Volumen 159 · Frogmación Podcast

El Eternauta – Una crítica magistral a nuestra sociedad actual 🌎🎥

Por Juan Gabriel Gomila • • 13 min de audio

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Episodio 159: El Eternauta – Una crítica magistral a nuestra sociedad actual 🌎🎥

Momentos clave

Un episodio sin invitado y sin spoilers sobre El Eternauta, la serie argentina de Netflix. Juan Gabriel Gomila deja el argumento a un lado y se centra en lo que la serie dice de nosotros: el egoísmo del sálvese quien pueda, el autoritarismo doméstico, el bullying y lo indefensos que quedamos cuando lo nuevo deja de funcionar. Con el apagón de abril en España y la guerra de Ucrania como espejos.

De cómic de 1957 a serie de 2025

El Eternauta nace como cómic argentino publicado entre 1957 y 1959, según los números que él dice tener apuntados. Se intentó adaptar al cine y la televisión en los noventa y de nuevo hacia 2020, y todos los intentos fracasaron hasta que Netflix lo consiguió en 2025.

Los números de la serie

Con los datos que maneja el día de la grabación, es la segunda serie más vista a nivel global de Netflix y ha alcanzado el primer puesto entre las de habla no inglesa. Seis capítulos de una hora en la primera temporada y segunda temporada ya confirmada.

La nieve, los escarabajos y las naves

Cae una nieve que mata al contacto y obliga a salir a la calle con bolsas, máscaras y cinta. Después se descubre que es una consecuencia: unos escarabajos gigantes envuelven a la gente en una red y se la llevan, y detrás hay naves que ellos no pueden estar pilotando.

«los escarabajos son simplemente una especie de llamémoslo soldados, la mano de obra barata»

El autoritarismo puertas adentro

Uno de los protagonistas no deja que su mujer tome ninguna decisión y resuelve cualquier discusión imponiendo su casa como argumento. Es, dice, una sociedad autoritaria e incluso machista retratada dentro de un piso.

«esto es mi casa y todos los que estáis aquí vais a hacer lo que yo os digo»

El sálvese quien pueda del autobús

El protagonista encuentra un autobús con gente amontonada para esquivar la nieve y muertos alrededor. Les tira una botella de agua, pero nadie quiere agua: quieren salvarse. Es la escena donde el egoísmo del episodio se ve más claro.

«la gente quería salvarse y salvese quien puede»

Lo viejo funciona, lo nuevo no

Con la invasión cae toda la tecnología moderna, pero los coches antiguos, los aparatos de baterías viejas o un gramófono siguen andando. Sin satélite, wifi ni 3G, la única forma de comunicarse con el exterior es volver a la onda corta y la amplitud modulada.

«lo tecnológico deja de funcionar, lo nuevo deja de funcionar»

El apagón de abril en España

El paralelismo real: los cortes energéticos racionados en países de Latinoamérica, la manifestación con la que arranca la serie en Buenos Aires y el apagón de finales de abril que dejó a gran parte de España sin luz más de doce horas en algunos casos.

«he oído historias de gente haciéndose cafés, porque necesitaba tomarse un café con velas debajo de la cafetera, calentándose el agua para hacerse un triste café»

La guerra y el siguiente reel

La hipocresía que ve en la serie la traslada al espectador: nos indignamos con la guerra de Ucrania y Rusia y acto seguido abrimos el móvil a buscar el siguiente vídeo que nos haga reír. Dejar morir a la gente por salvarse uno mismo, pero en versión sofá.

«Lo siguiente que hacen es abrir TikTok y ver el siguiente reel que les hace reír»

El episodio, en profundidad

Episodio distinto: ni tutorial ni entrevista. Juan Gabriel Gomila dedica el capítulo a comentar El Eternauta, la serie argentina que Netflix estrenó en 2025, con una condición que repite varias veces: sin destriparla. No le interesa el argumento, sino el trasfondo social. La pregunta con la que abre lo resume entero: «¿Qué harías si los alienígenas invadieran la tierra hoy mismo?»

