Volumen 203 · Frogmación Podcast

Dejó todo y se fue a recorrer Asia en moto (trabajando)

Por Juan Gabriel Gomila • • 83 min de audio

0:00 / 0:00
Episodio 203: Dejó todo y se fue a recorrer Asia en moto (trabajando)

Ver el episodio

Momentos clave

Paloma del Castillo cerró su casa de Lanzarote, se metió en un avión sin alojamiento reservado y pasó un año trabajando desde donde cayera: Tailandia, Laos, Vietnam, Indonesia y Malasia, en moto y con una mochila. Cuenta lo que sostuvo, lo que la rompió a los dos meses y lo que descubrió cuando dejó de tener excusas para no escucharse.

Cerrar la casa y salir sin plan

La decisión se toma dos años antes de la boda: hasta casarse, o se quedan como están o hacen algo distinto. Dejan el alquiler de Lanzarote, no van buscando nada y salen con dos mochilas.

«hasta el primer alojamiento lo elegimos en el aeropuerto al llegar»

Un día en la carretera asiática

Madrugar para aprovechar la luz, ver lo que apetezca por la mañana y dejar el trabajo para la tarde noche. Cada día distinto y la disciplina de adaptarse a lo que salga.

«ver cosas por la mañana trabajar por la tarde por la noche»

El colapso al llegar a Vietnam

Un mes en Tailandia y otro en Laos a ese ritmo y el cuerpo se apaga. En vez de recorrer Vietnam entero se quedan en una sola ciudad para descansar y reordenar el trabajo.

«llega un momento que estás viviendo tantas cosas y descansas tan poco que dejas de apreciar y de valorar lo que estás viendo»

Qué es un nómada digital y qué impuestos paga

Ella se define como nómada asentada: sigue localizada en España y se deja guiar por su gestor. Reconoce que hay quien vive del todo fuera del sistema, renunciando a comodidades.

«ser nómada digital es eso dejar un poco lo que vienes haciendo en tu lugar de origen para experimentar algo nuevo»

Dos modelos de nomadismo, uno sostenible

Moverse cada cuatro días desgasta y el trabajo se resiente. Unos amigos que llevan años en esto alquilan tres meses en cada sitio y construyen vida ahí hasta que caduca el visado.

«yo pienso que desde luego nuestro modelo no es para sostenerlo mucho tiempo»

Presencia, mindfulness y yoga

Paloma se formó en mindfulness siendo profesora y ve en Asia una forma de vivir más lenta. Juan Gabriel le insiste con el yoga desde su propia enfermedad articular y desde el retiro que hizo en la India.

«yoga es estar cómodo en una situación incómoda y de eso aprendes en la vida real»

Lo difícil no era el viaje

Sin distracciones alrededor vuelve la pregunta profesional. El estancamiento y no saber cómo crecer pesan más que cualquier incomodidad de la carretera.

«la parte más difícil para mí es la profesional sin lugar a dudas»

Top 3 y un camino nuevo

Guía mínima, conexión y seguro, y algo con lo que recoger los recuerdos. Por encima de todo, la actitud. Del viaje sale además la idea de volver a la educación desde la comunicación.

«que vaya con la mentalidad de ciudadano del mundo»

El episodio, en profundidad

Paloma del Castillo ya había pasado dos veces por este micrófono: la primera en el episodio 107, el del mojito bajo el cocotero, y otra entrevistando ella a Juan Gabriel Gomila en formato invertido. Esta tercera la convierte en la invitada que más ha pasado por Frogmación. Entre una visita y otra ha hecho algo que se cuenta en una frase y se sostiene con mucha más dificultad: pasar un año entero sin un sitio al que llamar casa, cinco de esos meses recorriendo Asia en moto, sin dejar de llevar Crece Tu Coco, el proyecto de comunicación con el que lleva cinco años conectando emprendedores con su audiencia a través de podcasts.

