Momentos clave
Josep Bedmar lleva más de veinte años pasando del arte a la empresa: expuso en galerías, montó una productora en una nave de Extremadura y hoy dirige una agencia de comunicación desde Mallorca. En esta charla desmonta el storytelling y el copywriting sin misterio, explica por qué las webs siguen hablando como en el siglo XVIII y da sus pistas para destacar en un mercado saturado.
Bellas Artes enseña a pensar, no a memorizar
Estudió Bellas Artes en Valencia y viajó con becas a Italia y Australia. Defiende la carrera no por el contenido, sino porque te obliga a buscarte la vida y a pensar por tu cuenta.
«creo que te enseña mucho a pensar»
Del arte quemado al emprendimiento
Expuso en ARCO y en galerías, tuvo un colectivo artístico y se pasó al audiovisual. Acabó dejando el circuito del arte porque llegaba a muy poca gente y él quería impactar.
«yo quiero impactar, yo quiero cambiar el mundo, quiero hacer cosas potentes»
La IA como palanca, nunca como decisora
Si delegas las ideas en la máquina publicas la misma fotocopia que medio mundo. Su posición es que la herramienta no es buena ni mala y que ahora toca trabajar mejor las ideas propias.
«si ahora el conocimiento lo tiene una máquina, pues tú tendrás que trabajar mejor tus ideas»
La empresa se compra a la persona
Marca personal y marca de empresa son vasos comunicantes. Compras en el colmado de Paquita y vas al peluquero, no a la peluquería, y eso sigue igual en lo digital.
«hoy la empresa tiene que ser muy transparente»
Tu web es un escaparate, no un currículum
En la agencia trabajan la historia del fundador porque el currículum aburre. Juan Gabriel confirma que en quince años nadie le ha pedido nunca el título que tiene colgado en la pared.
«es que eso tú quedas con un amigo y no te cuenta su curro»
El error de las empresas es el miedo
Webs escritas con lenguaje del siglo XVIII por parecer serias. Detrás suele haber síndrome del impostor, que él recomienda tener controlado en vez de fingir que no existe.
«yo creo que las empresas se tienen que quitar el miedo»
De la productividad a las ideas
Con los años la habilidad hay que transformarla en equipo, enseñanza, servicio o contenido. El paso obliga a parar y pensar, que es justo donde se bloquean sus clientes.
«a veces es de estar un día sentado, pensando»
Diferenciarte te saca de la guerra de precios
Si tu comunicación es igual que la del resto del sector, el cliente solo mira el precio. Su receta contra el mercado saturado es ser uno mismo, simplificar y no perseguir modas.
«Cuando eres diferente a los demás, pues ya no te van a medir con la misma regla que a los demás»
El episodio, en profundidad
Cuarto episodio de la quinta temporada y el invitado vive a sesenta kilómetros del micrófono. Josep Bedmar es consultor de comunicación estratégica y fundador de La Nave Nodriza, agencia de storytelling, branding y contenido. Vive en Mallorca, en la otra punta de la isla, aunque corrige la presentación al empezar: "yo vengo de un pueblo de Barcelona".
De Bellas Artes a montar empresas
De pequeño no quería ser astronauta. Le interesaban la creatividad y contar historias, con una obsesión que lleva encima toda la vida: "yo quiero impactar, yo quiero cambiar el mundo, quiero hacer cosas potentes". Estudió Bellas Artes en Valencia y usó las becas para irse de prácticas a Italia y a un máster de comunicación en Australia.
Su lectura de aquella carrera sirve para quien dude si merece la pena estudiar algo sin salida clara: en Bellas Artes no te meten contenido, te obligan a buscarte la vida. "Creo que te enseña mucho a pensar", resume; lo que aporta valor a quien empieza es experimentar y equivocarse. Después vinieron las galerías, exponer en ARCO, un colectivo artístico, el audiovisual. Y el desencanto: acabó quemado del arte porque es un reducto pequeño, para los cuantos que entran en tu exposición. Quería llegar a más gente, así que buscó otros canales. Montar empresas llegó de forma natural, porque hay que comer, y porque para él montar una empresa es un acto tan creativo como cualquier otro.
La IA como palanca, no como decisora
Sobre la inteligencia artificial su argumento es de posición: "si ahora el conocimiento lo tiene una máquina, pues tú tendrás que trabajar mejor tus ideas". Juan Gabriel apunta que el miedo colectivo viene en buena parte de James Cameron y su Terminator, y Bedmar cierra con la comparación más vieja y eficaz: "un cuchillo, no es bueno o es malo". La distinción que le importa: si la usas como decisora y creadora de ideas, acabas publicando la misma fotocopia que medio mundo; si la usas como palanca, multiplica. Y avisa de que muchas empresas están delegando en la IA cosas que no deberían.
Una nave en Extremadura que cupo en una maleta
La Nave Nodriza nació hace unos diez años en el campo extremeño, en una nave industrial con plató propio: mitad productora, mitad coworking rural, muy friqui de la ciencia ficción, con un socio venido de los efectos especiales de cine. Luego la vida lo llevó a Mallorca y tuvo que traerse el proyecto en una maleta. Allí mutó: vendía vídeos, pero los clientes le preguntaban por la web y por la campaña, y acabó siendo una agencia 360, hoy más digital y con plataforma propia de cursos en marcha.
