Volumen 171 · Frogmación Podcast

Entrevista a Santiago Ríos – El propósito de contar historias 🎧✨

Por Juan Gabriel Gomila • • 60 min de audio

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Episodio 171: Entrevista a Santiago Ríos – El propósito de contar historias 🎧✨

Momentos clave

Santiago Ríos fundó en 2006 la primera empresa de América Latina dedicada a producir podcasts para empresas, y desde entonces lleva más de tres mil episodios a sus espaldas. En esta entrevista desmonta el oficio: por qué el audio engancha más que un vídeo de cuarenta segundos, qué formatos funcionan dentro de una organización y de qué depende de verdad el presupuesto. Y cuenta el día en que la inteligencia artificial le coló unas citas preciosas de un libro que no existía.

El apodo que resultó ser una profecía

En el colegio hablaba encima del profesor, contaba historias y cantaba. Unos compañeros le pusieron el apodo de radio para picarle y a él no le ofendió lo más mínimo. Con trece o catorce años ya sabía a qué se quería dedicar.

«unos amigos con ganas de molestarme me apodaron radio»

Pedir el programa en la emisora universitaria

Sus compañeros le dijeron que no valía la pena intentarlo porque la emisora de la universidad ya estaba copada. Fue de todas formas y en veinte minutos tenía programa, aplicando una lección de su madre.

«Uno siempre tiene que abrir la boca y tiene que pedir, tiene que preguntar»

La revista Wired en la piscina

A finales de 2005, sin trabajo, esperaba en la clase de natación de sus hijas cuando vio a un señor con una revista Wired. La portada anunciaba el asesino de la radio y le abrió el mundo del podcast.

«en la portada decía: este es el asesino de la radio»

Dejar el argot y decir programa de radio

Empezó explicando el podcast con RSS, intranets y proxies, y nadie le entendía. Tardó años en afinar el pitch hasta reducirlo a una frase que cualquier directivo captaba a la primera.

«esto es un programa de radio, simplemente, que puedes transmitir por los medios digitales»

Ochenta por ciento frente al scroll

Quien se pone un podcast se queda con casi todo el contenido, mientras que en el scroll un vídeo de una marca queda enterrado por el siguiente. De ahí salen las dos ventajas del formato: involucramiento y autoridad.

«tiene la disposición de escuchar un podcast, está comprobado que se queda al menos hasta 80% del contenido»

Un noticiero medido por el trayecto en bus

El noticiero corporativo de una planta de energía dura ocho minutos por una razón muy concreta: es lo que tardan los buses que llevan a los trabajadores. Ahí se escucha el podcast, y hablan desde el presidente hasta el vigilante.

«el podcast tiene que durar 8 minutos porque el recorrido dura 10»

El precio depende del formato y la frecuencia

Mil Palabras cubre desde la producción entera hasta solo una parte, según lo que el cliente quiera hacer por su cuenta. Una radionovela con guion y efectos cuesta más que una entrevista, y publicar con regularidad abarata cada episodio.

«el valor por episodio es menor, según la frecuencia, depende de muchos factores»

La IA le coló citas de un libro inexistente

Pidió citas para completar una nota de su programa de radio y salieron impecables. Al buscarlas descubrió que no existían ni el libro ni el autor, y se enfadó de verdad pensando en lo que habría pasado si llega a publicarlas.

«las citas fueron tan precisas, tan tan bonitas, tan bien hechas»

El episodio, en profundidad

Hay una diferencia grande entre hacer un podcast y producirlos para otros. Santiago Ríos lleva en lo segundo desde 2006, cuando fundó en Medellín Mil Palabras, la primera empresa de América Latina dedicada a los podcasts corporativos. Desde entonces ha estado detrás de más de tres mil episodios para algunas de las compañías más grandes de Colombia. En el 171 de Frogmación cuenta cómo llegó hasta ahí.

Del apodo del colegio a la emisora de la universidad

En el colegio, en Medellín, era el que hablaba encima del profesor: chistes, ocurrencias, historias. Él lo resume sin adornos: «nunca fue como muy disciplinado en clase». El apodo llegó solo: «unos amigos con ganas de molestarme me apodaron radio». Con trece o catorce años ya sabía que «yo quería salir en radio y salir en televisión».

La Universidad Pontificia Bolivariana tenía emisora en AM, y conviene el contexto: «en el 86 no había nada». Propuso pedir un programa y sus compañeros le dijeron que eso ya estaba copado. Fue igualmente, acordándose de una lección de su madre: «Uno siempre tiene que abrir la boca y tiene que pedir, tiene que preguntar». Veinte minutos después tenía programa. Faltaba el contenido: sin internet, la única fuente sobre la música era la revista Billboard, de la que a la ciudad llegaban un par de ejemplares. Fueron a pedirla prestada a una emisora comercial y, tras tres meses insistiendo, el director les fichó para su programa, ya cobrando.

Una revista al borde de una piscina

A finales de 2005 estaba sin trabajo y buscando qué hacer con su propia empresa. La escena la recuerda entera: «yo estaba en una piscina en mi ciudad en clase de natación con mis hijas». Un señor leía una revista Wired y «en la portada decía: este es el asesino de la radio». Volvió a pedirla prestada, y ahí descubrió el podcast.

El salto lo dio él. Las áreas de comunicación llegaban a sus colaboradores con carteleras analógicas, boletines impresos y correo; un audio, en cambio, te lo llevas puesto. Así nació Mil Palabras, para reforzar valores de marca, cultura organizacional y gestión del conocimiento. Nadie se lo había pedido, y lo compara —aclarando que no se compara con él— con Steve Jobs vendiendo el iPhone a quien no sabía que lo necesitaba. Su primer error fue explicarlo con el argot: código RSS, intranet, proxy. Tardó años en dejarlo en una frase: «esto es un programa de radio, simplemente, que puedes transmitir por los medios digitales».