Cerrar el chiringuito y ya veremos

El punto de partida no fue una crisis. Paloma es de Madrid, fue maestra de primaria e inglés, dejó las aulas para montar un negocio digital y acabó viviendo en Lanzarote. Su pareja es de Estados Unidos y se casan este verano allí. Hace dos años se hicieron la pregunta obvia: hasta la boda, ¿nos quedamos como estamos o hacemos algo distinto? La respuesta fue medio año por Asia y medio por Latinoamérica. Dejaron el alquiler (uno «maravilloso que ya no volverá»), cerraron la casa y se fueron. Ni siquiera iban a buscarse a sí mismas: «tenemos 35, 36 años, esto o lo haces realmente cuando no tienes grandes responsabilidades» o ya no lo haces.

La planificación fue deliberadamente nula. Eligieron los países y poco más: «hasta el primer alojamiento lo elegimos en el aeropuerto al llegar». Dos mochilas, una grande y una pequeña. Y scooter, no moto grande: en ciudades como Bangkok, transporte público, porque las capitales enormes le imponen respeto.

Cómo era un día

La rutina, cuando la había, era simple: «ver cosas por la mañana trabajar por la tarde por la noche». Se levantaban pronto para aprovechar la luz, veían lo que querían ver y dejaban el trabajo para el final del día. Paloma lo compara con lo que cualquiera hace en su propia ciudad, solo que estirando el paseo. Juan Gabriel le devuelve el espejo incómodo: él tiene una catedral icónica a la vista, ha pasado por delante miles de veces y no la mira. La gente viene de fuera a fotografiarla y él se pregunta si es idiota o se está perdiendo algo.

La cara B llegó pronto. Tailandia bien, Laos bien, y al aterrizar en Vietnam el cuerpo dijo basta: «llega un momento que estás viviendo tantas cosas y descansas tan poco que dejas de apreciar y de valorar lo que estás viendo». En vez de recorrer el país entero eligieron una sola ciudad, Hoi An, la de las linternas y las sastrerías, para parar, descansar y reordenar el trabajo, que se había resentido. La conclusión es de las que no salen en Instagram: «yo pienso que desde luego nuestro modelo no es para sostenerlo mucho tiempo». Unos amigos nómadas llevan años haciéndolo de otra forma, alquilando tres meses en cada sitio y construyendo vida ahí hasta que el visado se acaba.

Nómada digital, sin misticismo

Su definición es sobria: «ser nómada digital es eso dejar un poco lo que vienes haciendo en tu lugar de origen para experimentar algo nuevo», trabajando en línea. Y viene con letra pequeña. Ella se describe como una nómada «un poco asentada»: sigue localizada fiscalmente en España, se deja guiar por su gestor y avisa de que no pasa nada «siempre y cuando tú estés pagando los impuestos» y respetes los días. Ha conocido a gente totalmente fuera del sistema, sin seguros ni impuestos, y dice sin juzgar que renuncian a comodidades a cambio de otras cosas.

Lo del wifi también tiene truco: descartó destinos remotos y buscó sitios con buena conexión o con otros nómadas. Aun así hubo reuniones caídas y correos sin enviar, y la regla fue asegurar un mínimo de trabajo cada día en vez de días en blanco.

Yoga, mindfulness y estar presente

Buena parte de la conversación se va a la presencia. Paloma se formó en mindfulness siendo profesora, dos programas de ocho semanas, y ve en Asia una cultura que la empuja en esa dirección: «creo que es en resumen que viven más presentes y lentos». Juan Gabriel, que pasó tres semanas en un retiro de yoga en la India y se certificó este año como profesor de yoga, lo remata: «en el mundo occidental hacemos hacemos hacemos hacemos hacemos hasta que morimos». Y le vende el yoga con el argumento que a él le sirve pese a tener espondilitis anquilosante, una enfermedad genética por la que su cuerpo no procesa el colágeno entre las articulaciones: «yoga es estar cómodo en una situación incómoda y de eso aprendes en la vida real». Ella no se resiste mucho, pero es honesta: le cuesta la constancia, prefiere andar o nadar, y le da respeto empezar sin alguien que le corrija las posturas.

