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Momentos clave
El episodio 200 de Frogmación es el más personal del podcast: Juan Gabriel cuenta su retiro de yoga en la India, desde la guerra que estuvo a punto de cancelarlo hasta los doce días sin móvil en un ashram. Te llevas su diagnóstico sobre el ruido interno que tapa la vida ocupada y, sobre todo, cómo crear tus propios espacios de silencio sin coger un avión.
Doscientos episodios y casi cinco años
El episodio arranca celebrando el hito. Frogmación nació en 2022 con la migración de Udemy a la plataforma propia de Frogames Formación, como espacio gratuito de opiniones y entrevistas. Doscientas conversaciones después, también le ha servido para conocer su faceta de comunicador, no solo la de profesor.
«hemos celebrado 200 episodios de Frogmación Podcast cerca de 5 años juntos»
Por fuera todo bien, por dentro ruido
Más de 600.000 alumnos, cursos lanzados con regularidad y formaciones mensuales a empresas como instructor de Unity. El balance profesional es impecable y él lo reconoce, pero el episodio se construye sobre lo que no se ve desde fuera.
«a nivel profesional, todo bien, todo perfecto, pero por dentro había ruido, mucho ruido»
El retiro que estuvo a punto de no existir
El conflicto de Oriente Medio de principios de 2026 cerró los aeropuertos de escala hacia la India. De las cincuenta o sesenta personas apuntadas, la mayoría votó aplazar el retiro a febrero de 2027, pero las aerolíneas seguían volando y no devolvían el dinero.
«teníamos un vuelo que iba a ir a la India y volver, que habíamos pagado un visado porque para entrar en la India tienes que sacarte un visado y que no había retiro de yoga»
Tres horas para quince kilómetros
La llegada es puro caos: colores, ruido y un tráfico que convierte quince kilómetros en tres horas de coche. El contraste con lo que encuentra al cruzar la puerta del ashram es el verdadero comienzo del viaje.
«Pero de repente, llegas al ashram, te instalas y llega una cosa que no había sentido nunca, silencio»
Un día entero que no eliges tú
Gong a las seis de la mañana, meditación, limpieza nasal, asanas y pranayama en ayunas, karma yoga, filosofía por la tarde, mantras en el templo y meditación con cuencos hasta las nueve. Para alguien que desde 2015 se organiza el día como quiere, la disciplina impuesta ya es en sí misma una práctica.
«horarios estrictos que yo no he tenido nunca, porque ya sabéis yo desde el 2015 que dejé de trabajar, horario sí, el que me da la gana»
Sin móvil, sin excusas: solo quedas tú
Una tormenta eléctrica quemó el poste de telecomunicaciones el primer día y la cobertura era testimonial. Sin correos, sin ventas que mirar y sin noticias, aparece lo que llevaba años tapado: una década sin parar de verdad y doce años sin un viaje solo por placer.
«Cuando eliminas todo lo que hay fuera, cuando eliminas todo lo externo, cualquier distracción, porque al final son distracciones, solo quedas tú»
Karma yoga en la orilla del Ganges
Media hora diaria de acción desinteresada: recoger plásticos del río y entregárselos a unas mujeres que los venden al reciclaje para pagarse la comida del día, limpiar el ashram, podar el jardín. El contraste con Europa, donde se cae alguien delante de ti y sigues mirando el móvil, es una de las conclusiones más duras del episodio.
«acciones desinteresadas, el desapego, el hacer sin esperar un gracias ni una palmadita en la espalda»
No hace falta irse a la India
El cierre es la parte aplicable. No se trata de coger un vuelo ni de dejarlo todo, sino de fabricarte espacios sin móvil, sin ruido y sin tele: comer sin pantallas, atender al sabor de la comida y reservarte tiempo a solas.
«Busca tiempo para ti. Sé tú mismo y solo tú mismo. Porque si nunca te paras, va a pasar una cosa. Nunca te vas a encontrar.»
