalizarse».

Qué le pide a quien quiere emprender

El consejo que da no es motivador y él lo sabe: que entiendas primero de qué va esto. Lleva casi 14 años y su balance es que «han sido mucho más momentos difíciles que bonitos». Emprender para manejar tu tiempo o para ganar dinero rápido le parece mentira. Solo escucha a quien tiene la vida que él quiere tener, y todos los que le sirven de referencia coinciden en lo mismo: sacrificio, dificultad y persistencia. Lo que le mantiene no es que sea fácil, sino saber que lo normal es que sea difícil.

Hoy Alterhome opera en España, México y Belice, mira a Colombia y se ha propuesto crear 250 empleos en España en tres años. Han entrado en su capital una gran red inmobiliaria internacional con medio siglo franquiciando y el vehículo inversor de la mayor asociación de agentes inmobiliarios de Estados Unidos; de ambos valora más el conocimiento que el cheque. Y de los rankings dice que el mejor indicador es cómo están su gente, sus viajeros, sus propietarios y sus socios locales. Al final, dice, «lo que más me interesa que es crear algo que funciona y que pueda tener un impacto en el mundo». Puedes ver el proyecto en alterhome.com.

Lo que te llevas

  • Venir del sector da ventaja: Alterhome arrancó rápido porque ya sabían de Alterkeys qué viviendas se alquilan, qué busca el propietario y qué funciona.
  • Alterkeys era un marketplace que pone en contacto (como Booking); Alterhome es el gestor que se ocupa de la vivienda y de la experiencia (como Meliá).
  • El modelo de franquicias reparte el trabajo: el socio local capta viviendas y trata con propietarios; la central pone tecnología, ingresos por noche y atención al viajero.
  • El dueño de un negocio le pone unas ganas que un empleado no le pone: por eso cambiaron empleados propios por socios locales con negocio propio.
  • La tecnología quita tareas, errores y costes, pero en hospitalidad hace falta alguien que interprete los datos y que escuche al viajero.
  • Su consejo antes de emprender es entender de qué va: casi 14 años después, más momentos difíciles que bonitos, y sacrificio y persistencia como denominador común de sus referentes.

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¿Quieres aprender esto en serio?

El curso del que se habla en este episodio: Proyecto Final de la Ruta de Emprendimiento.