Por qué engancha el audio

Le ve dos valores al formato. El primero, el involucramiento: quien «tiene la disposición de escuchar un podcast, está comprobado que se queda al menos hasta 80% del contenido». Lo contrapone al scroll, donde el vídeo de cuarenta segundos de una aseguradora queda enterrado por un gato persiguiendo a un pato y por alguien bailando. «hay un nivel de involucramiento muy fuerte con una marca, con una voz, que va construyendo familiaridad», porque el podcast va sin prisa y «es como una conversación de amigos». El segundo: «la segunda gran ventaja para empresas y marcas y es construir una autoridad», demostrar experticia hablando largo y no en píldoras.

Entre audio y vídeo no hay ganador, hay ventajas. El audio juega con algo viejísimo, que «al ser humano desde épocas milenarias, desde que aprendimos hablar, nos encantan las historias», y permite «lo que llamaban los teóricos de la radio de hace tiempo, el teatro de la mente», que en vídeo sale carísimo. El vídeo, a cambio, tiene el algoritmo: «YouTube te sirve mucho para expandir tu universo».

Noticieros de ocho minutos y radionovelas

Lo mejor son los formatos: cada uno sale de una restricción real. Un noticiero semanal de una planta de energía donde hablan «desde el presidente hasta el vigilante», con una regla de manual: «el podcast tiene que durar 8 minutos porque el recorrido dura 10», lo que tarda el bus que lleva a los trabajadores. Para el banco más grande del país, un formato cuya promesa era «danos cinco minutos y te contamos lo que pasa»; una gerente de sucursal se lo ponía por un altavoz al equipo antes de la reunión de los lunes.

También hay radionovelas, un formato que la gente abandonó y que él recuperó: tres temporadas para una empresa colombiana de construcción y arrendamiento, la primera sobre la idea de que cualquiera puede ser líder, seas directivo u obrero. Personajes, músicas y efectos que buscan una sonrisa, no la carcajada: la emoción es el vehículo para que el oyente interiorice el valor. Y un audio documental sobre la historia de la energía que acabó como tarea en el colegio de sus hijas y que sigue moviéndose años después. Muchos son privados, y ahí insiste en no encerrarse en lo digital: CD, USB y, en una petrolera, altavoces en los vestuarios. «no todos los medios tienen que ser digitales».

Cuánto cuesta

El servicio va «desde cero hasta cien y pasando por la mitad»: hay clientes que lo delegan todo, del tema a la promoción, y otros que mandan un insumo en bruto y corrigen el guion. Si graban con las voces de sus propios colaboradores, algo que a él le encanta, el trabajo incluye asesorarles en micrófonos y en con qué intención hablar. El precio sale de ahí: una radionovela con guion, efectos y varias voces cuesta más que una entrevista, y luego pesa el volumen, porque «el valor por episodio es menor, según la frecuencia, depende de muchos factores».

El día que la IA le inventó las citas

La usa para preparar entrevistas: pasa sus preguntas y pide ideas que luego filtra con su criterio, avisando de que «todo está en el pronti en lo que pidas». En un programa de radio suyo pidió unas citas para completar una nota: «las citas fueron tan precisas, tan tan bonitas, tan bien hechas» que le dio por buscarlas, y «no existía ni en libro ni el autor». Se enfadó de verdad y se lo dijo a la máquina con rabia, pensando en lo obvio: imagina que llega a publicarlo. Su conclusión vale igual para las redes sociales y para la IA: la herramienta no es mala en sí misma y el criterio lo pone quien publica. «tienes que tratar de mantener esa autenticidad tuya y ese propósito tuyo en lo que quieres comunicar, porque si lo pierdes, pues pierdes también tu esencia como ser humano».

Lo que recomienda

Dos libros: Enamórate del problema, no de la solución, del creador de Waze, y la biografía de Steve Jobs, donde lo único que Jobs exigió fue la foto de portada y donde sale retratado con cosas problemáticas, pero brillante. En pantalla, The Office, las películas sobre el fundador de McDonald's y sobre el creador de Tetris, y la serie de Netflix sobre Spotify. Y Radio Ambulante, de National Public Radio, con su episodio sobre la recreación en Quito de La guerra de los mundos de Orson Welles.

El título lo puso él: «el propósito mío es contar historias y ayudar a que lo demás cuenten sus historias». Tiene una guía gratuita para crear tu primer podcast y su web en Mil Palabras.

Lo que te llevas

  • El podcast corporativo no es un canal de marketing: nace para reforzar valores, cultura organizacional y gestión del conocimiento dentro de la empresa.
  • El formato se diseña desde la restricción real del oyente: un noticiero de ocho minutos porque el bus a la planta tarda diez.
  • El audio gana en teatro de la mente y en escucha simultánea; el vídeo gana por el algoritmo de YouTube. No es una elección moral, es una elección de objetivo.
  • Vender algo que nadie conoce exige tirar el argot técnico: el pitch que funcionó fue comparar el podcast con un programa de radio.
  • Muchos podcasts de empresa son privados, y la distribución no tiene por qué ser digital: CD, USB o altavoces en los vestuarios de una planta.
  • El precio de producción depende del formato (una radionovela cuesta más que una entrevista) y de la frecuencia: a más episodios, menos coste por episodio.
  • La IA acelera la preparación, pero inventa con una seguridad pasmosa: verificar antes de publicar sigue siendo trabajo humano.

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