Paquita la del colmado
La marca personal y la de empresa son vasos comunicantes. "Hoy la empresa tiene que ser muy transparente", dice: lo que hace, lo que dice y lo que vende tienen que estar conectados, y el fundador debe reflejarse en la empresa. Su ejemplo es de barrio: compras en el colmado de Paquita porque te cuenta la historia y te sonríe; vas al peluquero, no a la peluquería. Juan Gabriel lo confirma desde dentro de Frogames: mucha gente que se apunta pregunta si el curso es suyo, cuando hay una veintena de profesores con su acento y su metodología. Y suelta un dato curioso: al comparar quién busca Frogames y quién busca a Juan Gabriel, gana el cantante.
Storytelling y copywriting, sin misterio
Bedmar traduce los anglicismos sin ceremonia: copywriting es redacción publicitaria, escritura persuasiva; storytelling es contar historias para conectar con la emoción y con la venta. Son las estructuras narrativas de siempre aplicadas al negocio. "Las historias son como esta, este vehículo que conecta lo que nosotros ofrecemos con nuestro cliente".
De ahí sale uno de los consejos más prácticos del episodio: en la agencia trabajan la historia del fundador para las webs, porque una web es un escaparate, no un currículum. Si empiezas por los másteres y los casos de éxito, quien lee se duerme. "La gente conecta con historias". Juan Gabriel remata con su estadística: en quince años nadie le ha pedido el título, que sigue colgado en la pared sin haber salido en una sola foto. Y Bedmar cierra: "es que eso tú quedas con un amigo y no te cuenta su curro".
El error de fondo es el miedo
Sobre el fallo más común en la comunicación empresarial, la respuesta es directa: "yo creo que las empresas se tienen que quitar el miedo". Y las agencias que trabajan con ellas, también. Hay webs escritas con un lenguaje del siglo XVIII, cuando ni al presidente del Gobierno le hablas así. Cuanto más rimbombante es la palabra, más juega en contra. Debajo suele haber síndrome del impostor: hablo serio y técnico para que no se note. Bedmar no propone eliminarlo, sino tenerlo controlado, porque quien no lo siente probablemente se está acomodando. Su imagen: "como un escalador que no tuviera miedo a caerse", que sería un loco.
De la productividad a las ideas
El aprendizaje que rescata de su reinvención se repite en sus consultorías: el paso de la productividad a las ideas. Al principio adquieres una habilidad a base de trabajar. Con los años hay que transformarla: dirigir equipos, enseñar, convertirla en servicio o en contenido. Él lo dice desde su experiencia con la cámara, que no piensa llevar encima toda la vida. El problema es que eso obliga a parar, "a veces es de estar un día sentado, pensando", y ahí aparece el bloqueo: es más cómodo que te den una orden. Su receta para el cliente atascado es poco glamurosa: parar, "ver qué haces, ver qué puedes delegar", y transformar ese conocimiento que solo tienes tú.
Pistas para destacar sin modas
La primera es quitarse el miedo de ser uno mismo, con el mejor argumento comercial posible: "Cuando eres diferente a los demás, pues ya no te van a medir con la misma regla que a los demás". Si tu web es igual que las del resto del sector, lo único que mirarán es el precio. La segunda es simplificar: ve mucha complicación en los proyectos que analiza y sostiene que lo más rentable suelen ser "los modelos de negocio, que son muy sencillos". La tercera es no perseguir el objeto brillante: "veo un objeto brillante y me voy a lo objeto brillante", describe, cuando "vete a lo que ha funcionado toda la vida" sigue siendo mejor consejo, porque las estructuras narrativas que vienen de los griegos y de la Odisea se rigen por principios que no caducan. Y una cuarta: rodéate de gente con resultados, no del más barato.
Las recomendaciones y el título
Para el fin de semana recomienda la serie sobre el cocinero y su restaurante que arrasó hace poco, cuatro temporadas en Disney+, y un relato corto que le remueve la conciencia, El hombre que plantaba árboles. Y, como ya es tradición, le toca titular el episodio. Su primer intento, comunicar bien es rentable y comunicar como todos no lo es, le suena demasiado empresarial para lo abierta que ha sido la charla. Así que se tira a la piscina: "Comunica como lo que eres, eso me gusta más".
Lo que te llevas
- La marca personal y la de la empresa son vasos comunicantes: la gente compra a la persona, no al logotipo.
- Copywriting es redacción publicitaria y storytelling es contar historias para conectar y vender; nada más exótico que eso.
- La web es un escaparate, no un currículum: la historia del fundador conecta y los másteres aburren.
- El lenguaje rimbombante juega en contra; suele ser síndrome del impostor disfrazado de seriedad.
- Diferenciarte es la mejor defensa contra la guerra de precios: si eres igual que el resto, solo mirarán cuánto cobras.
- Con los años toca transformar la habilidad en equipo, enseñanza, servicio o contenido, y eso exige parar a pensar.
- Usa la IA como asistente, no como generadora de ideas, o publicarás la misma fotocopia que medio mundo.