Un cómic de los años cincuenta que nadie conseguía adaptar

El Eternauta es ciencia ficción argentina y viene de un cómic del mismo nombre publicado, según los números que dice tener apuntados, entre 1957 y 1959. Tuvo una acogida enorme y se intentó llevar al cine y a la televisión varias veces —en los noventa y otra vez hacia 2020, con la pandemia y el COVID de por medio—, siempre sin éxito. No ha sido hasta 2025 cuando Netflix ha conseguido sacarla adelante.

Los datos que maneja el día de la grabación: número uno en varios países, segunda serie más vista a nivel global de Netflix y primera entre las de habla no inglesa. Seis capítulos de una hora en esta primera temporada, y la segunda ya confirmada.

La nieve que mata

El punto de partida es un apocalipsis, un molde muy trillado en cine y videojuegos —apocalipsis zombis, apocalipsis pandémicos—, aquí en versión invasión alienígena, que a él le recuerda a La guerra de los mundos. Empieza a caer sobre la Tierra una nieve que mata nada más tocar a las personas. Cuatro amigos juegan a las cartas, al truco, cuando empieza a nevar; uno sale fuera y cae desplomado. En los primeros compases muere mucha gente, incluso alguno de los que crees que será el protagonista. Los que quedan salen tapados con bolsas, máscaras y cinta para que la nieve no les toque por ningún lado.

Entre el segundo y el tercer episodio se descubre que la nieve es solo una consecuencia: hay una invasión de escarabajos enormes que, más que matar, envuelven a la gente en una red parecida a una telaraña y se la llevan a lo que parece ser su nido. Detrás llegan naves, y como los escarabajos difícilmente van a pilotarlas, se intuye que hay alguien en las sombras, un ser de inteligencia superior, con los bichos haciendo de soldados y de mano de obra barata.

El egoísmo como tema central

Aquí está lo que de verdad le importa. La crítica social del cómic de los cincuenta se traslada intacta a hoy, y el episodio la desmenuza en ejemplos. Está el protagonista que no deja a su mujer tomar ninguna decisión y zanja cualquier discusión con un «esto es mi casa y todos los que estáis aquí vais a hacer lo que yo os digo»: sociedad autoritaria, incluso machista.

Está el egoísmo puro: una de las mujeres se apiada de una pareja que espera un hijo y consigue que les abran la puerta del sitio donde están atrincherados; la pareja saca una pistola y los acaba atracando. Y está el bullying: uno de los chavales sobrevive porque sus compañeros de colegio lo habían encerrado en una taquilla por hacerle una broma, y mientras él estaba ahí dentro la nieve mataba a sus amigos.

Y está la escena que mejor lo condensa. El protagonista entra en un autobús donde hay gente amontonada en una esquina para que no le toque la nieve, con muertos alrededor, pidiéndole ayuda. Él les tira una botella de agua. Pero «la gente quería salvarse y salvese quien puede»: sálvame a mí, no, a mí, no, al otro. Él tampoco se libra del retrato: quiere ir a buscar a su hija y le da igual todo lo demás, le dan igual sus amigos, le da igual su mujer.

Cuando lo nuevo deja de funcionar

La otra gran línea es la dependencia tecnológica. Con la invasión todo deja de funcionar, y el matiz importa: «lo tecnológico deja de funcionar, lo nuevo deja de funcionar». Lo viejo sigue vivo. Coches antiguos circulando, aparatos que tiran de baterías antiguas, un gramófono. Para hablar con el exterior hay que volver a la onda corta y a la amplitud modulada, porque no hay satélite, ni wifi, ni 3G.