Lo que se lleva de cada país

De Tailandia, la comida y lo fácil que se lo pone a quien viaja a Asia por primera vez. De Laos, Luang Prabang, lo poco turístico, los monjes budistas y un proyecto llamado Big Brother Mouse donde los viajeros se cruzan con niños de la zona para intercambiar idioma y cultura. De Vietnam e Indonesia, sus favoritos, la gente y la espiritualidad: en Bali las invitaron desde un restaurante a una celebración, la vistieron y la llevaron a casa de la familia. De Malasia, el contraste de terminar entre rascacielos en Kuala Lumpur. También hubo peaje: cinco meses de comida asiática con hipotiroidismo le pasaron factura, y en Laos evitaron las intoxicaciones alimentarias leyendo reseñas antes de sentarse en ningún sitio.

Lo más difícil no fue el viaje

Lo inesperado fue doble. Primero, «me di cuenta de que quería menos»: el plan de un año se recortó porque tanto movimiento dejó de apetecerle. Y segundo, sin las distracciones de siempre volvió a aparecer la pregunta profesional. «La parte más difícil para mí es la profesional sin lugar a dudas», dice: saber que hay que crecer y no saber cómo, con el recuerdo de lo mucho que costó el primer cambio. De ahí sale un camino nuevo que aún está dibujando: volver a la educación sin volver al aula, acompañando a profesores, familias y centros escolares en cómo se comunican, porque «la mayor parte de los problemas que hay es como hablamos».

Su top 3 para quien quiera imitarla: llevar una guía mínima de lo que quieres ver aunque no planifiques; Google Maps, tarjetas, internet y un buen seguro; y recoger los momentos como sea, en fotos, blog o libreta, porque te los van a preguntar. Y una cuarta que para ella es la importante: «que vaya con la mentalidad de ciudadano del mundo», porque «es una pena que mucha gente sólo va a los sitios turísticos y como que ya se va».

Cierra con el libro El guerrero pacífico —mejor el libro que la película, se lo recomendó un maestro de jiu-jitsu— y con Machos Alfa, la serie que se ha visto del tirón para desconectar y reírse del mundo actual. Juan Gabriel aprovecha para marcar el contraste con Asia sin ninguna diplomacia: «aquí nos peleamos por gilipolleces», dice, y enumera las broncas por el artículo, por si alguien se siente mujer u hombre o por si a una camarera se le puede llamar preciosa, frente a unos países donde, según él, todo es amor, pacifismo y apertura. El subtítulo del episodio lo improvisa ella en directo: siempre caminando.

Lo que te llevas

  • Trabajar en movimiento es sostenible o intenso, pero no las dos cosas: moverse cada cuatro días agota y el negocio se resiente.
  • El modelo que sí aguanta años es el de sus amigos nómadas: tres meses de alquiler en cada sitio y vida construida ahí hasta que el visado obliga a moverse.
  • El nomadismo no exime de fiscalidad: mantenerse localizada en un país, con gestor y respetando los días fuera, resuelve la pregunta que todo el mundo hace.
  • Elegir destino según la conexión, no según la foto: descartó zonas remotas y buscó sitios con otros nómadas para no quedarse sin trabajar.
  • Asegurar un mínimo de trabajo cada día evita el agujero: nunca un día en blanco, aunque el ritmo baje.
  • Cuando quitas las distracciones aparecen las preguntas que llevabas aplazando; el bloqueo profesional puede doler más que cualquier incomodidad del viaje.

Enlaces del episodio

¿Te gusta nuestro rollo?

Únete a las más de 600.000 personas que ya se han formado con nosotros en todo el mundo.