Volumen 199 · Frogmación Podcast

Estás viviendo en el pasado (y te esta frenando)

Por Juan Gabriel Gomila • • 22 min de audio

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Episodio 199: Estás viviendo en el pasado (y te esta frenando)

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Momentos clave

Todos hemos pensado alguna vez «si hubiera hecho aquello» o «antes todo era mejor». En este episodio en solitario, Juan Gabriel desmonta el mito del pasado glorioso y el arrepentimiento, y explica por qué ambos te dejan quieto mientras el mundo avanza. Te llevas un cambio de enfoque y tres preguntas concretas para aplicar hoy.

El mito del pasado glorioso

Juan Gabriel describe a esa persona que solo habla de lo que hizo hace cinco, diez o veinte años. El pasado funciona como refugio emocional, y no es nada nuevo: el romanticismo español ya evocaba una época mejor mientras el presente estaba lleno de peste y muerte.

«el pasado se convierte en una especie de refugio emocional»

Si tu mejor momento fue hace diez años

El diagnóstico más duro del episodio. No niega que hayas tenido logros en la última década, pero sugiere que quizá no los valoras. Y avisa de que las medallas antiguas no sirven para el presente.

«si tu mejor momento fue hace 10 años, llevas 10 años estancado»

El arrepentimiento fabrica realidades falsas

Peor que la nostalgia es el “si hubiera”. El cerebro inventa alternativas perfectas, igual que Steve Jobs inventaba realidades con su campo de distorsión, pero en dirección contraria y sobre algo que ya no se puede tocar.

«Esa realidad que estás inventando, no existe. Esa realidad nunca existió.»

Decidiste con la información que tenías

Nadie tiene bola de cristal. Usa el caso de la pizza pagada con bitcoins, donde el repartidor prefirió los diez dólares que costaba, para recordar que juzgar decisiones antiguas con datos de hoy es tramposo.

«las decisiones del pasado se tomaron con la información que tenías en ese momento»

Lo único que no se puede editar

El pasado no es una foto con Photoshop, ni un vídeo que rebobinas, ni una partida guardada. Reescribirlo mentalmente es tan inútil como reescribir el final de Juego de Tronos después de emitido.

«Puedes editar un vídeo, puedes editar un texto, puedes editar una foto, pero hay algo que no se puede editar jamás.»

Las tres consecuencias de mirar atrás

Dejas de vivir el presente, dejas de evolucionar hasta quedarte obsoleto y te conviertes en espectador de tu propia vida. La analogía que más le gusta: releer el capítulo anterior en lugar de escribir el siguiente.

«Mientras piensas en lo que fue lo que hubiera sido, alguien está construyendo lo que será.»

El presente incomoda, por eso se evita

Recordar no exige nada; el presente exige decidir, arrancar, aprender y salir de la zona de confort. De ahí el scroll infinito de reels que se lleva cuarenta y cinco o sesenta minutos sin que te des cuenta.

«El presente es incómodo. Mucha gente lo evita y de hecho mucha gente en el presente no sabe qué hacer.»

Las tres preguntas para desatascarte

El único cambio que propone es de enfoque mental. Tres preguntas para cada vez que te sorprendas rumiando el pasado, más la rutina del espejo por la mañana para fijar un propósito solo para hoy.

«¿qué puedo empezar a hacer hoy? ¿Qué pequeña acción puedo tomar ahora mismo? ¿Y qué versión futura de mí agradecería esta decisión si la tomara o si la llevara a cabo?»

El episodio, en profundidad

Hay una frase que Juan Gabriel repite en este episodio y que funciona como resumen de todo lo demás: el pasado ya no existe. No es una postura filosófica, es una constatación práctica. Y sin embargo, buena parte de nuestra energía mental se va en revisitar un sitio al que no se puede volver. El episodio 199 de Frogmación Podcast es una reflexión en solitario sobre eso: por qué vivir anclado en lo que ya ocurrió te frena, y qué hacer para soltarlo.

El mito del pasado glorioso

Todos conocemos a alguien que habla constantemente de lo que hizo hace cinco, diez o veinte años. Cuando programaba en aquella empresa, con aquella tecnología que ya no existe. Cuando el negocio iba increíble. Cuando tenía más tiempo. Juan Gabriel le pone nombre: el mito del pasado glorioso, y avisa de que "el pasado se convierte en una especie de refugio emocional".

Y no es un invento moderno. Hace más de doscientos años, el romanticismo español surgió para evocar una época mejor, en un momento en el que España estaba muy mal, con episodios de peste y muertes. Cuando el presente resulta desagradable, idealizar el pasado es el refugio disponible.

El problema es que ese refugio se convierte en prisión mental. Mirar demasiado tiempo atrás significa dejar de mirar adelante y, sobre todo, dejar de vivir el presente. Aquí conecta con algo personal: su práctica de yoga, donde el objetivo de dejar la mente en blanco no es la felicidad de tener la mente vacía, sino abandonar los pensamientos del pasado y dejar de anticipar lo que pasará mañana o dentro de diez años.

Si tu mejor momento fue hace diez años

Aquí llega el golpe más incómodo del episodio: si tu mejor momento fue hace diez años, llevas diez años estancado. Matiza rápido que no significa que no hayas tenido logros en esa década, sino que probablemente no los valoras. Pero la conclusión no se suaviza: "los logros pasados no pagan las facturas del presente, ni construyen quién serás tú en el futuro".

Y añade un argumento biológico que le sirve de metáfora: al cabo de siete años, dice, ni una sola de tus células es la misma. Si eso es así, esos logros de hace una década solo siguen existiendo en un sitio, tu cabeza. Lo único que importa de verdad cabe en cuatro preguntas: qué estás haciendo ahora, qué estás construyendo ahora, qué estás viviendo ahora, de qué estás disfrutando ahora mismo.

