Volumen 158 · Frogmación Podcast

Entrevista a Sebastián Barajas Caseny – Aprender es Hacer: Por qué el sistema educativo necesita reinventarse 🧠📚

Por Juan Gabriel Gomila • • 61 min de audio

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Episodio 158: Entrevista a Sebastián Barajas Caseny – Aprender es Hacer: Por qué el sistema educativo necesita reinventarse 🧠📚

Momentos clave

Sebastián Barajas Caseny lleva cuarenta años viendo por qué la gente no adopta lo que se le enseña, y ha montado una escuela para adultos que funciona justo al revés que el aula. Aquí desmonta el origen medieval de la clase magistral, define la inteligencia como capacidad de adaptación y explica paso a paso cómo se construye un curso por proyectos. Y de paso, su tesis sobre la IA: cuanta más haya, más inteligencia humana hará falta.

De digitalizar empresas a estudiar el aprendizaje

En los ochenta instalaba aplicaciones de gestión en empresas que después no las aprovechaban. La infraestructura se sabía montar; el cambio de comportamiento, no. De esa frustración nace su interés por cómo aprenden las personas.

«eran personas que se estaban encontrando delante de una pantalla sin entender nada»

El niño que quiere una galleta

Su modelo de aprendizaje natural tiene objetivo, plan, error, feedback y recompensa. La ruptura de expectativas es la que dispara el mecanismo, y la memoria episódica combinada con el lenguaje es lo que nos hace potentes.

«si estaba esperando que un resultado de su acción fuera que un adulto le da una galleta al no suceder pues entra el mecanismo de aprendizaje»

La clase magistral viene de los monasterios

Un solo libro, caro, en un idioma que los alumnos no entendían, y un solo monje que sabía leer: de ahí sale el formato de uno que habla y muchos que escuchan. Las escuelas monásticas se convirtieron en universidades y el formato sobrevivió a su motivo.

«va a aprender a construir un puente escuchando a alguien que le están dando una charla»

Qué es la inteligencia y qué mide un examen

Un examen mide memoria sobre unos ítems, no inteligencia. Él prefiere la definición biológica y recuerda que un IQ alto no garantiza nada en la vida real.

«la capacidad de un organismo de sobrevivir en un entorno cambiante»

El móvil en clase es un síntoma, no la causa

Rechaza el discurso de la cultura del esfuerzo con el ejemplo de su hijo entrenando al fútbol en enero con frío. El problema no es que falte esfuerzo, es que en el aula no hay motivación ni relevancia.

«ir a jugar a futbol es motivante y estar escuchando en un aula algo que no me interesa nada»

Cómo se construye un curso por proyectos

Expertos de la materia definen qué hay que saber hacer, diseñadores instruccionales lo secuencian de simple a complejo y los desarrolladores escriben el contenido. Cada tarea lleva entregable, procedimiento de trabajo y la teoría mínima.

«cada tarea tiene un entregable un procedimiento de trabajo y una serie de recursos»

Más IA obliga a más inteligencia humana

La IA es una herramienta que multiplica a quien sabe fijar objetivos y no aporta nada a quien solo repite. Lo que desaparece es el trabajo intelectual mecánico, no la necesidad de entender el fondo del asunto.

«lo que vamos a eliminar son tareas mecánicas en repetitivas»

El cambio no llegará por una ley

Compara la reforma educativa con la invención del móvil: nadie legisló el resultado, se llegó por prueba y error. Pide potenciar la formación profesional y dejar espacio a modelos nuevos, aunque a la política le dé pánico.

«el sistema educativo no se va a cambiar por una ley»

El episodio, en profundidad

El episodio 158 arranca con una queja sobre los jóvenes: faltan al respeto, desdeñan la ley, se rebelan en las calles. Suena a tertulia de ayer, pero tiene unos 2.500 años y la firma Platón. Con esa entrada, Juan Gabriel Gomila conversa una hora con Sebastián Barajas Caseny, fundador de Ubiqum y autor de Aprender es Hacer, sobre una idea incómoda: enseñamos de una manera que no se parece a cómo aprendemos.