El episodio, en profundidad
Frogmación llega al episodio 200 y Juan Gabriel Gomila decide no hablar de código, ni de negocio, ni de cursos. Habla de doce días en un ashram de la India: sin móvil, sin horarios propios y sin nada externo a lo que agarrarse. Es el episodio más personal del podcast, y él mismo avisa de que todavía lo está procesando.
Doscientos episodios y cerca de cinco años
Antes del viaje, el contador. El podcast nació en 2022, al calor de la migración desde Udemy a la plataforma propia de Frogames Formación, como espacio gratuito para compartir opiniones y entrevistas con gente del sector: emprendedores, tecnología, marketing, psicología e incluso el mundo del vino.
hemos celebrado 200 episodios de Frogmación Podcast cerca de 5 años juntos
Por fuera todo bien, por dentro ruido
El punto de partida es un contraste incómodo. Visto desde fuera todo funciona: cursos que se lanzan de forma periódica, más de 600.000 alumnos entre Udemy, Platzi y Frogames Formación, y formaciones mensuales como instructor de Unity para empresas grandes del sector de los videojuegos. Un recorrido del que está orgulloso, sobre todo porque arrancó dejando un trabajo muy bien pagado para irse, literalmente, a la nada.
a nivel profesional, todo bien, todo perfecto, pero por dentro había ruido, mucho ruido
El primer aviso se lo dio la pandemia. Lanzaban cuatro o cinco cursos al mes, entre cincuenta y sesenta al año contando al resto de instructores, con jornadas de ocho, diez y doce horas grabando. Funcionó: pasaron de unos 100.000 alumnos en noviembre de 2019 a más de 300.000 al levantarse el confinamiento. Y tuvo su precio. Con su pareja de entonces bromeaba con que ella trabajaba en el salón y él en el despacho. Cuando la relación terminó llegó la primera sospecha: quizá ella había visto algo que él no.
El yoga entró por la espalda, no por la cabeza
El yoga no llegó por moda. Juan Gabriel tiene espondilitis anquilosante: su cuerpo no procesa bien el colágeno y sus articulaciones tienden a agarrotarse y a cerrarse sobre sí mismas.
Y lo único que puedo hacer, ya que es una enfermedad que no tiene cura, es intentar abrir el cuerpo lo más que puedo a través de las posturas de yoga
Durante años su práctica fue un 80% física y un 20% mental o emocional, y es justo esa proporción la que el viaje pone patas arriba. El origen fue una formación online de profesor de yoga con una escuela con sede en Bali que, al acabar el programa, anunció un retiro presencial en la India. Se apuntó.
El retiro que estuvo a punto de no existir
Y ahí la historia se tuerce. El conflicto de Oriente Medio de principios de 2026 cierra los aeropuertos que son escala obligada para llegar a la India. De las cincuenta o sesenta personas apuntadas muchas se echan atrás, no solo por el vuelo cancelado, también por miedo a quedarse atrapadas fuera de casa. La escuela sondea al grupo, gana el aplazamiento y el retiro se mueve a febrero de 2027. Pero las aerolíneas siguen volando y no devuelven el dinero.
teníamos un vuelo que iba a ir a la India y volver, que habíamos pagado un visado porque para entrar en la India tienes que sacarte un visado y que no había retiro de yoga
La salida fue directa: escribir al ashram (el sitio donde vive la gente yogui y donde se hacen los retiros, no un hotel de lujo) y apuntarse por su cuenta a uno de los suyos. Del grupo original acabaron viajando dos personas.
Tres horas para quince kilómetros
La llegada es puro choque: quince kilómetros de aeropuerto a ashram, cerca de tres horas de trayecto, motos adelantando entre camiones sin casco y coches en maniobras imposibles. Indian traffic, le responde el conductor cuando pregunta si aquello es normal.
