Momentos clave
José Luis Orós dejó veinte años de puesto fijo para montar un plan de pensiones que se llenaba comprando. De ahí salió, casi por accidente, una aplicación que paga a los ciudadanos por cada bolsa que reciclan. En este episodio cuenta las cifras reales del reciclaje en España, por qué la gente no recicla y cómo pretende que el esfuerzo acabe descontándose del recibo de la luz.
De la librería a la idea de negocio
Veinte años en El Corte Inglés, de vendedor de librería a responsable de la agenda cultural en Zaragoza. La salida no llegó por hartazgo, sino por una base de datos de promociones que cada vez necesitaba más campos.
«cuando llevas tanto tiempo en un proyecto en una empresa, al final, siempre tienes una necesidad de abrir una puerta nueva y cerrar otra»
Pensiones por consumo y el sandbox
Si un porcentaje de cada compra fuera a un plan de pensiones durante treinta años, la cifra acumulada era interesante. La Comisión Europea lo financió en H2020 y, con Ibercaja Banco, dos años de sandbox financiero sirvieron para cambiar la normativa de pensiones.
«en cada compra, puedes tomar una decisión»
Reciclar reventó todas las métricas
Probaron a incentivar correr, andar y tener el carné con todos los puntos. Ganó el reciclaje por goleada. Y no por el dinero: por el reconocimiento, el mismo que engancha a quien sube sus kilómetros a una aplicación deportiva.
«no lo hacía por los céntimos que les dábamos a reciclar»
Las cifras reales del reciclaje en España
Solo se separa un 28% de los residuos sólidos según los datos municipales de 2022. España tendría que ir por el 35% y llegar al 60% en 2030. Mientras tanto, paga multas por incumplir.
«España está pagando multas, ya desde hace tiempo, por no cumplir esos objetivos»
El problema de moralizar el reciclaje
Sin incentivo, sin espacio en casa y con la concienciación delegada en las gestoras de residuos, reciclar acaba pareciendo una obligación con ideología. Hay quien deja de separar como protesta contra su ayuntamiento.
«se ha moralizado demasiado con el reciclaje»
Reciclar como ahorro energético
La apuesta actual es que el reciclaje se reconozca como certificado de ahorro energético, igual que cambiar ventanas o poner LED, y que baje el recibo de la luz. Llevaron la propuesta al sandbox eléctrico y no obtuvieron respuesta.
«un reciclador ahorra energía, con lo cual paga menos energía»
Tokenizar la basura y quién recicla más
Cada reciclaje es una cadena de datos única, certificada y sellada, que permite decidir barrio a barrio. Al cruzar sus zonas de reciclaje intenso con la renta disponible aparece una correlación inesperada.
«está reciclando más la gente con pobreza energética»
La caja de cinco euros
Pagas el embalaje, el impuesto y la tasa de basuras, y en cuanto sueltas la caja en el contenedor su valor es cero. De ahí el título: si vas a cobrar por tu residuo es porque el residuo es tuyo.
«he pagado por esta caja, cinco euros, y ahora no vale nada»
El episodio, en profundidad
El episodio 154 de Frogmación arranca con dos preguntas: cuántos cubos de basura tienes en casa y cuánto tiempo dedicas al reciclaje cada semana. Las contesta José Luis Orós, emprendedor social y creador de RECICLA.APP, la aplicación que paga por cada reciclaje. Y lo hace con datos, no con moralina.
Veinte años en El Corte Inglés y una base de datos
Orós se define como hijo del baby boom. Nació en un pueblo industrial de Huesca y acabó en Zaragoza. En su casa la universidad no era un plan: a los dieciséis tocaba buscarse la vida y a los veintiuno entró en El Corte Inglés, la promesa de trabajo para siempre. Estuvo veinte años, de vendedor de librería a responsable de la agenda cultural de la casa.
El desvío llegó por una base de datos: la de las promociones. Al ampliarla una y otra vez vio que se volvían absurdamente complejas, con más regalo cada vez para vender lo mismo. Era 2010, resaca de la crisis de 2008. Pensó medio en broma que habría que pagarle al cliente por comprar, y luego se lo tomó en serio: si un 3% o un 5% de cada compra fuese a un plan de pensiones durante treinta años, la cifra acumulada era interesante de verdad. Así nació pensiones por consumo.
Lo presentó en la empresa: gustó a todos y nadie supo qué hacer con ello. Él se quedó la idea —«quizá lo pueda montar yo»— y comprobó que no existía nada parecido: ni siquiera estaba asentado el cashback. «cuando llevas tanto tiempo en un proyecto en una empresa, al final, siempre tienes una necesidad de abrir una puerta nueva y cerrar otra», resume.
Un proyecto europeo, dos años de sandbox y un cambio de ley
La Comisión Europea lo financió dentro del programa H2020, en nuevos modelos de negocio para sociedades inclusivas y reflexivas, porque la idea iba más allá del ahorro: «en cada compra, puedes tomar una decisión». La primera aseguradora que entró fue la mayor del mundo, pero sus productos estaban cerrados y aquello eran aportaciones micro, de un euro. Faltaba producto financiero, así que se aliaron con Ibercaja Banco y entraron en el sandbox del Ministerio de Economía, donde la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el Banco de España y la Dirección General de Seguros examinan productos nuevos. Dos años después habían cambiado la normativa. El producto acabó siendo propiedad del banco: salida limpia tras doce años.