El interés no nace en el aula, nace en la oficina

Barajas no cuenta la historia previsible del alumno maltratado por el sistema: su paso por el colegio y la universidad «era una cosa realmente normal». De económicas solo dice que le preparó para ser profesor de primero de carrera, a base de asignaturas desconectadas, sin contexto y teóricas.

La espina se le clava trabajando. En 1982, con otros cuatro socios, lanza en España una aplicación de gestión financiera para empresas: llegaban a un cliente, instalaban el sistema y tiraban los libros de contabilidad a la papelera: «eran personas que se estaban encontrando delante de una pantalla sin entender nada». La empresa se vendió en 1989 a una consultora multinacional, donde pasó una década montando la práctica de gestión del cambio: mucha inversión en tecnología sin retorno, porque la infraestructura se sabía montar pero el comportamiento no cambiaba. Allí conoce al investigador del que dice haber aprendido todo lo que sabe, que venía de la inteligencia artificial y la ciencia cognitiva en la Universidad de Yale y dejó de construir sistemas inteligentes para dedicarse a hacer personas más inteligentes.

Un niño que quiere una galleta

Para explicar cómo aprendemos, Barajas no va a la neurociencia: va a la cocina. «un niño aprende a hablar y no le damos ni una sola clase extra». Hay un objetivo, la galleta. Hay un plan poco formal: señalar con el dedo y emitir un sonido. Hay una ruptura de expectativas cuando el adulto no entiende y la galleta no llega, y eso dispara el aprendizaje. Hay corrección y hay recompensa. Todo se graba en la memoria episódica, que en las personas se suma al lenguaje, así que la próxima vez no se empieza de cero.

Por qué el aula es como es

Los griegos no daban clases magistrales: discutían. El formato viene de los monasterios medievales, donde «había un solo libro que era la biblia», caro porque no había imprenta, en un idioma que los alumnos no conocían, y un solo monje que sabía leer. De ahí el lecture: yo leo, tú escuchas. Aquellas escuelas se convirtieron en universidades y el formato sobrevivió a su motivo. Por eso hoy resulta absurdo que quien va a construir un puente «va a aprender a construir un puente escuchando a alguien que le están dando una charla». Su conclusión: «La tradición todavía es mucho más potente que la ciencia en el mundo de la educación».

Lo mismo vale para el contenido: reta a quien le escuche a encontrar una explicación científica de por qué un niño de catorce años tiene clases de geografía. Dice que la ha buscado y que no existe: solo hay una ley y, detrás de la ley, profesores de geografía «que son funcionarios públicos a los que no se les puede expulsar» y que ya no pueden dejar de darla.

El móvil en clase no es el problema

Barajas rechaza el discurso de la cultura del esfuerzo. En la asociación de padres ponía siempre el mismo ejemplo: su hijo puede estar aburrido en clase, pero en enero, a las siete de la tarde y con un frío de miedo, se pasa hora y media entrenando al fútbol y no falta a uno. «no me digas que eso no es esfuerzo». No es el carácter del chaval: una cosa le motiva y la otra no. Y si lo que se cuenta en clase ya lo responde el móvil o lo explica mejor Wikipedia, memorizarlo pierde el sentido.

Preguntado qué les diría a esos jóvenes, Barajas responde dos cosas: que busquen la materia que de verdad les estimula, y que hagan valer sus derechos, porque en las discusiones sobre educación hablan los políticos y los profesores y a los alumnos no les pregunta nadie. Juan Gabriel añade ahí una frase que él mismo reconoce que suena rara: que hoy un adolescente puede elegir su sexo y su género, e incluso cambiarlo si quiere, pero no puede elegir qué estudia ni qué aprende. Para él es igual de válido aprender algo en un colegio que aprenderlo de un canal de TikTok o de un youtuber que te cuente las guerras púnicas en plan Juego de Tronos.

Qué entiende él por inteligencia

Un examen no mide inteligencia: mide lo que alguien ha memorizado sobre unos ítems. Él se queda con la definición biológica, «la capacidad de un organismo de sobrevivir en un entorno cambiante», y recuerda que hay estudios donde un IQ muy alto no evita acabar en divorcio o alcoholismo como el resto. Inteligencia es enfrentarse a algo nuevo, fijar un objetivo, construir un plan, equivocarse y salir adelante. Justo lo que el sistema educativo no entrena.