El arrepentimiento inventa realidades que nunca existieron

El otro extremo, y para él bastante peor, no es la nostalgia sino el arrepentimiento. Si hubiera estudiado aquello. Si no hubiera salido con los amigos. Si no hubiera empezado a fumar a los quince. El cerebro tiene una habilidad especial para inventar alternativas perfectas, y aquí trae el contraste con Steve Jobs y su campo de distorsión de la realidad: él inventaba una realidad perfecta y a menudo la hacía real. Nosotros hacemos lo contrario, idealizamos hacia atrás algo que ya no puede cambiar.

El fallo lógico es demoledor: "Esa realidad que estás inventando, no existe. Esa realidad nunca existió." No puedes probar que sea cierta, tampoco que sea falsa. Y sobre todo, "las decisiones del pasado se tomaron con la información que tenías en ese momento". El ejemplo que usa es el de la pizza pagada con bitcoins: quien la llevó podía cobrar diez mil bitcoins y prefirió los diez dólares que costaba. Nadie tiene una bola de cristal.

Y luego está la frontera técnica que nos salta a la cara todos los días: "Puedes editar un vídeo, puedes editar un texto, puedes editar una foto, pero hay algo que no se puede editar jamás." El pasado no admite Photoshop, ni rebobinado, ni cargar la partida guardada. Intentar reescribirlo mentalmente es como reescribir el final de Juego de Tronos después de que en HBO se dieran cuenta de que no funcionó.

Las tres consecuencias de vivir mirando atrás

  • Dejas de vivir el presente. Y mientras tanto, otro no. "Mientras piensas en lo que fue lo que hubiera sido, alguien está construyendo lo que será."
  • Dejas de evolucionar. El mundo, la tecnología, el conocimiento y las oportunidades laborales siguen avanzando sin ti. Si te quedas anclado en lo que funcionó antes, te quedas obsoleto.
  • Te vuelves espectador de tu propia vida. De actor principal pasas a público. "En lugar de escribir cuál va a ser tu próximo capítulo, te quedas releyendo el capítulo anterior".

Frente a eso, su tesis es simple: nadie triunfa recordando, la gente triunfa haciendo. Construyendo proyectos, aprendiendo habilidades y tecnologías, intentándolo otra vez cuando falla. Se pone a sí mismo de ejemplo: su charla TED trata sobre los fracasos como clave del éxito, y son sus fracasos los que le llevaron a la docencia online y a este podcast. "La constancia es el motor de la evolución."

Por qué el presente incomoda tanto

Si el presente es lo único que existe, la pregunta obvia es por qué casi nadie lo habita. Su respuesta: porque el presente es incómodo. Mucha gente no sabe qué hacer con él, se aburre, y acaba con el móvil en la mano encadenando reel tras reel hasta que se le han ido cuarenta y cinco o sesenta minutos.

Recordar es cómodo porque no exige nada. El presente, en cambio, exige tomar decisiones, arrancar proyectos, aprender cosas nuevas y salir de la zona de confort, con el síndrome del impostor esperando en la puerta. De ahí una de las ideas más rotundas del episodio: la mayor guerra que se libra no es ninguna de las guerras físicas del mundo, "Es la guerra con uno mismo."

El único cambio que hace falta: el enfoque

Deja claro que no es psicólogo ni médico, así que lo que ofrece es un cambio de enfoque mental, uno solo: "En lugar de preguntarte qué debería de haber hecho, empieza a preguntarte qué es lo que puedo hacer hoy." Su rutina concreta es ponerse delante del espejo por la mañana y contestar qué vas a hacer hoy, qué te emociona del día y por qué va a ser divertido. Un propósito de un día, no de una vida: ir a pescar, llamar a un amigo, visitar a tus padres, cocinar algo que te gusta.

Y deja tres preguntas para cada vez que te pilles rumiando el pasado: qué puedo empezar a hacer hoy mismo, qué pequeña acción puedo tomar ahora mismo, y qué versión futura de mí agradecería esta decisión. No hace falta cambiar la vida entera en un día ni apuntarse al gimnasio, comprarse una bicicleta y fichar por un equipo de fútbol a la vez. Pequeños pasos, en la línea de los hábitos atómicos que ya comentó en un episodio anterior, porque la vida funciona como un efecto dominó.

El cierre es la idea que da título al capítulo. El futuro no empieza mañana: empieza con el curso que decides empezar, el proyecto que decides arrancar, la habilidad que decides aprender o la conversación que llevas posponiendo. "Tu pasado es solo eso. Un capítulo de tu vida no es el libro entero." El siguiente todavía no está escrito.

Lo que te llevas

  • El pasado como refugio emocional no es nuevo: el romanticismo español ya idealizaba otra época porque el presente era insoportable.
  • Si tu mejor momento fue hace diez años, el problema no son los logros antiguos, es que llevas diez años estancado sin valorar los nuevos.
  • El arrepentimiento inventa realidades alternativas que nunca existieron; las decisiones se tomaron con la información disponible entonces.
  • Mirar atrás tiene tres costes: dejas de vivir el presente, te quedas obsoleto y pasas de protagonista a espectador de tu vida.
  • El presente se evita porque es incómodo: exige decidir, arrancar proyectos y salir de la zona de confort, mientras el scroll infinito no exige nada.
  • Cambia la pregunta: en lugar de qué debería haber hecho, qué puedo empezar hoy, qué pequeña acción tomo ahora y qué versión futura de mí lo agradecería.

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