Momentos clave
Salvador Barrena lleva veinte años entre la ingeniería, la transformación digital y las personas, y en este episodio junta las dos mitades. Sales con un diagnóstico incómodo sobre la educación, una postura clara ante el miedo a la inteligencia artificial y tres habilidades concretas para este siglo.
Del niño entomólogo al ingeniero
Aprendió a leer a los cinco años y medio con un libro sobre cómo funcionan las cosas. Quería ser entomólogo y después biólogo marino, pero vivía en Chihuahua, en pleno desierto, y acabó estudiando ingeniería industrial.
«siempre he buscado entender el mundo y me encantaban los insectos»
La educación va cien años por detrás
El modelo educativo que usamos se diseñó para llenar oficinas y fábricas. Cambiar un currículo lleva cuatro años, dos si la institución es muy ágil, y para entonces el mundo ya se movió otra vez.
«Creo que la educación actual ya no está a la altura del mundo»
Qué hacer con el miedo a la IA
La primera gran etapa será de colaboración con las inteligencias artificiales. No te sustituye la tecnología, te sustituye quien sabe usarla, así que la respuesta no es preocuparse sino ocuparse.
«Yo creo que hay que aprender a distinguir el ruido de la melodía»
Optimismo radical como postura firme
No es creer que todo saldrá bien, es una postura activa y rebelde. La alternativa, dice, es la apatía. Frente a la utopía propone la protopía: caminar hacia el lugar que queremos construir.
«la alternativa de no ser optimista de acción de responsabilidad de resultados, pues es caer en la apatía, caer en el enojo»
El liderazgo es humano, no técnico
La habilidad primaria del líder de hoy es gestionar el cambio y la transformación, algo que a casi nadie le enseñaron. Un liderazgo solo tecnológico prepara a los líderes para fallar.
«un líder verdadero genera líderes»
Transformación digital sin el juguete caro
Diez años en proyectos de transformación digital y la mayoría se estrellaron por olvidar el factor humano. Transformarse es pasar de un estado a otro, como la oruga y la mariposa, no instalar tecnología brillante.
«la palabra importante es transformación no digital»
Regular las IA como los alimentos
Son inteligencias artificiales en plural y los modelos de lenguaje son solo un tipo. Herramienta de uso dual con una escala sin precedentes, por eso pide regulación y una coalición internacional al estilo de la ITU.
«las inteligencias artificiales tienen que estar reguladas, así como se regulan los ingredientes en los alimentos»
Salud, dieta mental y propósito
Dormir bien, comer bien y moverse como base; vigilar a qué expones tu cerebro; y un propósito nítido que marque el rumbo. Lo mismo vale para las organizaciones y sus empleados.
«hay que tener una dieta mental»
El episodio, en profundidad
Salvador Barrena habla desde Ciudad de México y arranca con una presentación que descoloca: cuando le preguntan quién es, responde que es una conciencia en expansión. Ingeniero industrial, veinte años liderando equipos de marketing y ventas en transnacionales de América Latina, hoy escritor, speaker, coach e instructor y autor de Tierra, Siglo XXI. Juan Gabriel Gomila lo remata al final: probablemente, la conversación más profunda de las más de 170 del podcast.
De coleccionar insectos a la transformación digital
A los cinco años y medio ya leía, y le regalaron un libro sobre cómo funcionan las cosas. «siempre he buscado entender el mundo y me encantaban los insectos», cuenta: los atrapaba y los disecaba. Quería ser entomólogo, luego biólogo marino, pero vivía en Chihuahua, en pleno desierto, y acabó en ingeniería industrial, que según él «de las ingenierías es la menos ingeniería». Ha pasado por catorce empresas: manufactura, seguros, logística, tecnologías de la información y, desde ahí, transformación digital e IA.
«Creo que la educación actual ya no está a la altura del mundo»
Lo dice en las primeras ocho páginas de su libro. El modelo educativo que seguimos usando tiene cien años o más: se diseñó para llenar oficinas y fábricas en plena revolución industrial. La mayoría de los programas de los últimos treinta años no preparan para los problemas que tenemos, y mucha gente sale de la universidad sin entender cómo funciona el mundo. Ha propuesto cambios curriculares y choca con el reloj de las instituciones: cambiar un currículo lleva cuatro años, dos si son muy ágiles, y «el cambio ya cambió otra vez». El reto es reeducar a los educadores, que son los primeros que no quieren serlo. Juan Gabriel, siete años de profesor universitario, llama dinosaurios a sus amigos docentes: no por viejos, por anacrónicos. Cuando ChatGPT llegue al temario ya no existirá. La salida de Salvador es una base conceptual y luego renovación continua de habilidades, no solo de conocimientos: lo de estudiar, trabajar y jubilarse por etapas ya no existe.
El miedo a que la inteligencia artificial te quite el trabajo
La respuesta es breve: «hay que aprender a distinguir el ruido de la melodía». Casi todo lo que se habla en redes y medios es ruido y marketing. Su previsión es que la primera gran etapa sea de colaboración con las inteligencias artificiales, y recuerda que el miedo a la máquina que sustituye al hombre tiene tres siglos. El matiz importante: «no te reemplaza la tecnología», te reemplaza quien sabe usarla. De ahí el consejo: «el foco no es, me preocupo, no me preocupo, más bien, ocúpate».