Cómo se trabaja por proyectos de verdad

Aquí separa su modelo de la moda. Que una profesora monte un proyecto para construir una bicicleta está bien, pero es una isla: depende de que a un docente aislado se le ocurra. En Ubiqum el proceso es industrial. Se empieza por el final, preguntando a expertos de la materia qué tiene que saber hacer alguien para que lo contraten; unos diseñadores instruccionales lo convierten en una secuencia de habilidades de lo simple a lo complejo. Salen proyectos encadenados, y cada uno se parte en tareas: «cada tarea tiene un entregable un procedimiento de trabajo y una serie de recursos», es decir, la teoría mínima y ni una línea más, porque «la teoría la vas construyendo tu a medida que vas viviendo y vas explicando lo que has hecho». El alumno hace, se equivoca y levanta la mano, y ahí el profesor mira cómo razona. Nadie avanza sin cerrar su entregable, y a quien necesita más tiempo se le da.

Los tres rasgos que reivindica: práctico, personalizado («no un profesor que habla para 20 a la vez») y flexible. Su público son adultos que se reciclan hacia ingeniería de software o análisis de datos.

La IA no te ahorra aprender

Su tesis sobre la inteligencia artificial va a contracorriente del miedo: «cuanto más inteligencia artificial de la que estamos creando más inteligencia humana vamos a necesitar». Dale la herramienta a alguien capaz de fijar objetivos y su productividad se catapulta; dásela a quien solo repite lo que le han dicho y no le servirá de nada. Como con la maquinaria agrícola, dejamos de aplicar fuerza física y ahora dejaremos de aplicar esfuerzo intelectual repetitivo: «lo que vamos a eliminar son tareas mecánicas en repetitivas».

Un documento en inglés que antes le llevaba dos días con una persona ayudante ahora sale en horas, pero el contenido lo pone él: la máquina no conoce al cliente. Un diagnóstico médico automatizado maneja ochenta variables donde un cerebro humano llega a diez, pero alguien tiene que interpretarlo y ver cuándo se equivoca. Y para programar un agente hace falta algo que casi nadie sabe hacer: contar con precisión qué tareas realizas cada día. «nos va a exigir un esfuerzo intelectual mayor».

Y el sistema, ¿cómo cambia?

No por decreto. «el sistema educativo no se va a cambiar por una ley». Ninguna ley inventó el móvil: lo hicieron ingenieros a base de fracasos y correcciones. Propone potenciar la formación profesional y dejar que emerjan modelos nuevos por prueba y error, aunque a los políticos eso les dé pánico. Él mismo no puede certificar oficialmente su método, porque la norma exige tantas horas de teoría y tal tipo de profesorado que no encaja aunque funcione. Y desmonta el argumento de que la teoría va primero con una reducción al absurdo: «el que inventó la rueda, primero fue a una universidad de la rueda». Nadie estudió YouTube en la universidad antes de crear YouTube.

Al final, Juan Gabriel le pide que titule la conversación. Lo tiene fácil, porque es el título de su libro: aprender es hacer. Y deja la puerta abierta a que le escriban por LinkedIn.

Lo que te llevas

  • El aprendizaje natural tiene una secuencia clara: objetivo, plan de acción, error, feedback y experiencia grabada en la memoria episódica. El aula no reproduce ninguno de esos pasos.
  • La clase magistral no es una decisión pedagógica, sino una herencia de los monasterios medievales que sobrevivió al problema que resolvía.
  • Inteligencia no es memorizar: es la capacidad de un organismo de sobrevivir en un entorno cambiante, y un IQ alto no garantiza ni éxito ni felicidad.
  • Trabajar por proyectos no es improvisar: exige expertos de la materia, diseño instruccional y secuenciación, y no lo puede sostener un profesor aislado.
  • Cada tarea necesita un entregable evaluable, un procedimiento de trabajo detallado y solo la teoría mínima necesaria para hacerla.
  • Cuanta más inteligencia artificial haya, más inteligencia humana hará falta: la herramienta multiplica a quien sabe fijar objetivos y no aporta nada a quien solo repite.

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