Pero de repente, llegas al ashram, te instalas y llega una cosa que no había sentido nunca, silencio
Un día que no eliges tú
El retiro impone una estructura que él no había tenido nunca. Cada mañana uno de los participantes hace sonar el gong tres veces a las seis. Meditación, limpieza nasal, asanas y pranayama, y desayuno a las nueve: toda la primera parte del día en ayunas. Después karma yoga, comida a la una, filosofía y asanas por la tarde, mantras a Shiva y a Krishna en el templo, y meditación con cuencos hasta las nueve.
horarios estrictos que yo no he tenido nunca, porque ya sabéis yo desde el 2015 que dejé de trabajar, horario sí, el que me da la gana
Sin móvil: cuando solo quedas tú
El aislamiento no fue del todo voluntario: el primer día una tormenta eléctrica quemó un poste de telecomunicaciones y, en mitad de la montaña con el Ganges delante, internet iba y venía cuando le daba la gana. Nada de correos, de mirar las ventas ni de noticias. Y ahí, dice, empieza lo difícil, porque cuando quitas todo lo de fuera solo queda uno mismo. Sentado en silencio se dio cuenta de algo que no le gustó: llevaba una década sin parar.
Y no es que llevara años sin parar, no porque no pudiera, sino porque no quería enfrentarme a lo que había dentro
De ahí sale la idea que sostiene el episodio: que no todo es optimizar, producir más o avanzar más rápido, y que a veces avanzar es parar. Parar para entender por qué duele un hombro y descubrir que a veces eso no es solo físico: un pecho cerrado y los hombros hacia delante son un mecanismo de protección, y abrirlos también es sanar.
Karma yoga: hacer sin esperar el gracias
La media hora diaria de karma yoga es lo que más le marca. Un día recogieron plásticos en la orilla del Ganges y llenaron sacos que entregaron a unas mujeres que los separaban y los vendían al reciclaje: con esas rupias pagaban su comida del día. Los días de lluvia tocaba limpiar el ashram o podar el jardín.
acciones desinteresadas, el desapego, el hacer sin esperar un gracias ni una palmadita en la espalda
El contraste con Europa lo resume sin piedad: aquí se cae alguien delante de ti y sigues andando mirando el móvil. En el ashram, con un grupo de ocho personas de países distintos, una noche cada uno cantó una canción de su tierra alrededor de una hoguera. Te abres a los demás y, sobre todo, te abres a no ser juzgado.
La ceremonia del fuego
La última práctica fue el ritual del fuego: escribes en un papel lo que quieres que desaparezca de tu vida (dolores, traumas, memorias) y lo quemas mientras recitas un mantra 108 veces contando con el collar.
acabas renaciendo, acabas siendo una nueva persona
En el grupo había una australiana de sesenta años que, tras treinta años de matrimonio, se ha separado, ha vendido la casa y encadena retiros antes de mudarse a Bali. Con ella hizo el último día, desde el tejado y mientras amanecía, 108 saludos al sol seguidos: cerca de una hora. Hay retazos del viaje en las historias destacadas de su Instagram.
Lo que te llevas sin comprar un billete
La pregunta obvia es si hay que irse a la India. La respuesta es que no. Lo que hace falta es construir espacios propios sin móvil, sin ruido y sin tele: comer sin pantallas atendiendo al sabor de la comida, reservarte tiempo a solas. Porque si nunca paras, nunca te encuentras. Si además quieres seguir creciendo en lo profesional sin perder ese equilibrio, ahí están las rutas de aprendizaje completas de Frogames.
Lo que te llevas
- Estar ocupado no es estar bien: se pueden encadenar años de crecimiento profesional impecable mientras por dentro solo hay ruido.
- El motivo real para no parar rara vez es la falta de tiempo; es no querer enfrentarse a lo que hay dentro.
- Quitar lo externo (móvil, correo, redes, noticias) no relaja de entrada: primero incomoda, porque lo único que queda eres tú.
- El dolor físico recurrente puede tener una raíz emocional: un pecho cerrado y los hombros hacia delante son un mecanismo de protección.
- El karma yoga entrena el desapego: hacer algo útil sin esperar un gracias ni una palmadita en la espalda.
- No hace falta viajar a la India: basta con crear espacios sin móvil, sin ruido y sin tele, y comer prestando atención a la comida.
- A veces avanzar es parar, y escucharse es la condición previa para sanar lo que llevas arrastrando sin darte cuenta.