Tres habilidades para este siglo
La primera es el optimismo radical, que defiende como postura firme y no como creer que todo va a salir bien: «la alternativa de no ser optimista de acción de responsabilidad de resultados, pues es caer en la apatía, caer en el enojo». No habla de utopía —el mundo perfecto no existe— sino de protopía: caminar hacia el lugar que queremos. La segunda es dejar el inmediatismo y tener visión de futuro, con un liderazgo que él llama regenerativo, capaz de crear organizaciones flexibles y ágiles, lo contrario de las robustas y estables del siglo pasado. La tercera es «el diseño del mundo centrado en lo humano, ya no en lo técnico»: «La tecnología debe estar al servicio del humano y no al revés».
¿Por qué ahora? 8.000 millones de personas, un mundo interconectado, la crisis de 2008 y 2009 que creó conciencia global y unos jóvenes que por primera vez tienen voz. También avisa contra la nostalgia: cita Medianoche en París, de Woody Allen, y Retrotopía, de Zygmunt Bauman: no se vuelve a un pasado idealizado. «la lealtad de la humanidad debe estar con el futuro, no con el pasado».
Liderar el cambio y no comprar el juguete
Para él, «liderazgo tiene que ver con lo humano, no con lo técnico»: «un líder verdadero genera líderes». Su habilidad primaria ya no es acumular conocimientos estables, sino gestionar el cambio, algo que a nadie le enseñaron. Trabajó diez años en transformación digital y vio estrellarse la mayoría de los proyectos por olvidar el factor humano. De ahí su definición: «la palabra importante es transformación no digital». Instalar un sistema de gestión no es transformarse: es pasar de un estado a otro, como la oruga y la mariposa. «Si las personas no están preparadas y convencidas del cambio tecnológico», el juguete más brillante no sirve de nada.
Regular las IA como se regulan los alimentos
Insiste, citando a Sócrates, en definir los términos: los modelos de lenguaje que conocemos por su nombre comercial, ChatGPT o Gemini, son solo un tipo de inteligencia artificial. Las que más le entusiasman son las científicas: junto a la biología permitirán eliminar en poco tiempo el cáncer o la diabetes, y de eso casi nadie habla. Pero es una herramienta de uso dual, como una piedra que sirve para machacar una nuez o un cráneo: por eso «las inteligencias artificiales tienen que estar reguladas, así como se regulan los ingredientes en los alimentos». Europa le parece más proactiva; en otras partes se corre sin resguardos, como quien riega a los Gremlins con manguera. Haría falta una coalición internacional: recuerda que un organismo salido de la ONU, la ITU, es el que hace que los móviles funcionen. El peor escenario, dice sin esconderse, combina inteligencia artificial, guerra nuclear y regímenes contrarios a la libertad. Y, avisando de que especula, apunta que una conciencia artificial no tendría por qué parecerse a la humana ni optar por destruirnos.
Salud, dieta mental y propósito
El cuerpo es el vehículo: sin salud física se resienten la mental y el rendimiento. Dormir bien, comer bien y moverse. A la mente hay que fortalecerla y protegerla de estímulos que no ayudan: «hay que tener una dieta mental». Y el tercer pilar es un propósito «tan clara como el agua y tan sólida como el acero». Las organizaciones igual: se diseñaron a principios del siglo XX esperando que nadie pensara ni tuviera iniciativa. Cita programas de salud y mindfulness en grandes corporativos, y avisa: los jóvenes que no encuentran alineación entre su propósito y el de la empresa se van «con la mano en la cintura». Termina con la brecha intergeneracional: la distancia entre una generación X y una generación Z «es tan grande como entre una persona de Indonesia y una persona de Escandinavia». Es el penúltimo capítulo de su libro: crear puentes en lugar de muros.
Las recomendaciones
Como libro, El conde de Montecristo, con advertencia: «no vean la película actual que no tiene que ver con el libro, es horrible»; mejor la serie francesa protagonizada por Gérard Depardieu. Y Para criaturas pequeñas como nosotros, de Sasha Sagan, la hija de Carl Sagan. De película, Slumdog Millionaire, por el amor que la sostiene. El título del episodio es suyo: paren el mundo que me quiero bajar. Y la despedida: el optimismo responsable de acción «es la única alternativa para crear el futuro».
Si te deja con ganas, en Frogames tienes Habilidades Blandas, perdiendo el miedo a la IA y Habilidades Blandas, cinco elementos para comenzar.
Lo que te llevas
- La formación universitaria sola ya no basta: hace falta una base conceptual más renovación continua de habilidades durante toda la vida.
- El riesgo laboral no es la inteligencia artificial, sino quedarse sin aprender a colaborar con ella.
- Las inteligencias artificiales son varias y plurales: los modelos de lenguaje son solo una familia, y las científicas pueden cambiar la medicina.
- El liderazgo del siglo XXI se mide en gestionar el cambio y hacer crecer a otros líderes, no en dominar la parte técnica.
- No hay transformación digital sin transformación cultural: si las personas no están convencidas, la tecnología no cuaja.
- Salud física, dieta mental y propósito claro son la base personal, y también lo que hace competitivas a las empresas.