Esa lectura tiene dos anclajes reales. Uno latinoamericano: en muchos países la electricidad está racionada, cuando es un bien básico; de hecho la serie arranca, justo antes de que empiece a nevar, con una manifestación contra esos cortes en Buenos Aires. Otro español y reciente: el apagón de finales de abril que dejó sin luz a gran parte del país durante más de doce horas en algunos casos. Él lo cuenta así: «he oído historias de gente haciéndose cafés, porque necesitaba tomarse un café con velas debajo de la cafetera, calentándose el agua para hacerse un triste café». Aunque no estaba pactado, dice, es una crítica brutal a lo que pasó.

La hipocresía del siguiente reel

El paralelismo más incómodo no está en la serie, sino en el salón de quien la ve. Vivimos en guerra, recuerda: hace dos o tres años empezó la de Ucrania y Rusia y nadie sabe muy bien cómo hemos llegado hasta aquí. Y entonces: «Lo siguiente que hacen es abrir TikTok y ver el siguiente reel que les hace reír». «Esa misma hipocresía que vemos en la serie, de dejar morir a la gente por salvarme yo mismo».

Los detalles argentinos que no son decorado

Buena parte del disfrute está en lo local. El truco, ese juego de cartas típico de Argentina y de Latinoamérica. Y el calor: la nieve funciona tan bien porque «en Argentina en Buenos Aires hace un calor de la hostia», y la serie empieza con la gente quejándose de que sin electricidad no puede poner el aire acondicionado. De ahí el contraste de ver cadáveres en pantalón corto y manga corta en medio de la nieve.

Hay grafitis por todas partes: YPF, Cinzano, un «vote Frondizi» que alude a Arturo Frondizi y sitúa la referencia hacia 1958. Y hay geografía reconocible: batallas en la Avenida General Paz, una de las autopistas que rodean Buenos Aires, la Avenida Libertador, el Estadio Monumental, las Barrancas de Belgrano, Plaza Italia y la Plaza del Congreso.

Por qué merece la pena

La comparación que propone es The Last of Us: mismo apocalipsis de fondo, allí con infectados y aquí con una invasión alienígena, y una crudeza parecida. Avisa de que no ha leído el cómic entero, solo alguna viñeta, y que se informó lo justo para preparar el episodio; también de que El Eternauta tuvo continuaciones en los años setenta y ochenta, así que no sabe por dónde seguirá la serie.

Se puede ver, dice, como ciencia ficción sin más o como algo de mucho mayor trasfondo. Él se queda con lo segundo: «la excusa de la invasión alienígena ha sido una forma de trascender y de mostrar una crítica a la realidad».

El capítulo cierra con recado doméstico: se acerca el final de la cuarta temporada de Frogmación y quiere saber por los comentarios qué formato prefieres —reviews de videojuegos, capítulos como este, entrevistas— para preparar la quinta, que arranca en septiembre de 2025. El enlace que acompaña al episodio son las rutas de aprendizaje de Frogames.

Lo que te llevas

  • El Eternauta viene de un cómic argentino de 1957-1959 y llevaba décadas resistiéndose a la adaptación: fracasaron los intentos de los noventa y el de 2020.
  • La invasión alienígena es la excusa; el tema real es la crítica social, y por eso un guion de los cincuenta funciona sin retocar en 2025.
  • El egoísmo se muestra en capas: el marido que decide por todos, la pareja embarazada que atraca a quien le abre la puerta, el bullying que salva la vida a un chaval y la botella de agua en el autobús.
  • El corte tecnológico separa lo nuevo de lo viejo: sin satélite, wifi ni 3G quedan la onda corta, la amplitud modulada y los coches antiguos.
  • El paralelismo no es abstracto: cortes energéticos racionados en Latinoamérica y el apagón español de finales de abril, con más de doce horas sin luz en algunos sitios.
  • El detalle argentino sostiene la ambientación: el truco, el calor de Buenos Aires contra la nieve, los grafitis de YPF o Cinzano y escenarios como la Avenida General Paz o el Estadio Monumental.
  • Como referencia de tono y temática, la compara con The Last of Us: mismo apocalipsis de fondo y una crudeza parecida.

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