El reciclaje reventó todas las métricas
En el proyecto europeo probaron a incentivar correr, andar kilómetros y tener el carné con todos los puntos. Y reciclar. Reciclar arrasó. Con la pandemia montaron RECICLA.APP y en un año doblaron los usuarios de las pensiones. Lo revelador fue el motivo: la gente «no lo hacía por los céntimos que les dábamos a reciclar», «sino por el reconocimiento, algo que estaban haciendo ya». El mismo mecanismo que engancha a quien sube sus kilómetros a Strava.
Hoy son más de 13.000 recicladores y casi un millón de reciclajes registrados, con ocho materiales incentivados: plástico, papel, vidrio y orgánico a diario, pilas y ropa cada semana, aceite y medicamentos al mes. La media de los activos es de 21 reciclajes mensuales y el pago diario son dos céntimos.
España separa el 28% y debería ir por el 35%
Orós prefiere las cifras municipales de recogida, de 2022, a las memorias de los grandes sistemas de gestión de envases. Solo se separa un 28% de media; el resto va al contenedor gris, a vertedero o a tratamiento. El vidrio de hostelería se salva con un 85%; lo de las casas está peor controlado. España se comprometió al 60% en 2030 y en 2025 tendría que ir ya por el 35%. «España está pagando multas, ya desde hace tiempo, por no cumplir esos objetivos».
¿Por qué no reciclamos? No hay ningún incentivo. Falta espacio: quien recicla bien no tiene tres cubos, tiene cinco. Los ayuntamientos delegan la concienciación en las propias gestoras con las que firman contratos millonarios. Y sobre todo: «se ha moralizado demasiado con el reciclaje». Reciclar parece exigir una ideología, y él ve gente que no separa como protesta contra su ayuntamiento. En los colegios pasa lo contrario: cuando hay un chaval reciclador, «es el más reciclador del mundo y a sus padres les tienen fritos».
De fondo, llamamos economía circular a lo que sigue siendo economía lineal: hay una «falta de imaginación, en lo que es la nueva economía circular» y un problema de propiedad. Cuando compras unos auriculares pagas su embalaje —sus estudios lo sitúan en torno al 10% del precio, a veces mucho más—, el impuesto y la tasa de basuras. Y en cuanto sueltas la caja en el contenedor, vale cero.
Del contenedor al recibo de la luz
De ahí sale el giro actual del proyecto. Si reciclar evita fabricar cosas nuevas, reciclar es ahorro energético, y ese ahorro ya se premia: son los CAE, los certificados que te dan al cambiar ventanas o poner luces LED. La idea es que llegue al recibo de la luz del hogar reciclador. «un reciclador ahorra energía, con lo cual paga menos energía». Llevaron la propuesta al sandbox eléctrico y ahí se estrellaron: «ni nos contestaron». Ahora lo intentan por gestoras y energéticas, en un sector que describe como un muro de regulación, lobbies y trazabilidad intermitente: ni siquiera se pesa siempre lo que entra en la planta.
La otra pata es el dato. Cada reciclaje genera una cadena única —foto, hora, ubicación— que certifican con un tercero de confianza y sellan con la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Sobre el blockchain, Orós admite que ahí está la base digital para una criptomoneda de la basura, aunque prefiera no mezclar todavía. «la tokenización es un valor, es un dato», y con él «puedes tomar decisiones en cada código postal» —el lado técnico de todo esto está en esta introducción al blockchain, las criptomonedas y los smart contracts—. Y una correlación inesperada: al cruzar sus zonas de reciclaje intenso con la renta disponible salen las rentas bajas y medias bajas. «está reciclando más la gente con pobreza energética».
Suiza, Alemania y una caja de cinco euros
En Suiza el valor está en la bolsa: la compras cara, con código de barras, y el camión los lee. Alemania funciona con depósito y retorno, lo que se implanta ahora aquí; Orós matiza que eso no es pagar por reciclar, sino devolverte tu dinero. Juan Gabriel bromea con que en España somos tan idiotas que tiraríamos la bolsa al suelo antes que pagarla, y concluye que «la gamificación mueve mundos al final».
Lo que se le queda clavado al presentador es la caja: «he pagado por esta caja, cinco euros, y ahora no vale nada». Ese es el fondo del asunto y el título del episodio: si quieres que te recompensen por tu residuo es porque el residuo es tuyo. Reciclar deja de ser un servicio que te prestan y pasa a ser «es una participación ciudadana en toda la regla». Sus recomendaciones: La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, en Anagrama, y la película El expreso de medianoche.
Lo que te llevas
- Incentivar el reciclaje funciona mejor que incentivar correr o conducir bien: en sus pruebas, reciclar arrasó y en un año dobló los usuarios que tenían con las pensiones.
- El motor no es el dinero, son dos céntimos por reciclaje diario, sino el reconocimiento público del hábito, igual que en las aplicaciones deportivas.
- España separa un 28% de sus residuos sólidos, tendría que ir por el 35% camino del 60% en 2030 y ya paga multas por incumplir.
- Moralizar el reciclaje lo convierte en ideología: hay gente que deja de separar como protesta contra su ayuntamiento, del color que sea.
- Reciclar es ahorro energético, y por tanto podría convertirse en un CAE que se descuente del recibo de la luz del hogar reciclador.
- Al cruzar los datos de reciclaje intenso con la renta disponible, quienes más reciclan son las zonas de renta baja y media baja.
- Sin datos no hay economía circular: la trazabilidad de la basura es intermitente y ni siquiera se pesa siempre en la planta.